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Entrevista a Zuco 103. El regreso del “brazilectro”

A finales de la década de los noventa la agrupación holandesa Zuco 103 acuñó el término “brazilectro”, que sería utilizado para definir a todo un género musical que consistía en fusionar ritmos tradicionales brasileros con texturas electrónicas, como el drum and bass y el house. Se trataba de una palabra extraída de un tema homónimo de su célebre disco “Outro Lado” de 1999, que confiesan haber recordado varias veces al momento de componer su sexto trabajo, bautizado “Etno Chic”, publicado meses atrás.

La agrupación Zuco 103 está conformada por la cantante brasilera Lílian Vieira, el baterista y productor holandés Stefan Kruger, así como el tecladista y productor alemán Stefan Schmid. Tres músicos con intereses disímiles, Schmid por la electrónica, Kruger por el jazz y Vieira por la música tradicional brasilera, pero cuyas personalidades confluyen armónica aunque vigorosamente desembocando en la mezcla rítmica conocida como “brazilectro”.

Vieira, Kruger y Schmid se conocieron en el conservatorio de la Universidad de las Artes Codarts en Rotterdam. La cantante había emigrado a Holanda desde la ciudad de Teresópolis en el estado de Río de Janeiro, en 1989, “por amor y para estudiar música”, mientras que Kruger y Schmid hacían vida en la vibrante escena musical de ese país europeo.

Lo que comenzó como una colaboración entre amigos para tocar jazz ecléctico terminaría convirtiéndose, gracias a una increíble conexión musical, en Zuco 103.

La música de Zuco 103 reúne elementos de la samba, la bossa nova, el drum and bass, el jazz, el hip hop, el funk, el house y el dub. La voz de Lílian Vieira aporta el particular sonido brasilero que caracteriza al grupo, si bien su enfoque vocal no es uno típico de la música tradicional de ese país.

Zuco 103 publicó su primer disco en 1999, el célebre “Outro Lado”, cuya canción “brazilectro” dio nombre a todo un género electrónico, en el que más tarde los medios incluirían a artistas de otras latitudes como Patife o Marky. Sobre el origen del término, Vieira afirma que fue una ocurrencia espontánea sin mayor pretensión de Schmid, agregando además que no le gustan las etiquetas. Sin embargo, comenta que la banda sí buscaba apartarse del término “música lounge”, dentro de la que fue encasillada en sus primeros días, debido a que era una expresión que sentían vacía y carente de fuerza.

Desde entonces el grupo holandés ha publicado seis discos. El cuarto, titulado “WHAA!” alcanzó la posición número once en la cartelera Billboard de músicas del mundo en Estados Unidos.

Tras el lanzamiento de “After de Carnaval” en 2008, la banda tuvo un hiato de siete años que culminó con la publicación de un breve EP, titulado “Apocalypso”, en 2015. No fue sino hasta mediados de 2016 que lanzaron al mercado un nuevo trabajo de larga duración: la placa “Etno Chic”.

Al momento de hablar de aquella extensa interrupción, Vieira afirma que llegaron a un punto donde la banda estaba agotada musicalmente, por lo que recurrieron a proyectos paralelos. Kruger y Schmid de unieron a la cantante Caro Emerald y Vieira se dedicó a cantar música tradicional brasilera.

 “Etno Chic” es un disco que recurre a las raíces de Zuco 103, aquellas que dieron tanto de que hablar con la publicación de “Outro Lado”.  

Fue con motivo de su reciente gira promocional en España, que recorrió las ciudades de Barcelona, Madrid y Bilbao a finales de marzo, que tuvimos la oportunidad de hablar con Lílian Vieira sobre “Etno Chic”, así como de la trayectoria de la banda y su larga pausa.

World Groove: Entre “After The Carnaval” y “Etno Chic” hubo una pausa de ocho años que sólo fue interrumpida en 2015 por el EP “Apocalypso”. ¿Qué estuvieron haciendo todos esos años?

Lílian Viera: Nosotros estuvimos trabajando por muchos años hasta que llegó el punto que musicalmente no nos encontrábamos más. Decidimos entonces tomar otra dirección, ellos (Stefan Kruger y Stefan Schmid) se fueron a tocar con una banda llamada Caro Emerald, mientras que yo también armé mi propio proyecto. Por cinco años nos dedicamos a nuestros grupos hasta que comenzamos a extrañar a Zuco 103. Ahí empezamos a hablar. Viéndolo en retrospectiva no sé si fue una decisión tan buena porque tras tanto tiempo separado es casi como empezar desde cero. Pero quizás si no nos hubiésemos separado habríamos dejado de hacer música para siempre. Fue algo difícil de hacer pero también nos enseñó a valorar lo que teníamos. Por eso tardó la reunión pero al final llegó.

