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Miles Davis Genio y Figura

Por haber cambiado en repetidas ocasiones el rumbo y la historia del jazz, por dar vida al jazz modal, por haber marcado la pauta para la incorporación de innumerables fusiones en este género, por haber labrado la personalidad tonal jazzística, por haber dado la cara de un pueblo y una raza con las notas de su trompeta, por haber dado rienda suelta a la imaginación para innovar en la ejecución, composición e improvisación, por haber sido el músico más vanguardista de todos los tiempos, y por muchas cosas más, Miles Davis es, sin duda alguna, el parteaguas tanto en el jazz, como en la música popular contemporánea

 

El objetivo de este texto es únicamente echar un vistazo general a la trayectoria de Davis, haciendo hincapié en algunos de los periodos musicales más relevantes, y haciendo puntual mención de los temas que marcaron y definieron tanto las etapas del jazz, como los cambios sustanciales en la esencia del género

 

En su libro El Jazz, el afamado periodista, escritor, productor y crítico berlinés, Joachim E. Berendt, señala cinco fases estilísticas en la trayectoria musical de Davis, las cuales son:

 

1.- Bebop: desde que tocaba con Charlie Parker en 1945 hasta 1948.

 

2.- Cool Jazz: desde la presentación de la orquesta Miles Davis-Capitol en 1948 hasta las grabaciones de gran orquesta de 1957-58 con Gil Evans.

 

3.- Hard Bop: desde el éxito del primer quinteto Miles Davis con John Coltrane en 1955, pasando por los otros muchos quintetos Davis y el sexteto con Bill Evans, más o menos hasta 1963 (durante este periodo se hizo cada vez más claro el estilo de improvisación modal). 1

 

4.- Libertad Controlada: el segundo quinteto de Miles Davis (1964-1968) abstrae la ejecución modal hasta la frontera con el free jazz, sin que Miles llegue a rebasarla por completo. 

 

5.- Eléctrico: desde In a Silent Way (1969) y Bitches Brew (1970), pasando por el funk de We Want Miles (1982) hasta el pop de Miles en You´re Under Arrest (1985) y Amandla (1989). 

 

Independientemente de haber sido motor creador o representante de algunas etapas en el jazz, Davis se distinguió siempre por su carácter vanguardista. Desde el bebop impulsó la llegada del cool jazz por medio de ejecuciones más cadenciosas y armónicas. De ahí llegó al jazz modal haciendo gala de sus conocimientos musicales al jugar con una innumerable cantidad de escalas y tonos. Siguiendo con esta desbocada pasión por explorar en todo lo referente a improvisación logra irrupciones en el free jazz. Después de haber creado el concepto de -libertad controlada-, irónicamente se convierte en el principal impulsor de la creatividad jazzísitica, echando mano de instrumentos y accesorios no acústicos (como la incorporación del pedal wah-wah a su trompeta). 

 

 

Sobre este titán de la música contemporánea se ha dicho y escrito mucho, y tal vez sea Joachim E. Berendt quien lo haya estudiado más a fondo. En su libro El Jazz menciona que probablemente uno de los puntos más importantes en la historia de éste género es cuando Davis conoce y hace amistad con el afamado arreglista, Gil Evans. Junto a otros virtuosos como Kay Winding, Jay Johnson, Lee Konitz, Gerry Mulligan, Kenny Clarke, John Lewis, Al Haig y Max Roach forman la Miles Davis Capitol Orchestra, y acaparan las listas de popularidad en Estados Unidos.

 

Berendt comenta que Israel es la pieza más moderna y emblemática de esta agrupación. -Con sonidos recios y ásperos-, agrega, este tema, en tono menor, hace gala de la quintaesencia del jazz: el blues. Y como era de pensarse, alguien que logró tantas fusiones de géneros distintos en el jazz, no podía dejar fuera al blues, considerado por muchos músicos y críticos como la columna vertebral del jazz.

 

Después del éxito logrado con esta agrupación, en 1955 aproximadamente, Davis llegó a ser el músico estadounidense mejor pagado (y la primera vez en la historia que no era un músico blanco quien ostentaba ese título). Gracias a esto, su imagen y prestigio recorrieron el mundo, causando un ferviente sentido de orgullo negro en Àfrica, Europa y América. Berendt comenta que como consecuencia de tal éxito muchas personas de raza negra comenzaron a bautizar a sus primogénitos como -Miles- o -Miles Davis-. 

 

Y el panorama se entinta de azul. En 1959 la disquera Columbia Records saca a la luz Kind of Blue, uno de los álbumes iconos del jazz. Acompañado de los pianistas Bill Evans y Wynton Kelly, Jimmy Cobb en la batería, Paul Chambers en el bajo, y nada más y nada menos que John Coltrane y Julian -Cannonball- Adderley como saxofonistas, Davis logra la producción discográfica de jazz más vendida de la historia. 

 

Y qué más da. Este álbum incluye el tema So What, considerado por muchos críticos como uno de los más importantes en la historia del género, en donde los solos de Davis y Coltrane logran una pulcritud única en la ejecución, dan cátedra en la improvisación y rompen estereotipos en la composición. Es con este tema que dan vida al jazz modal con sus solos e improvisaciones sobre cualquier cantidad de escalas y no sobre acordes. 

