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Michel Martelly, un músico en el palacio presidencial de Haití

El primer mandatario de Haití Michel Martelly fue músico antes que político, fue conocido como el “Presidente del Compas” antes que de la nación. Lo de “compas” nada tenía que ver con la medida rítmica, sino que hacía referencia a un popular género musical del mismo nombre, también conocido como kompa o konpa. Su historia comienza en las tarimas de las discotecas de Puerto Príncipe hasta llegar a las de los mítines presidenciales.

A Michel Martelly lo antecedía una carrera musical de más de veinte años al momento de llegar al palacio presidencial de Puerto Príncipe en 2011. Era el célebre Sweet Micky, el “Presidente del Compas”.

Martelly, quien comenzó como tecladista y cantante, fue pionero de una nueva generación de bandas de compas, con pocos integrantes y cuyo sonido provenía principalmente de sintetizadores e instrumentos electrónicos, sustituyendo los tradicionales.

El estilo de Sweet Mickey estaba cargado de humor y sátira, así como de crítica social y política. Sus conciertos solían ser sumamente controversiales, debido a su tendencia a la vulgaridad y el chiste picante. Sus ocurrencias eran a veces físicas y sexuales. Más de una vez salió al escenario vestido de mujer, a la vez que se meneaba lascivamente. En otras ocasiones se desprendía de sus prendas de vestir a medida que avanzaba el show. Martelly siempre ha dicho a sus críticos que Sweet Mickey era un personaje y nada más. No era para ser tomado en serio. Además, más allá de las bromas estaba su música.

Su transformación de músico irreverente a presidente de Haití fue presentada en el documental Sweet Micky for President, estrenado a finales de 2015.

La historia de Martelly es toda una montaña rusa de vivencias surrealistas que desembocaron en su presidencia. Una odisea a ritmo de compas, kompa o konpa.

Compas / Kompa / Konpa   

El compas es la evolución del méringue. Así como República Dominicana, país con el que Haití comparte la isla La Española, posee el merengue, su vecino tiene el méringue. Se trata de ritmos similares a nivel percusivo. Sin embargo, el primero estuvo basado en sus primeros días en el acordeón, mientras que el segundo lo estaba en los instrumentos de cuerda como la guitarra.

Al compas se le ha descrito como el “méringue moderno” y es muy popular en el caribe francés, en países como Martinica y Guadalupe, donde ha dado pie a otros géneros muy similares como el zouk.

El compas tiene sus orígenes en 1957, de la mano de los saxofonistas Nemours Jean Baptiste y Webert Sicot. Jean Baptiste, compositor e innovador musical, es muchas veces catalogado como el abuelo del género. Sicot formó junto a él el Conjunto Internacional, el cual cambiaría el panorama musical haitiano.

Jean Baptiste y Sicot recorrieron el Caribe, influenciando a muchos con su aproximación jazzística al méringue haitiano. El compas, kompa, konpa o konpa dirèk, como se le conoce también, era un estilo lo suficientemente nuevo para ser innovador y fresco, pero también lo bastante tradicional como para ser digerido por audiencias más conservadoras.

Conjunto International obtuvo un éxito considerable antes de que los conflictos internos destruyeran la banda. Jean Baptiste y Sicot no lograron ponerse de acuerdo con respecto a la dirección que estaba tomando el grupo, por lo que empezaron a insultarse en composiciones individuales.

Hay varios elementos que caracterizan el compas: su ensamble de vientos, que genera un cadencioso ritmo que evoca la música de big band, junto a una melodía sólida que, no obstante, deja abierta la posibilidad de improvisación. La percusión recuerda el merengue de mediados del siglo XX.

En el kompa instrumental el saxofón tiende a ser la voz líder. Cuando posee letra, suele estar cantada en creole haitiano, aunque también se usa el francés y el inglés.

A finales de los años cincuenta, cuando el compas contaba con mayor prominencia, el público bailaba en pares en los conciertos, como ocurría con su pariente, el merengue dominicano, en una vibrante y apasionada danza.

Con el pasar de los años las derivaciones del kompa fueron varias. Una de ellas fue la creación de Webert Sicot, tras su separación de Nemours Jean Baptiste, conocida como cadence rampa.

Otros ritmos nacidos del compas fueron el mini jazz, cadence-lypso y la coladeira. El mini jazz, era un estilo muy similar al big band americano pero autóctono de Haití, donde se utilizaba la formula rock de dos guitarras, un bajo y percusión, aunque algunos lo aderezaban con sección de vientos o acordeón.

Por otra parte, el grupo dominicano de los años setenta Exile One, es esencial al momento de hablar del cadence-lypso, que no era más que la fusión entre el cadence rampa haitiano creado por Webert Sicot y el popular calypso trinitario.

