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Juana Fe: la reivindicación de la independencia y de la música latinoamericana

Imagen de pablo

Juana Fe, más que un grupo, es una familia de músicos chilenos formada en 2003. Desde sus inicios buscaron juntarse para tocar música latinoamericana. Hoy en día son una de las bandas de referencia de la nueva música en Chile. Además, han desarrollado un esquema de trabajo muy particular que vale la pena ser contado. Acá su historia. 

Decíamos que Juana Fe, más que un grupo, es una familia. La alegoría no es gratuita. Desde que se formaron, juntaron “plata” para rentar una casa en la cual pudieran ensayar y concentrarse en un proyecto serio, cuya finalidad era explorar las músicas latinoamericanas. En el barrio céntrico de Yungay, en la capital de Chile, Santiago, empezaron a invitar a amigos quienes ofrecieron los primeros acercamientos hacia la música cubana y la tradición tanto chilena como peruana. Hoy en día, la casa se ha transformado en un verdadero laboratorio de creación y exploración, coronado con la formación de su propio sello llamado “la makinita”. Desde esa trinchera han desarrollado sus propias herramientas de grabación, producción y distribución, logrando así una independencia casi absoluta para hacer música sin la necesidad de intermediarios.

En una breve gira que los llevó a Guadalajara y el Distrito Federal. Decidimos acercarnos para conocer su historia, su paso por el país y sus proyectos a futuro. A través de su testimonio, los “Juana Fe” aprovecharon para narrarnos cómo ha evolucionado la escena chilena y cómo poco a poco han encontrado un camino para llevar su música por la vía independiente en América Latina.

Worldgroove: ¿Cómo empieza Juana Fe?

Jaime: La historia se remonta al año 2003, cuando decidimos rentar una casa en el centro de Santiago de Chile, con la intención de reunirnos a ensayar. Ahí fuimos explorando la variedad de estilos y ritmos de los países cercanos. Por otro lado, nos interesaba saber qué es lo que estaba pasando en la calle y componer letras que tuvieran que ver con esa realidad, principalmente con el barrio donde se encontraba nuestra casa. Seis meses después hicimos nuestro primer concierto en esa misma casa y al año sacamos Con los pies en el barrio (Bolchevique Records, 2005), que cristalizó esa fusión de ritmos latinos con las realidades de nuestro entorno. Ese fue el inicio de la banda, y desde entonces siempre tuvimos la idea de hacer algo muy profesional que nos permitiera vivir de la música. Nos juntamos con gente que aspirara a lo mismo y así fuimos construyendo una familia.

WG: ¿Cómo era la escena chilena en esos años?

J: lo primero que hay que considerar es que, a principios del nuevo milenio, los grandes sellos chilenos desaparecieron. Por ahí seguían tocando las grandes bandas chilenas que gozaron de ese sistema y que son las que se exportaban al extranjero. Hoy día te puedo decir que la escena que hace 10 años era la más “under” es ahora la gran escena de Chile. Hubo un enorme vuelco.

WG: ¿Qué pasó?

Rodrigo: Creo que fue resultado de una conquista paulatina de los públicos. Existía una estructura muy estandarizada de los festivales y medios grandes, donde siempre iban los mismos grupos. Nosotros empezamos a tomar algunos lugares específicos, como el Galpón Víctor Jara, que de tanta fiesta ahora está clausurado. Tocábamos ahí todo el tiempo, a veces dos veces a la semana, durante dos años. Ahí también aparecían Chico Trujillo, La Mano Ajena, Manuel García y varias bandas con las cuales empezamos a generar un movimiento. 

De 2004 para acá, el proyecto ha crecido tanto que ahora tenemos el control de la mayoría de nuestra producción, tanto de contenido, de difusión...

J: En ese entonces, no había muchas instituciones con las cuales acercarse, y lo que al principio parecía ser algo malo, resultó ser bastante bueno. Tuvimos que empezar a hacer nuestra propia gestión y eso nos empoderó bastante. Por el otro había un público ávido y creciente. Organizábamos fiestas espectaculares de 3 o 4 mil personas. Los medios se empezaron a dar cuenta y hasta le pusieron un nombre al movimiento: “la nueva cumbia chilena”. Pronto tanto marcas como festivales nos empezaron a contratar para hacer mega eventos de 20 mil personas. Así se formó una nueva escena con bandas autosuficientes.

