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Rupa & The April Fishes y la multiculturalidad

Acá tenemos el 28, el de diciembre para tomar el pelo y a las carcajadas burlarnos de las inocentes palomitas. Ya se sabe: que si Herodes y Jesús, que si la matanza, que si reírse de las desgracias. Pero en todos lados habas han de cocerse y nunca faltan los bromistas, los que gustan del ridículo ajeno y se quiebran la sesera para hacer pasar un rato agridulce a los incautos.

Dicen por ahí que fue en el siglo XVI, que fue Carlos IX y que fue en Francia. Hasta entonces, las celebraciones del fin de año se ajustaban al calendario juliano iniciando el 25 de marzo y extendiéndose la juerga hasta el 1º de abril, día en que se acostumbraba dar obsequios a la gente querida. Vino entonces Gregorio con número doce más uno y el asunto cambió. Pero en Francia y en muchos otros lugares, el populacho insistió en celebrar aquel día.

Desde entonces se instauró como el día de las bromas, llevando por símbolo un pescado que, dicen también por ahí, representa la retirada del Sol de la constelación pisciana. Poisson d’avril en Francia, dia da mentira en Brasil, april fool’s day en Estados Unidos. Todas versiones menos macabras que la nuestra para jugar y reír.

Muchos siglos después nace una niña de nombre Rupa en la Bahía de San Francisco y comienza una de esas historias andariegas que se antojan para novela de Naipaul: ascendencia India, infancia repartida entre Estados Unidos, la India y Francia y doble profesión, cantante y médico ¿Cómo habría de saber aquel Carlos IX que tantísimos años después su decisión asociaría a una panda multicultural bajo el nombre de The April Fishes, Rupa & The April Fishes?

Con los músicos cuidado. Nadie ignora su manía de darle vuelta a todo y presentar al mundo, o a quien se deje, sus deliciosas versiones de lo que recogen en las veredas. Un giro radical y sueltan su dulce veneno: “Nos sentíamos como los peces de abril, gente que no cree en la realidad tal como se la presenta un orden superior, gente que insiste en mantener su propia realidad. Es un comentario social y político”, confiesa Rupa.

El asunto no queda ahí, pues los giros que Rupa & The April Fishes imprimen a la música son tan inusitados como paladeables. Sobre tarima acordeón, trompeta, cello, guitarra, percusiones y contrabajo: las posibilidades musicales son incontables. Pensemos por ejemplo en un jazz manouche que cuenta las andanzas de la comunidad gitana, por momentos melancólico y de a ratos alegre. Pero también dejémonos llevar por las ragas indias, con su nomenclatura de horas y de días marcando el compás de la respiración, jugando a la improvisación con elementos escasos que, sin embargo, saben a historia, a tradición vigente del espíritu.

A la vuelta de las ragas y el gipsy jazz nos espera un tango sensual y cadencioso, tango que sabe a puerto y veredita, a humo de tabaco que no cuenta días ni noches porque no le importa. Y si no basta con estos recodos, súmense los elementos para construir visitas a los ritmos de América: un atisbo de folk estadounidense, de suave guitarra corriendo la vida en carretera; un esbozo de cumbia derramando sudores bajo un sol cada vez más inclemente; un guiño de ska, con sus rasgueos inversos invitando a mover los codos.

Encuentros más, desencuentros menos, la propuesta sonora de Rupa & The April Fishes revela su vocación vagabunda. No viajera, vagabunda, porque un viaje es cómodo y planificado. Lleva mapas y destinos, perdiendo en ellos esa sal de estar perdidos. La de Rupa es música vagabunda que atesora en su morral los destellos de florecitas crecidas sin ser sembradas. Nos recuerda que hace tiempo, cuando las calles no eran aún el lugar común de lo marginal, la música pregonaba libre sus dolores y sus risas, dueña absoluta del lugar. Tiempo de antes del hip-hop y el rock, tiempo sencillo de música sin cables ni policarbonato.

Rupa & The April Fishes es una de esas especies inclasificables, una de las tantas que agrupamos bajo el rótulo de World Music, pero que al oírla pone de manifiesto nuestra incapacidad para marcarlo todo. Multicultural por definición, Rupa & The April Fishes pone a prueba nuestra tolerancia hacia lo desconocido, nos envuelve y nos ayuda a construir una conciencia con dimensiones variopintas.

Integrada en el suculento catálogo de Cumbancha Records, un sello fundado por Jacob Edgar, el etnomusicólogo responsable de compilar las colecciones de Putumayo World Music, el sonido de Rupa & The April Fishes resulta una invitación para despojarnos de las estructuras machaconas de la gran industria. Ni les importa ni necesitan definir su música, sólo tocarla, inocular el virus de la buena vibra y el amor por doquiera se monten: un café, un festival, cualquier esquina de barrio. No hemos de sentirnos extrañados si después de uno de sus conciertos descubrimos en nuestra espalda el dibujo de un pescado. Que nos tomen el pelo, que nos jueguen una broma, al fin y al cabo, en el fondo, todos seguimos siendo inocentes palomitas, pescadillos de abril

 

Acá tenemos el 28, el de diciembre para tomar el pelo y a las carcajadas burlarnos de las inocentes palomitas." data-share-imageurl="">

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