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La música de agua de Vanuatu

Es un espectáculo único en el mundo. Vestidas de manera tradicional, con poco más que una falda de hojas color habana sobre sus cuerpos y adornos vegetales negros y marrones sobre el pelo, las mujeres entran en el agua y sólo parecen sobresalir los collares de flores que llevan en la cintura y en los brazos. Se sumergen hasta la cintura, para desplegarse mirando hacia la orilla. Con sólo sus manos baten acompasadas la superficie del agua durante el tiempo que dura cada composición, alrededor de 3 o 4 minutos. Se entienden las diferentes modulaciones, se distinguen las notas como en cualquier instrumento de percusión. Luego cantan.

Cada composición traduce una leyenda explicada en bilamar, el idioma de la isla. Una de las leyendas cuenta que cuando el viento del norte soplaba fuerte, una mujer creyó oír un susurro extraño que procedía del mar. Al acercarse a la orilla, oyó el sonido de nuevo. No pudo resistir la tentación de adentrarse en el agua para intentar reproducir lo que había oído. Lo intentó con sus manos hasta que logró repetir lo que el mar y el viento le enviaba. Desde entonces se mantiene la tradición, se traspasa esta especie de aparición de madres a hijas.

Otras hablan de como los delfines respiran en la superficie del mar o las libélulas se sientan en el agua o los patos se balancean al compás del agua antes de echarse a volar de nuevo. Antes de cada una, un par de mujeres se adelantan para acompañar la música con su danza. Son ellas las que dan pistas al espectador para comprender la interpretación. La danza ayuda también a aderezar visualmente lo que nos llega a través del oído, enmarcadas por el salpique del agua

Sólo las mujeres tocan la música del agua de Vanuatu. Los hombres guardan para si las danzas tradicionales sobre tierra firme, dejando a las mujeres el maridaje con las melodías del mar.

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