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Germán López. Un sonido De Raíz canaria

Desde Canarias, Germán López nos trae su timple, su música que, basada en la música tradicional, va mucho más allá y se adapta a su tiempo. Con un concepto musical lejano a las etiquetas, Germán López nos presenta su trabajo donde lo primero que llama la atención es el timple, el instrumento protagonista, pero que más tarde se nos olvida y nos sumergimos en la música sin más. Con ciertas referencias al jazz, al flamenco o al propio folklore canario, Germán consigue crear su sello propio, que no suena a nada y suena a todo; un sonido fresco, divertido y sorprendente. No me alargo más en detalles porque debe ser él quien nos hable de su trabajo y su trayectoria.

 

Acidconga: Bueno, lo primero, ¿qué es el timple? Háblanos del instrumento.

Germán López: El timple es un instrumento que viene de la guitarra barroca, es como una guitarra en pequeñito, que suena muy agudo, tiene cinco cuerdas y aunque originariamente no era de Canarias, a Canarias llegó después de muchos siglos, ahora es el instrumento tradicional por antonomasia del archipiélago.

En cuanto a la evolución del instrumento, en un primer momento se utilizaba como instrumento acompañante de las parrandas, en el grupo folklórico. Hace unos treinta años aproximadamente, una serie de músicos empezaron a usar el timple como instrumento solista. Primero, dentro del folklore, cogieron aquellas melodías que solían hacer los cantantes y las sacaron punteadas en el timple y una generación posterior empezó a componer para el instrumento; se grabaron discos para timple y hoy día, aunque se mantiene la vertiente tradicional, por supuesto, somos muchos los timplistas que nos subimos al escenario siendo el timple el instrumento solista, como si de un saxo o de una guitarra se tratara.

AC: ¿Cómo empezaste con el timple?, ¿directamente o a través de otro instrumento?

GL: Yo empecé con cinco años. Quería estudiar guitarra, lo que pasa es que era tan pequeño que las manos no me llegaban a las cuerdas. Entonces el profesor me recomendó empezar con el timple para ir entrenando un poquito las manos, para que dos o tres años más tarde ya cogiera la guitarra. En ese tiempo entré en contacto con el que luego sería ya mi profesor, José Antonio Ramos, que fue uno de esos timplistas de los que hablaba anteriormente, de los que cogieron el instrumento y lo llevaron a otra dimensión como instrumento solista. Cuando entré en clases con José Antonio me quedé alucinado con el timple y con las posibilidades que tenía.

AC: Entonces ya te olvidaste de la guitarra…

GL: Lo que ocurrió es que a través de José Antonio entré en el conservatorio y no me dio nunca por estudiar guitarra, elegí piano desde el principio, así que mi formación musical es de pianista clásico. Mi formación siempre ha sido paralela, entre el piano con estudios oficiales y el timple más de ocio.

El timple es un instrumento que nunca ha gozado de formación reglada, nunca se ha incluido en los estudios oficiales, ni en el conservatorio, ni en las escuelas, y lo más sorprendente es que en la actualidad sigue sin hacerlo. Ahora vemos que en los conservatorios de la Península se incluyen instrumentos tradicionales como la gaita, pero el timple todavía no forma parte de estudios oficiales. De modo que la persona que estudia timple lo hace porque tienen un conocido o por su propia cuenta. Pero no hay estudios con garantías a tener una formación completa.

AC: Claro, pero tampoco es que haya compositores de timple…

GL: En pocos años ha evolucionado tanto, que ahora sí que hay una demanda real de la población. No tanto una demanda de acceder a estudiar, porque en realidad eso siempre lo ha habido – al ser un instrumento folklórico en casi todas las familias siempre hay alguien que toca el timple – con la cantidad de músicos que han profesionalizado el instrumento hay un interés real de estudiar en condiciones para poder tener el nivel de esos músicos que sacan discos y que hacen conciertos. Eso sí requiere, en mi opinión, un punto más en la formación.

Tiene una doble vertiente, por un lado tener una titulación del instrumento, aunque sea a nivel regional, que acredite la cantidad de años que has dedicado al instrumento. Por otra parte serviría también, a la hora de impartir clases de timple, para que cuando uno vaya a estudiar sepa un poco en manos de quién se está poniendo. Eso a mí me preocupa bastante porque además de ser músico, doy clases en secundaria de música y tengo muchos alumnos que tienen mucho interés en el instrumento, pero que no saben a dónde ir, no saben a quién dirigirse y eso es algo que deberíamos solucionar.

AC: Y ¿Cómo se vive la tradición en Canarias?

