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Stan Getz Meets João & Astrud Gilberto

Imagen de fabian

Las más de las veces resulta complicado, cuando no imposible, encontrar un documento histórico que atestigüe el nacimiento de un género musical. Los cambios son sutiles y los procesos inasibles. Pero en ocasiones hay joyas que desvelan historias supuestamente conocidas por todos. Este mes les traemos una de esas gemas: un concierto de 1964 donde el bossa nova cristalizaría como género fusión.

En los años sesenta, cuando el primer latigazo del Cubop parecía apagarse y el hard bop daba paso al cool, el jazz entró en una etapa de renovación muy importante. Pero no era el único movimiento musical que acontecía: en Brasil, cierto grupo de músicos también buscaba nuevos derroteros para refrescar las formaciones de la tradicional samba.

Una idea flotaba en el aire y nadie acertaba a pescarla del todo. Resulta inexacto decir que los primeros intentos de Gilberto, Jobim y su comparsa Vinícius de Moraes, fueran el origen directo del bossa nova. Para que este estilo naciera fue necesario un encuentro que ya venía gestándose: el del jazz con la samba. Resulta que por aquellos años, gran parte de los discos del jazz de la Costa Oeste norteamericana se imprimían en Brasil, lo que permitió a los jóvenes músicos acercarse a la vanguardia del ritmo sincopado. Pero algo similar ocurría en Estados Unidos: la búsqueda de nuevos sonidos llevó a los jazzistas a encontrar en la samba el elemento ideal de fusión. El diálogo comenzaba y lograría concretarse al inicio de los sesentas.

Fue gracias a Jazz Samba, un álbum concebido por Charlie Byrd tras su visita a Brasil y en el que invitó a colaborar al saxofonista Stan Getz, que Gilberto supo de Getz y no dudó en contactarlo para trabajar juntos. Para estas fechas, la propuesta tanto de Jobim como de Gilberto había ya conquistado los oídos de propios y ajenos: el bossa nova irrumpía en la escena musical con una fuerza imparable. João Gilberto llegó a Nueva York para grabar con Stan Getz el primero de dos álbumes donde el sonido bossa nova adquiriría su forma definitiva: Getz/Gilberto. Por aquel entonces, Gilberto estaba casado con Astrud Weinert, cuya voz se convertiría en una de las piezas claves para el éxito del bossa nova alrededor del mundo.

La experiencia de Astrud era casi nula como cantante, pero ante las insistencias de João accedió a grabar las voces de apenas dos temas: “The girl from Ipanema” y “Corcovado (Quiet nights of quiet stars)”. De más nombrar el éxito de ambas. Astrud se catapultó a la fama y aunque siguió usando su nombre de casada, Astrud Gilberto, acabó divorciándose de João. El resto es historia más o menos conocida: el disco obtuvo dos Grammys; Gilberto y Jobim fueron considerados los padres del bossa nova; Byrd y Getz se convirtieron en los jazzistas norteamericanos insignes del género y este se instaló para siempre en el gusto de la gente.

Dos años después de que el álbum Getz/Gilberto sacudiera al mundo del jazz y la samba, fue lanzado el Getz/Gilberto Vol. 2, que contenía parte de los temas del concierto ofrecido en el Carnegie Hall en 1964, pero no sería sino hasta 1990, cuando conociéramos el recital íntegro bajo el nombre de Stan Getz meets João & Astrud Gilberto.

Esta joya contiene diecinueve canciones y resulta mucho más diverso y refinado que el Getz/Gilberto. Básicamente podríamos dividirlo en cuatro secciones: los temas bossa nova, compuestos por Gilberto y Jobim; las brillantes composiciones de Getz; el homenaje a la música brasileña y un tributo al jazz norteamericano.

Esta ventana al pasado, nos permite apreciar cómo se construyó el sonido del bossa nova, cómo aquellos mundos aparentemente distantes se alinearon para crear uno de los géneros que alternan con soltura la localidad y la universalidad. Una pieza clave en el rompecabezas del jazz de los sesentas, pero también de la música brasileña. Pero, sobre todo, un lujo para el alma y el oído, como dicen por ahí. Nada más que dejarse robar el corazón, nada menos que dejarse llevar por las texturas. 

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