WG: Mencionaban que los dos primeros discos los sacaron con apoyos del gobierno. ¿Cómo funcionaban? ¿En qué manera los benefició?

R: En nuestros inicios estuvimos con el sello de “La Sociedad Chilena de Derechos de Autor”, gracias a que ganamos un concurso popular que esa institución organizaba. Así sacamos nuestro segundo disco, Afrorumba Chilenera (2007, Sello Azul), mientras que el primero lo sacamos gracias a un fondo del gobierno al cual aplicamos.

Pablo V: El sistema era como el de una disquera, salvo que nosotros llegamos con el master y ellos sacaban las copias y nos ayudaban con la promoción. Eso nos ayudó muchísimo para darnos a conocer a nivel nacional. Pese a esto, unos años después decidimos irnos porque no nos gustaban sus mecanismos de promoción. Su lógica era como la de una gran disquera, con medios muy estándares para alcanzar al “gran público”. En breve, no estaba organizado como nosotros queríamos y no llegaban a los lugares que eran de nuestro interés. Sí, estábamos muy expuestos mediáticamente, pero compartíamos espacios con artistas con discursos y objetivos muy diferentes. Nosotros queríamos hacer cosas que tuvieran más que ver con nuestra forma de ver el mundo y relacionarnos con grupos o artistas más afines con nuestra forma de entender la música, el arte y la cultura.

R: En un momento nos dimos cuenta que con la plata que ellos se quedaban por vender nuestros discos, la podíamos usar nosotros y armar nuestro propio equipo de gente. Así nació nuestro sello: La Makinita.

WG: ¿Qué es La Makinita?

R: La misma casa que rentamos para ensayar la transformamos lo suficiente para independizarnos por completo. De 2004 para acá, el proyecto ha crecido tanto que ahora tenemos el control de la mayoría de nuestra producción, tanto de contenido, de difusión, de todo. La casa se ha transformado no sólo en un punto de encuentro para músicos, sino que ahora es un estudio de grabación, acompañado de distintas plataformas para hacernos promoción, producción, etc. Así, desde el 2011 el espacio se convirtió en un sello.

WG: ¿cómo se ha dado su proceso de internacionalización?

PV: En Chile nos salimos un poco del circuito en el que estábamos y salimos en búsqueda de nuevos horizontes. Empezamos volteando hacia Europa porque por aquellos años (2007), era más fácil conseguir una carta invitación en España, Francia o Alemania, que en Brasil, Argentina o Perú. También se decía que allá había un mercado que había que conquistar. Era un poco el sentimiento de toda la escena. Hicimos buenos contactos y nos fuimos de gira a Europa durante cuatro años seguidos, y cada vez nos iba mejor. No obstante todo era muy caro, teníamos la barrera del idioma y eran giras muy largas y agotadoras. Por eso dejamos de ir y en 2011 empezamos a voltear a Latinoamérica.

R: El cambio fue importante porque nos dimos cuenta que nuestra música apunta más hacia estos barrios. Nosotros siempre estamos investigando ritmos colombianos, peruanos, caribeños, etc. Hacía más sentido girar por estos lares e ir absorbiendo toda la música que nos encontramos en el camino.

...nuestro interés no es ir a conquistar mercados y llegar con la empresa trasnacional a que nos coloque en la radio o en el escenario más grande. 

WG: ¿Cómo les ha ayudado La Makinita en este proceso de internacionalización?

J: Ahora vamos por el mundo buscando alianzas y La Makinita es nuestro espacio para lograrlo. Es muy importante enfatizar que nuestro interés no es ir a conquistar mercados y llegar con la empresa trasnacional a que nos coloque en la radio o en el escenario más grande. Nosotros vamos con aquellos grupos con los cuales compartimos intereses y formas de entender el negocio de la música. Nos vamos moviendo a nuestro ritmo, sobre todo entablando lazos de amistad, que es lo que nos ha funcionado y nos hace sentido.

 WG: ¿Qué herramientas han desarrollado para expresar lo que quieren contar?

