Cuando todavía quedan resabios de la realidad
By Mauricio • Mar 19th, 2009 • Category: PORTADAEn 1959 Julio Cortázar publicó el libro Las Armas Secretas, el cual contiene El Perseguidor, cuento del que me gustaría compartir algunas reflexiones y comentarios.
Considerado por algunos su mejor cuento, por otros criticado y tildado como un cuento largo o una novela corta, pero mí¡s allí¡ del gusto, lo digno de destacar de esta lectura es el aní¡lisis de la realidad que hace Cortí¡zar en la personalidad del protagonista, Johnny Carter (quien representa la vida y la concepción de ella de uno de los jazzistas mí¡s reconocidos, Charlie Parker).
Mí¡s allí¡ de simplemente encarnar a un virtuoso incomprendido, este famoso saxofonista tenía una peculiar opinión de la vida, del tiempo, las personas y sus relaciones, y en concreto de la realidad. Bruno, el narrador, amigo y biógrafo de Johnny logra conocerlo mí¡s allí¡ de la opinión pública y capta su obsesión por vivir en un estado de atemporalidad, en donde parece despreciar la comodidad, los lujos y el reconocimiento, refugií¡ndose en el mañana y en el ayer, pero nunca en el presente. –Esto lo estoy tocando mañana- frase que emana de este jazzman durante un ensayo que deja atónitos a los presentes, en donde parece que su objetivo es dejar claro que le resulta inútil que le reconozcan o que le aplaudan por que él es el único que puede comprender la complejidad de lo que ejecutó.
Tanto la parte grí¡fica y descriptiva del personaje, así como el ambiente en el que se desarrolla esta historia parecería ser discordante con los estereotipos e ideales de las sociedades francesa y norteamericana de mediados del siglo XX. Johnny es representado en medio de la inmundicia y cuadros depresivos, personalmente oscuro hasta lo mí¡s hondo de su corazón, y en general una persona que no compartía los valores ni el modus vivendi de la sociedad. Tal vez con la palabra, actitud, forma de vivir y presencia únicamente denotara letargo y apatía, pero cuando hacía uso del lenguaje musical a través de su saxofón, todo comenzaba a armonizarse y a darle cierta razón a su forma de vivir. Bruno, como crítico de jazz, entendía que la música de su amigo era armónicamente bella, pero de muy difícil comprensión, que tal vez el único que la lograba digerir o entender era el mismo Johnny, por que nadie mí¡s la vivía de esa manera. ¿Cómo algo tan bello y armónico podía emanar de algo tan oscuro?, ¿cómo alguien tan incoherente e irreverente, podía ser tan sabio?, ¿cómo alguien tan disfuncional, podía describir la belleza y lo armónico con tanta exactitud? Estas tal vez fueron algunas incógnitas que se plantearon una y otra vez quienes lo conocieron.
Con todo lo anterior se logra comprender que esta es la historia de alguien que juega un papel de perseguir un momento, pero que termina siendo perseguido sí mismo. Es la narración de alguien que encuentra en la improvisación la mí¡s grande cualidad de la belleza, de lo único, de lo armónico.
Amigos, caballeros, jazzistas, escoria, tanto genios como comunes y corrientes, El Perseguidor es una lectura que recomiendo para quienes gustan del jazz, y para quienes aún se fascinan por los misterios que resguardan las notas conjugadas con los silencios en un espacio y tiempo determinados.
Aqui un fragmento leído por el propio Cortazar:
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Mau que bueno que decides escribir sobre este cuento de culto. Yo no lo he acabado de leer pero por las críticas, por la misma biografía de charly, pero sobre todo por aquella revelación de la ilusoria persecusión que viven muchos músicos en la era de lo tangible y de lo material, puedo decir que en mi opinión esta es una pequeña guía espiritual del músico del fracaso presente acercado al rotundo éxito futuro. O para ser mas preciso del exitoso músico de caletre de la interioridad, algo que pocos entienden. Tus aportaciones son fundamentales para que el proposito de esta página que empieza a ser un manifiesto (si seguimos escribiendo así, jaja) se cumpla.
local: notese el bigote de cortazar, cosa que charly parker no maneja.
Jaja, el bigote! jaja, es que ese broder no acreditó lo suficiente en la vida y cortázar sí, jaja. Muchas gracias por tus palabras hermano mío, la verdad espero poder hacer otra reflexión de esta obra que da para mucho, en donde se conjugan la biografía de un loco, el amor al jazz, y el punto de vista de la realidad tan diverso que puede existir. Lo que más me llama la atención de este cuento es esa manera de manejar el cómo de alguien tan incomprendido y con una forma de vida tan despreciable (a los ojos de los llamados normales) puede emanar algo tan bello y cautivador como la música, misma que agradaba a todos, pero que a la vez no era comprendida. Abrazos a todos
cortazar es conciente de esa peculiar forma de vida, charly parker nó, él solo deja que el agua fluya. Tal como el jazz cuyo éxito no reside tanto en las composiciones mismas, sino lo que fluye dentro de este.
que viva el Cartagena F.C. y las quesadillas…