Música: El poder de la expresividad abstracta

By Roberto Romero • Nov 20th, 2007 • Category: Filosofí­a Musical
¿Ha notado alguien que la música Libera al espí­ritu?
¿Que da alas a los pensamientos?
¿Que se vuelve uno tanto más filósofo cuanto mí¡s
músico se vuelve? El cielo gris de la abstracción,
como rasgado por rayos; la luz, lo bastante ví­vida
para alumbrar la entera filigrana de las cosas;
los grandes problemas, al alcance de la mano;
y el mundo, contemplado como desde lo alto de
una montaña. Acabo de definir el pathos filosófico.

Friedrich Nietzsche

La abstracción es entendida tradicionalmente como un proceso en el que se busca llegar a los aspectos mí¡s generales de las cosas; se busca llegar a aquello esencial y común a ellas. Esto es ví¡lido para el conocimiento tanto cientí­fico como filosófico, que tienen pretensiones de verdad, aunque quizí¡ para otros í¡mbitos humanos como el del arte, se pueda hablar de otro tipo de abstracción. En este sentido me parece que la música como quizí¡ ningún otro arte, es capaz de expresar aquello que parece mí¡s abstracto y recóndito del enigmí¡tico espacio interior. Esto lo explicaré retomando a Nietzsche y la posible “filosofí­a de la música” que se puede rastrear en su obra.

La música tiene gran relevancia en el pensamiento nietzschiano debido a su relación con uno de sus conceptos clave: La vida. Nietzsche con una clara influencia de Schopenhauer en El nacimiento de la tragedia, nos habla de la vida como fuente de las individuaciones, mismas que al momento de producirse desgarran la unidad primordial de la vida, de aquí­ que ella sea en esencia dolor y sufrimiento por la unidad perdida. Mas la vida vuelve siempre a reintegrarse con la muerte que implica su invariable renovación. Tras este cristal sólo hay un devenir constante que implacablemente se ha de cumplir.

Ante esto surge en la antigí¼edad griega el pensamiento trí¡gico que asume lo anterior a partir de la afirmación de la vida y de la muerte, de la unidad y separación eternas; de lo apolí­neo como principio de individuación y lo dionisiaco como afirmación total de la vida. En este sentido, el arte trí¡gico con la música en su centro, lleva este pensamiento al campo de las representaciones con las cuales se vuelve soportable la tragedia que conlleva el vivir, de manera que el arte se convierte en la verdadera tarea metafí­sica, y por lo tanto mí¡s abstracta, del hombre.

La música se encuentra en el centro del arte trí¡gico por su poder de expresividad abstracta que le viene de su carí¡cter aconceptual y afigurativo que nos permite ir mí¡s allí¡ de tal o cual dolor, alegrí­a o cualquier otro sentimiento, enfrentí¡ndonos con el Dolor, el Sufrimiento y la Alegrí­a primordiales. A través del oleaje del ritmo se nos manifiesta lo apolí­neo, así­ como en la corriente unitaria de la melodí­a y la armoní­a se nos presenta lo dionisiaco. Así­ la música en su soberaní­a e independencia de las imí¡genes y los conceptos nos toma de la mano conduciéndonos a una abstracción muy diferente de aquella propia del conocimiento, a una abstracción cuya referencia se encuentra en un sentimiento; en la pureza de las emociones en sí­ mismas, mí¡s allí¡ de lo falso y lo verdadero, de lo bueno y lo malo. Con esto pretendo mostrar el poder que tiene la música para expresar algo tan abstracto que se vuelve inefable; sólo asequible por medio de una experiencia sensual (estética).

Ahora bien, ya en un artí­culo anterior hablaba del poder de representación concreta que tiene la música cuando la referí­a al espacio, con éste lo que pretendo es completar ésta visión de la música con la parte de representación de lo abstracto. Así­ lo que se evidencia es la gran versatilidad emocional de la música, que trabaja a varios niveles de expresividad representativa (abstracta o concreta).

La música puede expresar sentimientos en sí­, pero también funciona evocando sentimientos mí¡s particularizados en experiencias humanas, moviéndose entre í¡mbitos abstractos y concretos indistintamente. Lo que estí¡ en juego son precisamente las emociones, que cautivas de la nostalgia que causa el lejano rastro de un recuerdo olvidado, se dejan llevar en el espacio y en el tiempo, arrastrí¡ndonos del lí­mite al centro y en todas direcciones.

De cierta manera, aquel que se enfrenta a una experiencia musical realiza una interpretación emocional siempre abierta debido a que por momentos la relacionamos con la experiencia concreta; vivida y compartida. Mientras que en otros momentos nos es difí­cil relacionarla con algo que hayamos vivido con los demí¡s, o con algo que hayamos encontrado en el mundo, la relacionamos entonces con algo incomunicable que no cabe en imí¡genes y conceptos, que tan sólo podemos experimentar e interpretar emotivamente como respuesta al estí­mulo musical.

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4 Responses »

  1. Sencillamente es imposible imaginar la vida sin musica. Es para el alma lo que el viento para el cuerpo. Nietzsche lo entendia bien.

    Es imposible definir todo lo que la musica encierra puesto que como todo arte abstracto lo que importa es su valor y fuerza expresiva. Sin embargo esta clase de razonamientos como el que haces nos acercan mas a su comprension.

    Excelente articulo como siempre Roberto. Es un placer leerte.

  2. :) me gusto.

    Es bueno aprender a apreciar la música:

    http://michoacano.com.mx/otra-de-mis-pasionesla-musica/

  3. Ya te agrege a mi blog roll

  4. ROBERTO!

    ME GUSTO MUCHO TU ARTICULO PUES SOY PINTORA Y ESTOY HACIENDO UNA MUESTRA HACERCA DE INSTRUMENTOS MUSICALES, Y ESTOY EN EL PROSESO DE INVESTIGACION DE COMO LA MUSICA INVOLUCRA TODOS NUESTROS SENTODOS.
    FELICIDADES!!!
    Alexandra Castro.

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