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Los Derviches Giróvagos. Música, danza, poesía y religión

También conocidos como Mevleví, los Derviches Giróvagos representan una de las manifestaciones culturales turcas más conocidas en el mundo. Según la tradición, su popular danza, llamada Sema, que consiste en que cada discípulo gire individualmente sobre su propio eje, funge como canal para lograr un éxtasis místico, al ritmo de cantos, tambores, instrumentos de viento y cuerda.

Los Mevleví tienen su origen en la Turquía del siglo XIII y deben su nombre al célebre poeta místico musulmán persa y erudito religioso Yalāl ad-Dīn Muhammad Balkhi, conocido en turco como Mevlânâ Celâleddîn-i Balkhi, o simplemente Rumi, que significa «originario de la Anatolia romana».

Fue después de su muerte que sus seguidores fundaron la orden Mevleví, mejor conocidos como Derviches Giróvagos, por su tradicional danza de meditación, llamada Sema, que consiste en que cada practicante gire sobre su propio eje por largos periodos de tiempo. Se trata de una ceremonia tradicionalmente masculina.

La orden Mevleví forma parte de la corriente sufí del islam, una doctrina mística que apela a la experiencia individual al momento de practicar la religión e interpretar lo divino. Por ello en el sufismo existen rituales de meditación que mezclan poesía, música y danza, a través de los que se busca el éxtasis y el contacto con Dios. Se trata de una de las corrientes más tolerantes del islam, y en ocasiones han sido perseguidos por las autoridades más ortodoxas acusados de ser herejes. De hecho, semanas atrás hubo un salvaje atentado en Egipto contra una mezquita sufí, aunque no de la orden Mevleví, cometido por el Estado Islámico, ya que los consideran herejes.

Los sufíes, por su parte, se basan en un versículo del Corán que dice: “No puede haber imposición en cuestión de religión”. Por lo tanto, la orden Mevleví reúne una serie de características filosóficas, científicas y poéticas muy especiales. La mayoría de estas se encuentran explicadas en la obra cumbre de Yalāl ad-Dīn Muhammad Balkhi, el Masnavi Espiritual.

Durante su infancia Rumi tuvo acceso a la obra de filósofos, científicos y poetas como Omar Khayamm o Muhyddin ibn Arabí. Tras estudiarlos llegó a la conclusión de que la religión está irremediablemente atada a la civilización que la práctica, por lo que puede variar según la región geográfica donde exista. Los rituales, por lo tanto, son parte de la cultura de cada sociedad. La doctrina de Rumi trascendió el espectro religioso, étnico y local, logrando influenciar la literatura persa, urdú y turca. Sus poemas son leídos regularmente en los países de habla farsi, árabe y turcomana. Además, han sido ampliamente traducidos a otros idiomas.     

Yalāl ad-Dīn Muhammad Balkhi consideraba no sólo la danza sino la música como una de las artes capaces de elevar al hombre hasta Dios, debido a su carácter abstracto y etéreo, siendo la poesía y el canto el aderezo perfecto para una experiencia mística.

Rumi murió el 17 de diciembre de 1273, una de las fechas más importantes para los Derviches Giróvagos. Sus restos reposan en Konya en Turquía, en una mezquita que ha sido convertida en museo.

La palabra Derviche proviene del vocablo persa darvīsh y significa "visitador de puertas" o “el que busca las puertas”, debido a su intención de abandonar el mundo material a través de la meditación y la danza, abriendo un canal hacia la verdad y el amor, liberándose por completo del ego.

La Danza  

La danza de los Derviches Giróvagos suele estar precedida por cantos y música. Entre los instrumentos que acompañan la danza se cuentan flautas, atabales, tamboriles, un instrumento similar violín llamado kamanché, otro al laúd de mástil largo, llamado el saz, así como el qanun, instrumento de cuerda pulsada similar al salterio. 

