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Hollande: responderemos a los ataques con "más canciones", yendo a conciertos y estadios

El presidente François Hollande prometió el viernes "destruir al ejército de fanáticos" del Estado Islámico, en el homenaje solemne de la nación a las víctimas de los atentados de París, y reafirmó que Francia "no cederá ni al miedo ni al odio".

Dos semanas después de los atentados del 13 de noviembre, que causaron 130 muertos y 350 heridos, una intensa emoción reinó en la ceremonia celebrada en el palacio de los Inválidos de París, en la que participaron unas 2.600 personas, entre ellas numerosos familiares de las víctimas.

Christophe, 48 años, Lola, 17 años, durante largos minutos se oyó la triste letanía de los nombres de las víctimas de los peores atentados sufridos por Francia en su historia.

"Viernes 13 de noviembre, ese día no lo olvidaremos nunca. Francia fue golpeada en su corazón", dijo el jefe de Estado, que prometió "solemnemente" hacer todo lo necesario para "destruir el ejército de fanáticos" responsable de los atentados de París, reivindicados por el grupo Estado Islámico.

Hollande denunció a esa "horda de asesinos" que actuaron "en nombre de una causa demente y de un Dios traicionado", y calificó los ataques de "acto de guerra organizado desde lejos y fríamente ejecutado".

Pero "Francia seguirá siendo la misma" y responderemos a los ataques con "más canciones, más conciertos" y "seguiremos yendo a los estadios", dijo.

"Los que cayeron el 13 de noviembre encarnaban nuestros valores, y nuestro deber es más que nunca hacerlos vivir. No cederemos ni al miedo ni al odio. Y si la cólera se apodera de nosotros, la pondremos al servicio de la calma determinación de defender la libertad", afirmó Hollande.

La ceremonia había empezado con La Marsellesa, el himno nacional francés. Luego varias cantantes cantaron las canciones "Quand on a que l'amour" (Cuando sólo tenenos el amor), del belga Jacques Brel, y "Perlimpinpin" de la francesa Barbara, mientras las fotos de las víctimas desfilaban en una pantalla.

Antes que el jefe de Estado, único orador de la ceremonia, tomara la palabra, un locutor pronunció el nombre y la edad de cada una de las víctimas.

"Eran la juventud de Francia", dijo Hollande, recordando que la mayoría de las víctimas "tenían menos de 35 años".

El presidente rindió homenaje a esa "generación", sesgada en terrazas de cafés y en la sala de espectáculos Bataclan, que se ha convertido "en el rostro de Francia".

Único bemol en la unanimidad del homenaje, al que asistieron numerosas personalidades políticas, unas pocas familias de víctimas rehusaron participar en él, reprochando al gobierno que no tomara medidas "fuertes" de seguridad después de los atentados del 7 de enero, que causaron 17 muertos en París y su periferia, entre ellos varios periodistas del semanario Charlie Hebdo.

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