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Exiliado, leyenda musical y político: Gilberto Gil cumple 75 años

Fue ministro durante unos años, pero Gilberto Gil sigue siendo un ícono de la contracultura y de la música, el arte que lo hizo famoso cinco décadas atrás. "Mi música es mi lengua", decía el compositor brasileño hace un tiempo como miembro del Gobierno de su país, desde donde intentaba también impulsar sus pequeñas revueltas contra el establishment.

Activista contra la dictadura militar, exiliado forzoso y también político, Gilberto Gil es una de las leyendas musicales de Brasil. El cantaautor de piel negra, que cumple 75 años este lunes (26 de junio), es imprescindible para explicar el éxito universal de los ritmos brasileños en el último medio siglo.

Junto con Caetano Veloso, Gil se dio a conocer en la década de los 60, antes de cumplir los 30 años, como uno de los padres del "tropicalismo", la vanguardia que fusionó la música popular y la bossa nova brasileñas con los sonidos modernos del rock y el pop. En tanto, los más de 50 discos del ganador de varios Grammys y de un Grammy Latino superan los cuatro millones de ventas.

Su single Aquele abraço (Aquel abrazo), publicado en 1969 cuando Gil partía al exilio, se convirtió en un símbolo de la lucha contra la dictadura (1964-1985). La declaración de amor a la metrópoli de Río - "Río de Janeiro continúa lindo", dice su primera estrofa- parecía expresar al mismo tiempo las esperanzas y la melancolía del artista que se marchaba al destierro forzoso.

Gil y Caetano Veloso habían pasado antes unos meses detenidos debido a la vocación crítica de su música. Ambos se refugiaron en Londres. El exilio anglosajón le sirvió a Gil para enriquecer su repertorio con nuevas influencias gracias al contacto con los Beatles y los acordes psicodélicos de la guitarra de Jimmy Hendrix.

El compositor volvió a Brasil en 1972. Más adelante abrazó también el reggae de Bob Marley, de cuyo éxito "No Woman, No Cry" hizo una célebre versión en portugués ("Nao Chore Mais"), salpicada con la clásica samba brasileña.

Gilberto Gil nació en 1942 en el interior del estado de Bahía, en el noreste, la región marcada por la herencia de los antiguos esclavos africanos donde late el corazón musical de la rica tradición brasileña. En Bahía se inició también en la otra actividad que marcó su biografía: la política.

En 1988 fue electo concejal municipal en Salvador de Bahía. Cuando venció su mandato unos años después anunció su retirada política, pero en el nuevo siglo no pudo resistir la tentación y aceptó el llamado del presidente Luiz Inácio Lula da Silva para convertirse en su ministro de Cultura.

Ya desde las instituciones, el artista intentó seguir fomentando las expresiones culturales de la periferia, sobre todo con unas poco ortodoxas posiciones a favor de flexibilizar los derechos de autor en la era de Internet.

Los hackers "son militantes de la contracultura que ven en la computadora una fantástica herramienta de comunicación", aseguró una vez en una entrevista el veterano tropicalista.

Como ministro abogó también abiertamente por la despenalización de las drogas y por un enfoque distinto para tratar a la adicción como un problema de salud pública. "Yo no fumo más", aclaró también el músico detenido alguna vez, décadas atrás, por portar marihuana. "La dejé cuando cumplí 50 años".

Gil dejó el Ministerio de Cultura en 2008 y desde entonces está otra vez dedicado de lleno a la música. En 2016 cerró, en cierta forma, otro círculo simbólico en Río de Janeiro, vestido de un blanco impoluto como invitado de honor en el estadio Maracaná. Su himno carioca "Aquele abraço" fue ahí el tema encargado de abrir los primeros Juegos Olímpicos sudamericanos.

Desde septiembre del año pasado, cuando fue internado por un problema de hipertensión arterial, el músico bahiano, padre de ocho hijos con tres mujeres distintas, tiene algunos problemas de salud. "Ya estoy preparado, por respeto a mis hijos", aseguró en mayo respecto a su testamento. "El final es algo con lo que tenemos que lidiar".

Activista contra la dictadura militar, exiliado forzoso y también político, Gilberto Gil es una de las leyendas musicales de Brasil." data-share-imageurl="">

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