La tradición musical de los Mevleví ha generado grandes músicos a través de la historia como Mustafa Dede y Mustafa Itri, ambos del siglo XVII, así Alí Siraÿaní, del siglo XVIII.

Sobre la danza, Rumí decía: «La Sema es el adorno del alma que ayuda a ésta a descubrir el amor, a experimentar el escalofrío del encuentro, a despojarse de los velos y a sentirse en presencia de Dios».

Tras la introducción musical, harán acto de aparición los Derviches, ataviados, al igual que los músicos, con un sayal negro, que cubre su tradicional indumentaria blanca. Este manto oscuro representa la muerte. A la cabeza un sombrero, que puede ser rojo o color mostaza, que simboliza el pensamiento y las emociones. No comenzarán a danzar automáticamente, caminarán lentamente frente a los músicos, darán tres vueltas a la sala, se harán reverencias y se mantendrán de pie temporalmente. Pronto se despojarán del sayal negro y quedará revelada su túnica blanca, vestimenta típica en el pasado otomano, cuyo color representa la pureza de la muerte, Más adelante cruzarán los brazos, colocando cada mano en el hombro opuesto y, tras una última reverencia, comenzará la danza.

A la vez que comienzan a girar sobre su propio eje extenderán sus brazos, la palma de la mano derecha apuntará hacia el cielo, para recibir la gracia de Dios, y la izquierda hacia la tierra. Se observará que apoyan su cabeza en el hombro derecho, lo que supone una técnica para no marearse.

La danza de los Derviches Giróvagos representa el giro de los planetas alrededor del sol, una aproximación con la que Rumi intentaba representar al cosmos. Por eso mientras cada discípulo gira sobre su eje, se mueve a la vez circularmente por la sala. No se quedan en el mismo lugar. En medio de todos, uno, aún con el sayal negro a cuestas, camina tranquilamente sin girar, es quien representa el sol.     

La Sema hace varias referencias a la muerte, utilizando colores como el blanco y el negro, debido a que la idea es que el alma abandone el cuerpo para acercarse a Dios, dejando atrás todo aquello que es terrenal y tangible, buscando conectar con lo eterno. He ahí la finalidad de esta meditación.

Si bien se trata de un ritual religioso, puede ser admirado por personas ajenas a esta fe debido no sólo al carácter tolerante del sufismo, sino a lo que representa como acto meditativo. La paz que transmiten los Derviches Giróvagos es sumamente contagiosa en aquellas salas donde llevan a cabo su danza.

Los giros durarán varios minutos, quizás más de media hora, habrán momentos que pararán momentáneamente, antes de girar de nuevo. Sin embargo, llegará el momento de la culminación, donde dejarán de dar vueltas, volverán a cruzar los brazos y, tras varias reverencias, se colocarán nuevamente los sayales negros y se sentarán en el piso.

La música no habrá parado en ningún momento. Si bien al final los instrumentos callarán y habrá un canto de oración a capela. Luego los Derviches Giróvagos se retirarán.

Mustafá Kemal Atatürk, fundador y primer presidente de la República de Turquía tras la caída del Imperio Otomano en 1918, prohibió durante décadas a la orden Mevleví, que tuvo que pasar a la clandestinidad. No obstante, en los años cincuenta, el gobierno comprendió el valor cultural y turístico de la misma y no sólo permitió el regreso de la cofradía, sino que la incentivó a realizar la Sema públicamente. Hoy en día los Derviches Giróvagos se presentan regularmente en sitios de atracción turística, así como en festivales de música en el extranjero. Uno de los puntos más conocidos en Estambul para admirar este espectáculo es la estación de tren Sirkeci, en el área de Eminönü. Sirkeci es conocida por haber sido una de las paradas del célebre Expreso de Oriente.  

La Sema, como parte de la riqueza cultural de la orden Mevleví, fue proclamado en 2005 e inscrita en 2008 en la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco.

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