WG: ¿Esos proyectos eran similares a Zuco 103?

LV: Eran completamente diferentes. Caro Emerald es una cantante de pop inspirada en los años veinte. Yo me dediqué a la música tradicional brasilera. Hay algo especial en este aspecto. Cuando yo canto con Zuco 103 asumo un tono de voz específico, una especie de “tonalidad de Zuco”, que viene acompañada de efectos. Cuando, en cambio, canto la música tradicional brasilera, me siento otra persona, una que nada tiene que ver con Zuco 103, más formal y purista. Con Zuco 103 podemos experimentar y jugar, y eso con la música tradicional no va. Por eso insisto que era un proyecto bien diferente, aun siendo de música brasilera. Los colores y las texturas son otras.

WG: “Etno Chic” suena a los primeros días de Zuco 103.

LV: Nosotros nos inspiramos conscientemente de lo que fueron los primeros años de Zuco 103. Fue una vuelta a los orígenes de la banda, pero con la experiencia adquirida tras años de carrera. Yo creo que por años estuvimos experimentando sin saber a dónde queríamos ir, pero ahora lo teníamos muy claro, y era a las raíces de nuestro estilo. Te puedo decir además que no fue fácil, cuando empezamos, explicar de qué iba el grupo. A veces la gente pensaba que iba a ver un grupo de música brasilera y luego me veían a mí en tarima gritando y se sorprendían. Creo que uno de los lugares donde siempre nos recibieron bien y donde comprendieron el concepto desde el principio fue en España, y no lo digo porque me estés llamando desde allá, sino que entre nosotros los comentamos varias veces.

WG: ¿Por qué “Etno Chic”?

LV: Fue una idea de Stefan Kruger, el mismo loco que inventó el nombre de Zuco 103. Te voy a traducir lo que yo entiendo de su forma de pensar, se refiere a un estilo musical étnico, diferente y chic. Nosotros tenemos orígenes disímiles y eso hace que cada uno sea especial a su manera, aportando sabores puntuales a la banda.

WG: Usted nace en Brasil.

LV: En Río de Janeiro, pero en la región, no en la ciudad. Vengo de una urbe pequeña a una hora de Río de Janeiro, que se llama Teresópolis, en la zona montañosa del estado.

WG: Más tarde se fue a Holanda.

LV: A los 23 años me voy, en 1989. Tras investigar me interesé en asistir al conservatorio de la Universidad de las Artes Codarts en Rotterdam, donde ocurre una mezcla de músicas del mundo, pero además de jazz y música latina. También salía con un holandés, así que digamos que combinamos el amor y los estudios.

WG: ¿Viene de una familia de músicos?

LV: Sí. Aficionados. Mi madre tenía una banda. El hermano de mi abuela tocaba el saxofón, autodidacta. Mi papá tocaba percusión en la escuela de samba de la ciudad, pero nadie de la familia vivía de la música. En realidad yo fui la única que decidió estudiar y hacer algo con eso.

WG: ¿Qué música se escuchaba en su casa?

LV: Samba. Por la mañana, en la noche, en la tarde. En el desayuno, en la cena. Lo que pasa es que en Brasil la música es muy importante, quizás como en España. Está muy presente en la vida de la gente. Especialmente la música autóctona. Mi mamá cuando estaba muy triste cantaba, cuando estaba contenta cantaba. Así yo crecí. Los fines de semana venía la gente que vivía cerca de nuestra casa a tocar. Todos los vecinos aparecían con sus instrumentos y mi mamá cantaba. Yo de niña miraba todo aquello y me encantaba.

WG: ¿Cómo conoces al resto de la banda?

LV: En el conservatorio conocí primero a Stefan Kruger, quien me presentó a Stefan Schmid, el pianista. Ellos eran muy amigos. Kruger estaba en una banda de jazz y hacía una música muy rara, que además tenía un DJ. Allí me invitaron a cantar, luego hacer un tema. Salió bastante bien. Después hablando con Schmid decidimos experimentar los tres. Sin mayor plan que hacer música y ver qué inventábamos. Poco después reunimos dinero para grabar nuestro primer disco “Outro Lado”. El disco fue un éxito, pero si lo escuchas es bastante rudimentario, incluso en la calidad del sonido. Era un demo básicamente. Todo empezó con un amigo DJ que lo colocó una vez en una fiesta y a la gente le encantó. Resulta ser que llegó a una disquera y conseguimos un contrato. Fue todo muy rápido.

