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Trío Mocotó

Todos los que en algún momento vimos Cidade de Deus, la aclamada película de Fernando Meirelles, de alguna u otra manera nos convertimos en fans del Brasil de los años sesenta. Algunos quedaron fascinados por esa violenta libertad conquistada a punta de balazos, otros por las tremendas garotas y sus looks transformistas. Los más por su música.

¿Qué ocurría musicalmente en los sesentas en Brasil? Pues bien, en plena dictadura militar, iniciada con el golpe de Estado de 1964, la identidad musical brasileña atravesaba por una especie de crisis: por un lado, el bossa nova había logrado atravesar las fronteras de Brasil, encontrando eco en el jazz norteamericano. Pero gracias a que detrás del golpe de Estado estuvo el Tío Sam, muchos de los músicos de bossa vieron con malos ojos este acercamiento. Por otro lado, a Brasil también había arribado lo que Mafalda llamó sabiamente “la invasión inglesa”: el rock del Reino Unido estaba de moda.

En ese ir y venir de influencias e ideologías, en esa negociación histórica de la estética, un grupo de artistas fundó el movimiento Tropicalia, que no fue otra cosa que una invitación a reformular la identidad de la juventud brasileña. El concepto fue tomado de una instalación de Hélio Oiticica y rápidamente secundado por artistas como Tom Zé, Gal Costa, Caetano Veloso, Gilberto Gil y Os Mutantes. Combinando influencias de las más diversas procedencias, pero siempre incorporando elementos de la cultura popular brasileña, este grupo logró un despunte importante que se fue perdiendo hacia mediados de los setentas.

Entre los nombres de aquel grupo estaba Jorge Ben, el autor de uno de los temas brasileños más sonados en el mundo, “Mais que nada”, que de hecho fue el primer tema que grabó, en 1963. Su carrera tuvo un despegue singular, pues desde su primer álbum mostró cierto interés por la fusión de ritmos. Cuando Tropicalia tomó fuerza, Jorge Ben se sumó. Para 1969, Jorge Ben se encontraba preparando lo que se sería su séptimo álbum, Força Bruta y presentándose en el club Jogral de São Paulo.

Fue ahí donde conoció al trío formado por João Parahyba, Nereu Gargalo y Luis Carlos Fritz que por entonces eran lo que ahora llamamos “hueseros”: músicos que prestan sus servicios a otros músicos para acompañarlos en vivo o colaborar en la grabación de algún disco. Así nació el Trío Mocotó, “hueseando” para Jorge Ben en sus álbumes Força Bruta (1970), Negro é lindo (1971) y A tábua de esmeralda (1972). Pero la historia no queda ahí.

La energía que el trío desparramaba tocando a lado de Ben no se opacó cuando decidieron grabar su primer disco en 1971: Muita Zorra! Ou São Coisas Que Glorificam a Sensibilidade Atual, un disco de covers que mostraba apenas lo que serían capaces de construir en su segunda placa de título homónimo a la banda. Integrado por composiciones propias y una singular versión de “Raindrops keep falling on my head”, este disco se ha convertido con el paso de los años en un verdadero álbum de culto para los amantes del sonido Tropicalia.

A Trio Mocotó siguió un tercer álbum, The brazilian sound, lanzado en 1975 y que no tuvo demasiado éxito. Cuando el movimiento Tropicalia comenzó a diluirse en lo que después se conoció como Tropicalismo, la versión comercial de Tropiacalia que sepultó sus aportes líricos e ideológicos, muchas bandas desaparecieron. Fue el caso del Trío Mocotó.

Pero los tiempos cambian y algunos nombres del pasado son invitados a perder su condición fantasmagórica. En pleno boom de las disqueras de world music (RealWorld, Putumayo, Luaka Bop), el sello Six Degrees decidió reunir al Trío Mocotó y grabar un nuevo álbum. La idea no les pareció descabellada y en 2001 llegó al mercado Samba Rock, un disco que merece toda nuestra admiración.

¿Por qué? Sucede que la primera vez que uno escucha este disco queda gratamente sorprendido por el dominio con el que fusionan samba, soul, batuque y funk, como si fueran ritmos que nacieron para ser tocados así y sólo así. Desde el primer tema, “Voltei amor”, los pies se mueven y el volumen se pone a todo. Bossa, ciranda, atisbos de rock. Todo interpretado con una excelente calidad. Una canción en particular, “Não Sei Porque”, da cuenta de lo que son capaces: un intro electrónico acompañado de cuica crea una atmósfera extraña que no puede adivinarse hacia dónde va. Cuando la samba revienta acompañada de un bajo tremendamente funkero, la fiesta se desata en el interior del escucha.

Montados en ese ánimo, tal vez creamos que es una excelente y novedosa propuesta, pues cae más que ad hoc con las tendencias musicales que se han englobado bajo la etiqueta de wolrd music. Pero si escuchamos aquel disco homónimo lanzado 30 años antes, nos encontramos, señoras y señores, con el mismo sonido. ¿Adelantados a su época? Quizá. Como muchos de Tropicalia. Como para demostrar un poco lo que decimos, o quizá en un sencillo acto de nostalgia, el Trío Mocotó grabó un quinto disco, en 2004, de título Beleza! Beleza!! Beleza!!!, donde incluyeron una nueva versión de lo que en 1970 fue su primer sencillo, “Coqueiro verde”. Y aunque la alineación original sufrió un cambio con la salida de Luis Carlos Fritz y la integración de Marco Antônio Gonçalves dos Santos, un músico también de larga trayectoria mejor conocido como Skowa, el sonido Mocotó mantiene su frescura y calidad. Una sorpresa acompañó este álbum: la participación de Zuco 103 en la canción “Onde anda meu amor”, que transcurre sin problemas tendiendo puentes entre el soul samba setentero y el down tempo de una de las bandas más queridas de la escena contemporánea de Brasil.

¿Cómo describir al Trío Mocotó? Una pregunta compleja. Podríamos decir que si te apetece saber cómo sonaron, cómo suenan y cómo sonarán ciertos rincones de Brasil, debes asomarte a cualquiera de sus rolas. Una banda atemporal que en su momento planteó un sonido que 30 años más tarde haría tendencia, pero que también supo recuperar una vieja propuesta para inscribirla dentro de los sonidos más contemporáneos. Bailemos a ritmo de samba rock.

Todos los que en algún momento vimos Cidade de Deus, la aclamada película de Fernando Meirelles, de alguna u otra manera nos convertimos en fans del Brasil de los años sesenta." data-share-imageurl="">

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