GL: Existe mucha tradición de folklore, pero, como ocurre en otros lugares, la gente más joven no está tan en contacto como los mayores. Yo noto que hace años se vivía más de cerca quizá porque había menos influencia del exterior. Vuelvo a poner un ejemplo de mis alumnos, que tienen entre doce y dieciséis años, ellos conocen perfectamente a la última estrella del pop o de la música de turno pero a lo mejor no conocen a los cantantes de nuestro folklore o directamente no conocen sus melodías. A pesar de eso, que entiendo que es más o menos normal, creo que en Canarias hay una gran tradición folklórica, hay muchísimos grupos y hay varios programas en la televisión sobre nuestra música tradicional. En comparación con otras regiones no sé si se vive mucho o poco. Por ejemplo, cuando he ido a la Península, sobretodo la zona de Castilla, el centro norte y en el norte sobre todo, noto un arraigo mayor de la tradición. Cuando ves un grupo de ocho o nueve gaitas con las dulzainas y todo esto, veo que desde los más pequeños de la casa hasta los abuelos, todos tocan, todo el mundo se sabe las canciones. En Canarias no tanto, si lo comparamos con eso.

AC: Ahora pasando un poco a tu trayectoria. ¿Cómo surgió grabar el primer disco?

GL: El primer disco lo grabé en el año 2004, surgió de casualidad. El que era mi profesor, José Antonio Ramos, en aquella época se había hecho su propio estudio para grabar sus cosas. Por entonces a mí me había llamado la atención la composición y estaba componiendo algún que otro temita, adaptando alguna que otra pieza, estaba terminando la carrera en el conservatorio, aquello me estaba gustando y quería probar suerte y de una manera muy casual, muy espontánea, yo creo que hasta medio en broma él me propuso grabar ahí mi primer disco. Me dijo “oye, ya que tenemos aquí el estudio ¿Por qué no grabas aquí tu primer disco?”, “Oye, pues encantado”, y él lo produjo, coordinó la grabación, me dijo a qué músico se podía llamar, hacia dónde llevar los temas y me orientó en ese terreno que para mí era totalmente desconocido. Yo en aquel momento tenía la ilusión de hacer otra cosa, de dedicarme a eso pero no sabía cómo hacerlo, en qué orden iban las cosas, a qué músico llamar, tampoco conocía a muchos músicos, su palmadita en la espalda fue muy importante; me quedé tranquilo sabiendo que estaba en muy buenas manos y que él iba a coordinar todo. Ese fue el primer disco, Timplissimo, y a partir de ahí cada dos años aproximadamente he grabado un disco, ya voy por el cuarto.

AC: ¿El cuarto?

GL: Sí, en solitario tres, y un cuarto (Somethin’ Stupid) con un guitarrista de jazz, Yul Ballesteros. Hicimos un disco que nada tiene que ver con los otros tres discos, al igual que tampoco tiene nada que ver con lo que él hace por su cuenta. Lo que hicimos fue juntarnos y hacer una pequeña broma, una pequeña travesura uniendo temas pop, muy muy conocidos. Para mí era muy interesante hacerlo con el timple porque como hemos hablado está muy metido en el folklore y dije “bueno, si tocáramos un tema de Michael Jackson con el timple ¿qué pasaría?” Hicimos todo muy arreglado, tocando ese tipo de temas con algunas melodías del folklore también, todo mezclado. La verdad es que fue una sorpresa porque lo hicimos casi para nosotros, por experimentar y es el disco con el que más trabajo hemos tenido. Quizá porque, con los tiempos que corren, al ser un dúo es más barato de contratar, técnicamente es muy fácil de tocar en cualquier lado. La verdad, nos ha dado muchas alegrías ese disco.

AC: Y en cuanto a tu estilo, ¿cómo lo definirías? Porque tienes toques de jazz, sobre todo en Silencio Roto, toques de flamenco…

 GL: De alguna manera cuando yo me empecé a plantear que la música podía ser una opción a lo largo de mi vida, estoy hablando de cuando era adolescente, fue con el jazz. Yo estaba estudiando piano clásico, muchas horas de estudio, todo muy disciplinado, muy sacrificado, y de repente descubrí el jazz, asistí al festival de jazz que se celebra aquí en Gran Canaria y descubrí un tipo de música donde los músicos se lo pasaban muy bien, que había mucho vacilón sobre el escenario, que improvisaban, que había un contacto con el público y aquello no tenía nada que ver con lo que yo estaba acostumbrado a ver, que era una persona muy bien vestidita sentada frente a un piano, todo el mundo callado que no podías casi ni estornudar. Aquello me encantó. El jazz me hizo pensar que por ahí podía haber una vía para mi carrera. Lo que ocurre es que el jazz es una música muy compleja, muy difícil y muy variada, pero la influencia jazzística está en todo lo que hago por ese motivo, porque es el inicio de todo esto.

