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Prince, un músico más libre que nunca en sus conciertos "after show" nocturnos

Improvisaciones de jazz, versiones de Hendrix, de James Brown... Prince deleitaba a sus seguidores con sus conciertos "after show", que el artista organizaba en pequeñas salas tras sus grandes actuaciones y donde sus fans podían apreciar de cerca su talento y su libertad artística.

Varios privilegiados que pudieron vivir estos conciertos en París lo explicaron el viernes a la AFP. Muchos se acuerdan del Kid de Minneapolis acabando su concierto en la gran sala del Zenith en París e invitando a "¡todos al Bataclan!". Una gran parte de sus fans, más de 6.000, se dirigieron al Bataclan, en el centro de la capital francesa.

"A las 02H25 de la noche, sube al escenario del Bataclan: la sala está llena, por supuesto los fans están ahí, esperan desde hace horas y ¡Prince tocará hasta las 05H00 de la madrugada!", cuenta entusiasmado años después Philippe Manoeuvre, periodista francés especializado en rock.

"Cuando la gente se iba, salía el sol", añade, acordándose de las impresiones que sintieron todos los privilegiados que pudieron asistir al concierto: "Pasamos una noche con Prince. Nos tocó Hendrix, Sly and the Family Stone, James Brown. Fue un momento de locura..."

Las salas del Bataclan, La Cigale, New Morning... Enamorado de París, el artista de Minneapolis, muerto sorpresivamente el jueves a los 57 años, participó en numerosas fiestas improvisadas en locales míticos parisinos, en conciertos alternativos en los que tocaba durante horas, al margen de sus grandes actuaciones en estadios y grandes salas.

En julio de 2010, este gran embajador de la música negra, hijo de un pianista de jazz y de una cantante, hizo vibrar el New Morning, un templo del jazz en París, donde ya había actuado en 1986 y 1987. Prince llegó en plena noche, tras haber asistido a un concierto de la cantante soul Erykah Badu en otra sala legendaria, el Olympia.

"Solía venir para escuchar, y reclutar, al New Morning. Era alguien que sabía de verdad escuchar a los otros músicos", explica la propietaria de la sala, Catherine Farhi.

El club, con capacidad para 500 personas, estaba a rebosar, y muchos seguidores se quedaron a las puertas para intentar captar algunas notas de música. Algunos pocos afortunados, los que consiguieron entrar, estaban allí desde la mañana, cuando se anunció el concierto discretamente en las redes sociales.

Subió al escenario a las 02H30 de la noche, con uno de sus trajes extravagantes, y tocó hasta las 06H00 de la mañana. "A veces se ponía a un lado y dejaba tocar a sus músicos. En estos conciertos había una libertad, eran como unos fuegos artificiales, con sus canciones pero también con versiones de jazz. Se veía que el músico estaba feliz, no estaba de promoción", recuerda Catherine Farhi.

El periodista musical Olivier Cachin, que presenció un "after show" en el Bataclan, tiene un recuerdo inolvidable de ese concierto, para un "público zombi pero maravillado".

"En esos momentos, había más libertad en su repertorio, con muchas versiones de Chic, James Brown o incluso de los Jackson Five. Algunos artistas firman por un concierto de 90 minutos, y en el minuto 91, dejan el escenario. Él se veía bien que no tenía nada que ganar, sólo el placer y el hecho de alimentar su leyenda", recuerda. "Ya sea en una gran sala o en una pequeña, Prince en el escenario nunca decepcionaba", concluye.

Varios privilegiados que pudieron vivir estos conciertos en París lo explicaron el viernes a la AFP. Muchos se acuerdan del Kid de Minneapolis acabando su concierto en la gran sala del Zenith en París e invitando a "¡todos al Bataclan!"." data-share-imageurl="">

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