Por otro lado, cuando el kompa, el rock y el merengue llegaron hasta el lejano archipiélago africano de Cabo Verde en los ochentas, fueron absorbidos, digeridos y moldeados en un estilo que pasó a llamarse coladeira.

Hoy día el sonido del compas y sus derivados se sigue percibiendo en cientos de artistas caribeños y francófonos como Alan Cavé, Djakout Mizik, Fabrice Rouzier, Francky Vincent y Kassav'.

Sweet Micky

La leyenda del compas, Michel Martelly, nació en Puerto Príncipe en 1961, en una familia de clase media. Su abuelo materno, Auguste de Pradine, había sido trovador y había compuesto varias canciones de protesta contra la ocupación norteamericana de Haití, la cual duró de 1915 a 1934.

A los 23 años Martelly emigró al sur de Estados Unidos, a la ciudad de Miami. Regresó en 1987.

Tras su retorno incursionó en la industria musical haitiana tocando como tecladista sustituto en varias salas en Pétionville y Kenscoff, dos importantes suburbios de Puerto Príncipe.

Martelly se dedicó a tocar piezas románticas de méringue lento y de compas, uno de los únicos ritmos permitidos durante la dictadura de la familia Duvalier. Martelly fundó en Pétionville un club llamado Garage, el cual era frecuentado por la clase política haitiana de la época. Fue por aquellos días que nació su nombre artístico Sweet Micky.

Martelly pasó a ser considerado un pionero del compas, popularizando una nueva generación del estilo, de bandas más pequeñas basadas en sintetizadores e instrumentos electrónicos, en sustitución de los tradicionales.

Sweet Micky se dio a conocer por sus controversiales directos y grabaciones, salpicadas de humor y sátira, donde la crítica sociopolítica estaba a la orden del día.

Burlón, desenfadado e irónico, Sweet Micky fungía como una caricatura que bebía alcohol durante sus conciertos, a la vez que salía ataviado con pelucas, disfraces, ropa de mujer, pañales y faldas escocesas. En ocasiones se desprendía de sus trajes durante el show. Su popularidad era inmensa, pero la fama venía con una fuerte carga de polémica.

Para 1988 el talento musical de Martelly, su carisma y su enfoque del compas lo habían consagrado como uno de los artistas más importantes de Haití. Sus conciertos en el hotel El Rancho y en el célebre The Florville eran legendarios. Ese año grabó su primer disco, titulado Ou La La cuyo pegajoso primer sencillo, de nombre homónimo, se convirtió en todo un hit, y que hasta el día de hoy sigue siendo un clásico en la nación. Su segundo promocional fue Konpas 'Foret des Pins en 1989.

En el período que va de 1988 hasta 2008 Martelly, bajo el seudónimo Sweet Micky, grabó más de catorce álbumes de estudio y varios más en directo. En todas estas placas se paseó no sólo por el compas, sino por el méringue, el rabòday, el reggae, el twoubadou y otros géneros caribeños.

En 1997 Martelly colaboró junto a Wyclef Jean de la famosa agrupación haitiano-norteamericana The Fugees, participando en su proyecto Wyclef Jean Presents The Carnival featuring the Refugee Allstars. “Sorpresa, es Sweet Micky”, anunciaba Jean en la grabación.

Fue también en 1997 que Sweet Micky lanzó otro de sus grandes clásicos: Pa Manyen. Se trata de una adaptación del tema Ángola, original de Ramiro Mendes, y popularizado por la extraordinaria Cesária Évora. Por ello Pa Manyen es un tema que suena a lusofonía, si bien está cantado en creole.  

Pa Manyen es probablemente uno de los temas más internacionales de Sweet Mickey, apareció en varios compilados de música caribeña, incluyendo el popular Putumayo Presents: French Caribbean en 2003. La cantante venezolana Soledad Bravo incluso llegó a hacer una versión de la misma, titulada Canta, canta corazón, así como José Luis Cortés de Cuba.

Sweet Micky for President, la carrera presidencial

La historia de la llegada de Michel Martelly a la presidencia de Haití fue relatada en el celebrado documental Sweet Mickey for President, dirigido por Ben Patterson, donde aparecen Sean Penn, Bill Clinton y Ben Stiller, además de Pras Michel y Wyclef Jean de The Fugees.

Sweet Micky for President fue estrenado en España en noviembre de 2015 con motivo del festival de documental musical In-Edit.

La carrera de Martelly por la presidencia de Haití también fue una historia muy musical, donde llegaría a competir con otro cantante de origen haitiano: Wyclef Jean.   

Una de las figuras principales de Sweet Mickey for President es el otro miembro de The Fugees Pras Michel, amigo de Martelly y uno de los que sembró la idea de que podía llegar a ser presidente.