R: Uno de los proyectos más grandes es un programa de televisión que produjimos nosotros, donde mostramos la escena que es más cercana a la nuestra y que nos interesa mostrar. Hicimos una serie de 10 capítulos que además se transmitió por una cadena de televisión chilena con alcance nacional. Ahí logramos afirmar el espíritu de la banda, el discurso que queremos decir y los contenidos que nos interesa mostrar. Todos los capítulos se pueden ver en línea en nuestro sitio web: www.lamakinita.com.

WG: ¿Cómo ven ustedes a México?

R: Por un lado, la visión de México desde Chile es que, si llegas acá, vas a triunfar. Como es el mercado más grande de Latinoamérica, muchos creen que llegar acá es un triunfo seguro. Por otro lado, desde la primera vez que venimos a México, yo tenía la impresión que acá la música sólo se mueve a nivel comercial. Lo que llega a Chile, que es definitivamente lo que más éxito tiene, no es música que a mí me interese. No obstante ahora hemos visto que sí hay mucha gente que hace música, que está en varias búsquedas, y creo que aún nos hace falta mucho por conocer.

WG: ¿Qué músicas o grupos han escuchado que les han llamado la atención?

PV: El son jarocho fue un primer gran descubrimiento. Creo que la música más tradicional es lo que más nos agarra en estos lugares. Además este tipo de música en Chile llega muy poco, entonces por ahí nos interesa y empezamos a escucharla.

R: Conocimos una banda que se llama Sonex, súper interesante la manera en que toman el son jarocho y lo llevan a otros lados. Por eso también nos gusta tocar en lugares más pequeños y hacer este tipo de alianzas porque nos da otro acercamiento con la gente, con los músicos locales, de los cuales también aprendemos.

J: Esa también es parte de nuestra visión. Nosotros sabemos qué camino queremos seguir y cada viaje tiene una expectativa puntual. El año pasado venimos a tocar al Vive Latino y la única expectativa era consolidar la relación con Discos Intolerancia. Este año, la gira ha sido muy breve pero con la intención de relacionarnos con la escena local y empezar a hacer cosas de largo plazo.

R: Eso es parte del camino que hemos seguido por Latinoamérica. Cada vez se está desarrollando más y empezamos a conocer a más gente. Las redes se van agrandando y las escenas se van consolidando.

WG: la pregunta obligada: ¿cómo les ha ido con el cambio de cantante?

PV: Al principio fue difícil porque Juan siempre fue un elemento fundamental y con su salida no sabíamos qué iba a pasar. La situación nos llevó a cuestionarnos varias cosas. Sin embargo, creo que todos sabíamos que queríamos seguir; el problema era encontrar a alguien que quisiera disfrutar esta aventura con nosotros. Por suerte llegó Pablo con una energía casi milagrosa. El hecho de que se fuera a vivir a la casa nos ayudó muchísimo, porque nos comunicó una actitud que nos alivió mucho y el proceso de integración se dio de manera natural y muy fácil.

R: Pablo ha aportado mucho a la banda por el simple hecho de ser un gran músico. El antiguo cantante no era músico y eso a veces nos limitaba. En cambio, este es un hombre que propone desde la música, lo cual sin duda nos ha ayudado a darle un toque nuevo al grupo y creo sinceramente que hemos mejorado la calidad musical. Esto se combinó con un proceso necesario de reencontrarnos y meternos al estudio a grabar un disco largo, con temas muy producidos. 

Pablo M: Yo podría aportar que cuando llegué a Juana Fe, sentí a la banda con la libertad de atreverse a sacar toda la cantidad de música que querían hacer sin ningún límite. Para mí fue un privilegio entrar a un grupo tan cohesionado y con metas y objetivos muy claros. Fue como llegar a un lugar donde siempre quise estar en mi vida. Además el factor humano es un regalo. La amistad que existe entre todos es de las cosas principales y eso es lo que sustenta todo lo demás.

WG: ¿Qué podemos esperar de Juana Fe para el futuro?

R: Todo este año estuvimos completamente ensimismados y encerrados en el estudio. Ahora toca salir de nuevo y dar esa vuelta hacia afuera. Llevamos mucho tiempo con la energía hacia dentro y ahora toca sacarla. Con el nuevo disco ya encontramos una identidad sonora, traemos muchas cosas acumuladas que queremos contar y llegó el momento de abrirnos como una flor en primavera…

 

 

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