El primer disco, si tuviéramos que hacer una comparativa entre lo discos, es un abanico de aquellos temas que me gustan, de los estilos que me gustan, entonces sí, hay algo de flamenco – por aquella época descubrí a Chano Domínguez, a Paco de Lucía y a Vicente Amigo – hay influencia latin también y hay temas un poquito más intimistas. El disco no tiene un hilo conductor, es más un compendio de muchos temas, de muchos estilos. A partir del segundo disco, Silencio Roto, sí que intentamos ponerle un sello sonoro, que el disco suene a algo concreto y en ese caso elegimos una sonoridad jazzística con el piano, la batería y el contrabajo. Además hay muchas improvisaciones, el disco se grabó en directo, estábamos todos tocando a la vez, entonces eso le da esa frescura y ese toque jazzístico. Con el tercero que es éste último, De Raíz, quise hacer algo totalmente distinto y el flamenco es algo que me había llamado mucho la atención, la percusión, todas esas tímbricas que hay por ahí, todo eso, siempre, compaginado con música tradicional con melodías y ritmos de nuestro folklore. Volviendo un poco a tu pregunta en cuanto a mi estilo, es un estilo abierto a la experimentación pero siempre partiendo de la raíz del instrumento. Hasta ahora he hecho un disco con un enfoque jazzístico, con otro más flamenco y a ver qué es lo próximo que se me ocurre.

AC: Todavía no se te ha ocurrido.

GL: Es que la gracia es esa, cuando yo me siento con el timple estoy abierto a cualquier cosa, intento escuchar música muy variada entonces siempre hay influencia de todo. El tiempo te marca un poco qué hacer, qué no hacer, los músicos con los que te vas tropezando. Es muy divertido y muy emocionante y al mismo tiempo esa incertidumbre de no saber qué va a pasar a mí me motiva mucho, porque no es nada monótono el trabajo, si sólo hiciera música tradicional sabría que voy a hacer música tradicional, y no digo que esté mal ni mucho menos, pero ese punto de adrenalina de a ver qué va a ser lo próximo que ni yo mismo lo sé, para mí es una motivación impresionante.

AC: ¿Cómo es la acogida del público?

GL: Mira es algo muy curioso, como te decía antes hay muchos seguidores, no tanto de mí sino del timple y de ese tipo de propuesta porque hay mucha gente que tiene esa inquietud de conocer cosas nuevas y de ver qué posibilidades tiene un instrumento tan arraigado al folklore. Como en todo, hay muchísimos detractores que entienden que el timple, al ser un instrumento tradicional se tiene que desenvolver única y exclusivamente en la música tradicional. Cuando grabé ese disco con el guitarrista y hacía un tema de Eric Clapton o de Sting o de Michael Jackson, algunos me crucificaron y lo entiendo, son posturas, creo que todas son válidas, pero yo si tengo que definirme me inclino más por esa corriente digamos experimental.

Noto muchísima diferencia entre el público en Canarias y el público fuera de Canarias. Cuando he ido a la Península, la respuesta de la gente ha sido magnífica, fantástica. Intuyo que en un primer momento se tiene esa sorpresa de “¿ese instrumento de dónde sale?” y después al verlo tan pequeñito y al ser un repertorio tan variado pues llama la atención todas las posibilidades que tiene el instrumento. Siempre que toco fuera de Canarias me gusta tocar dos o tres temas totalmente tradicionales para que conozcan cómo se desenvuelve el instrumento en su manera natural, mis temas, que ya hemos hablado de ellos, y también me gusta hacer alguna versión de algo muy conocido que se conozca en cualquier lado. Eso último suele llamar mucho la atención y la acogida que ha tenido esto ha sido fantástica tanto con Silencio Roto, los conciertos que hicimos en su momento, como los conciertos que hemos hecho ahora con De Raiz.

En Canarias, la verdad es que la acogida ha sido buena también, pero no existe ese punto de sorpresa a la hora de escuchar el proyecto. Quizá porque se conoce más el timple, se tiende a comparar entre unos timplistas y otros, se tiende a juzgar más “ay, debería ser más folklore”, “ay qué locura esto” o también puede que sean prejuicios míos al ser canario. De la misma manera que con este disco, que hemos estado una semana en el Café Central  y ha habido momentos mágicos, a veces terminas conciertos aquí en Canarias y dices “cónchales, pues parece que no gustó” y es el mismo tema exactamente. Pero vamos, si generalizamos, creo que la respuesta siempre ha sido muy satisfactoria y muchísima gente que apoya muchísimo mi trabajo y me da permanentemente muestras de cariño y afecto y eso es lo que hace que sigamos en el camino, sino no tendría sentido.

AC: Bueno y ya para terminar, ¿cuáles son tus próximos conciertos?

GL: Normalmente trabajo más en Canarias porque estamos más cerquita y estamos en un momento en el que los gastos que suponen movernos a la Península, pues son muy elevados. Puntualmente suelo ir a la Península, estuvimos hace poco en los Conciertos de la Estufa, en Arrabal del Portillo al día siguiente, espero ir pronto al Café Central, todos los años solemos tener una semanita por ahí y ofrecer un poco nuestro trabajo. Se están negociando muchas cosas por el norte, una posible gira desde Barcelona hasta Valencia, pero son propuestas, no hay nada confirmado, pero mi interés es ir allí lo máximo posible.

Nosotros estaremos atentos a esos conciertos, que se pueden consultar en su página web http://www.jeito.es/germanlopez/ y, mientras tanto, disfrutaremos de su música a través de sus discos.

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