WG: ¿Qué música estaban escuchando por aquellos días?

LV: Los tres veníamos de mundos muy diferentes. Stefan Schmid estaba muy envuelto en la electrónica, Kruger era un baterista de jazz y yo traía todo el imaginario musical brasilero. Entonces la música de Zuco 103 puede parecer brasilera porque canto en portugués, pero en realidad no es ni brasilera ni holandesa, ni nada, es una fusión. A nosotros nos gusta de todo, por eso se percibe la samba, pero también el drum and bass, el jazz, etc.

WG: A esa fusión la bautizaron como “brazilectro”, tras el tema homónimo que aparece en “Outro Lado”.

LV: La palabra “brazilectro” la inventó nuestro pianista. Sin embargo, fue algo espontáneo. No fue tanto para darle nombre al género. Sí que queríamos separarnos de lo que era la escena “lounge” de aquella época, de finales de los noventa, principios del dos mil. Asumir una personalidad propia. “Lounge” suena como a restaurante, y denota una cierta ausencia de energía. Además que es una generalización muy vaga. Hoy en día pienso que Stefan debió haber registrado ese nombre, porque a partir de allí surgió un género con ese título que se utilizó para definir otros artistas. Quizás sería rico (risas). La verdad es que a mí las etiquetas no me entusiasman, así que lo de “brazilectro” me es indiferente, aunque tampoco me molesta.

WG: Hay artistas de otras partes del mundo que también fueron definidos como “brazilectro”.

LV: Cuando sacamos “Outro Lado” no imaginamos que tendría tanto éxito, aunque tampoco creo que hayamos sido un fenómeno tan masivo. Hoy sé que no éramos los únicos experimentando con ritmos electrónicos y brasileros, aunque en ese momento no teníamos ni idea que al otro lado del mundo se gestaba algo similar. Era otra época, Internet no era lo que vemos hoy. Fue como un tsunami que llegó a varias partes del planeta. Aún en este momento cuando llega alguien de Estonia o Chile y me dice que conoce la banda me sorprendo. Alguien que vive en un sitio donde quizás nunca estaré escuchó mi voz. Es raro.

WG: Sin embargo, ustedes han tocado en lugares tan lejanos como la isla Reunión o Japón.

LV: En la isla de Reunión tocamos junto a The Wailers, la banda de Bob Marley. Un lugar mágico, de montañas y mar. La música sin duda nos ha llevado a lugares increíbles. El concierto en Japón también fue memorable. Sudáfrica y bueno, destinos más probables, como Estados Unidos, Canadá o Brasil. Debo decir que me encantaría volver a América del Sur y tocar en más ciudades.

WG: Y cómo los recibe el público brasilero.

LV: Es interesante. Sólo hemos ido dos veces. No nos ha ido mal, pero no somos un fenómeno masivo. Quizás tiene que ver con el enfoque que le damos a la música.

WG:¿Qué artista actual le llama la atención?

LV: Seu Jorge. Me encantaría trabajar con él. Que voz tan maravillosa. Esa manera de mantener la tradición, trayendo un poco de pop e incluso de electrónica me encanta.

WG: ¿Quiénes conforman la banda con la que van a girar?

LV: Creo que nunca hemos tenido una banda tan bonita como la que reunimos ahora. No sólo porque son grandes amigos que conocemos desde hace tiempo, sino porque son excelentes músicos. Valentijn Bannier nos acompaña en la guitarra, Alex Oele en el bajo, yo hago un pego de percusión, junto a Valentijn, Stefan Schmid en los teclados y Stefan Kruger en la batería. Somos cinco en total.

WG: Su gira comienza en España.

LV: Estamos comenzando apenas. En España tenemos tres fechas garantizadas en marzo. 22 en Barcelona, 23 en Madrid y 24 en Bilbao. Para el final del año estamos organizando otros conciertos. Me encantaría volver a España en verano, a los festivales que tanto disfrutamos. Hace un par de años estuvimos en el festival Cruïlla de Barcelona y la pasamos muy bien. Nos encanta el público español, creo que entienden mucho nuestra música.

WG: Habrá disco de remixes de “Etno Chic”.

LV: Siempre aparecen los remixes, siempre hay planes. El disco aún está fresco así que está por verse. Tiene que madurar. Sí que tenemos varios vídeos de los temas de “Etno Chic” que iremos publicando poco a poco. Son tres que grabamos en el estudio, tocando en vivo.

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