La transición de Sweet Micky para volver a ser Michel Martelly no fue sencilla. Desde los primeros días de campaña muchos medios se enfocaron en su imagen bufonesca, irreverente y vulgar, cultivada tras años de locuras en tarima. Además que su popularidad lo había acercado, a veces de manera indirecta, a diversos personajes gubernamentales de dudosa reputación, algunos acusados de corrupción y de crímenes de lesa humanidad.

La historia de Haití está llena de golpes militares, de inestabilidad política y económica, así como de caudillos, por lo que al ser una figura famosa es difícil no encontrarse con algunos de estos oscuros personajes.

Si bien Sweet Micky for President hace un pequeño resumen de la historia de Haití, su punto de partida es el devastador terremoto de 2010. Un momento de no retorno. La destrucción casi total de un país cuyos niveles de miseria ya eran alarmantes. La idea era que Martelly fuese quien uniera la nación para surgir de las cenizas.

A comienzos de la campaña no había un plan específico establecido, no había un mapa de ruta, manager de campaña, nada. Sólo dos cantantes, Martelly y Pras Michel, con una idea. Ambos los impulsaba un profundo amor a su país. Si bien Pras Michel emigró a Estados Unidos desde muy joven, su familia es haitiana y ve en su amigo Martelly una esperanza. “Si mis padres no hubiesen salido de Haití, quizás podía ser uno de esos niños que viven en la miseria en mi país”, afirma Michel.

Martelly había criticado a políticos y a todos los presidentes durante su larga carrera musical. Esto era otro punto a su favor.   

Cuando Martelly anuncia su voluntad de lanzarse a la presidencia, esta se ve lejana, casi imposible de alcanzar. Su experiencia política es nula, sus recursos son escasos. Su equipo es pequeño y tampoco cuenta con mayor experiencia política. Sin embargo, a medida que pasan los días Martelly comienza a coger vuelo. Es ahí cuando empieza el pánico. Cuando se dan cuenta que el asunto va en serio y que las posibilidades de llegar a la primera magistratura son cada vez más reales.

Entonces aparece en el panorama Wyclef Jean, el compañero de banda de Pras Michel.

Cuando todo mejoraba para Martelly, Wyclef Jean anuncia con bombos y platillos, en los medios de comunicación más importantes del mundo, su intención de unirse a la carrera presidencial haitiana como candidato. Jean es multimillonario, tiene todo tipo de conexiones y cuenta con amplios recursos para una campaña exitosa.

El comando de campaña de Martelly tiembla, a la vez que recuerdan que si bien Wyclef es de ascendencia haitiana, tiene años viviendo en Estados Unidos. Se da un fuerte enfrentamiento de declaraciones entre Martelly, junto a su colaborador Pras Michel, y Wyclef Jean, quien canta burlas a su ex compañero de The Fugees en conciertos.

Al final Jean sale de la carrera debido a que no es residente de Haití desde hace años y pasa lo inimaginable. Pras y Wyclef liman asperezas, de la mano de Sean Penn, y su temporal enemigo pasa a formar parte de la campaña de Martelly. En un mitin en Puerto Príncipe incluso se reúnen y cantan juntos, cosa que no han hecho desde hace años, a la vez que Jean declara: “Esto sólo es posible gracias a Michel Martelly, ya que es un hombre que une a las personas”.

Al final la carrera se reduce a la veterana política haitiana Mirlande Manigat y al pupilo del expresidente René Preval, Jude Célestin. Tras una elección de dos vueltas, llena de protestas y denuncias de fraude, donde Célestin fue forzado a abandonar la campaña debido a varias acusaciones, Martelly se convirtió en presidente.

Algo que queda al descubierto es la importante influencia que posee Estados Unidos en la política haitiana. Pras Michel afirma en un punto del documental que Hillary Clinton llegó a presionar directamente al presidente René Préval para la salida de su candidato, Jude Célestin, de la elección.

Actualmente Martelly está a punto de terminar su mandado. Su presidencia no ha estado exenta de acusaciones de corrupción y nepotismo.

Desde 2011 la economía haitiana ha empezado un lento proceso de recuperación, aunque otros desastres naturales, entre ellos varios huracanes, han afectado su desarrollo agrícola. En 2012 la inversión privada supero por primera vez a la asistencia internacional desde el terremoto de 2010.

En 2014 las elecciones en Haití fueron pospuestas por Martelly debido a la inestabilidad política, aunque este año se han llevado a cabo las primeras votaciones.

Jovenel Moise es el candidato que ha escogido Martelly para representar su partido y continuar su legado.

Michel Martelly sigue cantando ocasionalmente en sus mítines, volviendo a ser el Sweet Micky que se ganó el corazón del pueblo haitiano. Es probable que tras su salida del palacio presidencial regrese a las tarimas a hacer lo que siempre amó: la música.

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