 

Otra de las grandes aportaciones de Davis al jazz fue la utilización de la sordina de aluminio para trompeta. Este aditamento le dio a su música un timbre característico de nostalgia y extrema sensibilidad, y desde que la utilizó por primera vez en 1954, en el tema -Oleo-, se popularizó su uso hasta nuestros días. 

 

¿Cómo lograr alta calidad musical sin abusar de la creatividad? Controlar la libertad es la respuesta que dio Miles Davis. Libertad Controlada fue el concepto que acuñó el famoso trompetista para lograr la convivencia e interacción entre el tradicionalismo y la vanguardia. Al respecto, Berendt utiliza la siguiente cita de Miles: -Mira, no es necesario que toques en forma caótica. Eso no es libertad. Necesitas controlar la libertad-. Y bajo esta pauta se rigió su siguiente quinteto de free jazz formado por Tony Williams en la batería, Herbie Hancock en el piano, Ron Carter en el bajo y Wayne Shorter en el saxofón tenor.

 

El Miles Eléctrico. En lo que pareciera una pérdida de sensatez musical, como lo había establecido en la década anterior con su Libertad Controlada, Davis entra a la década de los setenta dando un viraje de gran importancia en la trayectoria del jazz, es decir, deja a un lado el sonido acústico para ahondar en los instrumentos eléctricos. Suelta el freno sobre su creatividad e incorpora el pedal wah-wah a su trompeta. Por si fuera poco, ejecuta este instrumento con una sola mano, mientras que con la otra se ayuda armónicamente por un teclado. ¿Quién dijo que había que controlar la creatividad y la libertad de creación y ejecución? Ese jazz acústico aparentemente quedaba en el pasado, en donde junto al blues quedaban en el olvido generacional, ya que el nuevo jazz parecía coquetear más con el rock y el funk. 

 

Ahora, hay que destacar que para Miles Davis el rock no fue una prioridad sino una casualidad. Los nuevos recursos que utilizaba sólo eran herramientas para seguir explorando sonidos y continuar con su evolución musical, pero no para lograr un producto similar al rock. Berendt, en El Jazz, menciona que en 1970 Davis se negó a tocar junto a Eric Clapton y Jack Bruce en el festival de Randall´s Island de Nueva York diciendo: - No, no quiero ser hombre blanco. Rock es palabra de blancos-. 

 

Después, hacia finales de esa década y principios de los ochenta, Miles se retiró de los escenarios y las disqueras por un tiempo. Mientras algunos pensaron que su partida era definitiva, otros lo esperaban ansiosamente con algo de dimensiones inimaginables. Y el día llegó. Miles Davis apareció en público en 1981 en el Festival de Nueva York, en donde no sólo lució nuevamente su capacidad de ejecución, sino que mostró a un Miles Davis más armónico con su público y sus músicos (en las dos décadas anteriores, además de su virtuosismo, había logrado destacar por cierta arrogancia ante su público y prensa, además de haber hecho duras críticas y declaraciones contra otros jazzistas). 

 

Regresó, lució y mostró en su última etapa musical a un titán que podía renovarse cada vez que lo quisiera. Incorporó a su música tintes de pop, con bases de free funk, jazz-rock y lo que su mente hiperactiva le ordenara. Influyó de igual manera en la música pop y en artistas como Michael Jackson y Prince. Y desgraciadamente fue en 1991 en que el mundo y la escena musical vio partir a una de las mentes y figuras más creativas de la historia. El 28 de septiembre de ese año Miles Dewey Davis III partía de este mundo, dejando un legado de incalculable valor, tanto para esa generación, como para muchas venideras. 

 

¿Cuánto tiempo pasará para que la música vuelva a encontrar otro motor de cambio, otro visionario, como Miles Davis?, ¿cuándo será que la música encuentre otro rumbo como los que dictó Davis?, ¿quién será el nuevo profeta de la música contemporánea? Evidentemente estas interrogantes no tienen respuesta aún, ya que probablemente sean varias las generaciones que tengan que pasar para poder terminar de digerir toda la riqueza que brindó Miles Davis a la composición, ejecución y comprensión de la música. Tal vez aún no hemos logrado comprender sus aportaciones en la totalidad, y tal vez aún falte mucho por explotar su legado. Lo único seguro es que para volver a un periodo de importante innovación musical será necesario tener presente la obra de este genio, de esta figura, y entonces se podrá dar un paso seguro hacia el futuro de la música contemporánea.

 

 

1.- Jazz Modal es una forma de interpretación en el jazz basada en el extenso uso de escalas (más allá de las conocidas mayor y menor)  para las improvisaciones, produciendo una riqueza tonal mucho mayor. 

Por haber cambiado en repetidas ocasiones el rumbo y la historia del jazz, por dar vida al jazz modal, por haber marcado la pauta para la incorporación de innumerables fusiones en este género, por haber labrado la personalidad tonal jazzística, por haber dado la cara de un pueblo y una raza con las notas de su trompeta, por haber dado rienda suelta a la imaginación para innovar en la ejecución, composición e improvisación, por haber sido el músico más vanguardista de todos los tiempos, y por muchas cosas más, Miles Davis es, sin duda alguna, el parteaguas tanto en el jazz, como en la música popular contemporánea." data-share-imageurl="">

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