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Entrevista a Vanesa Muela

En Acidconga siempre intentamos presentar propuestas originales, con raíces folk o sello regional, pero no solemos acercarnos específicamente al folclore en sí;  a esas músicas que cambiaban de lugar en lugar pero que tienen en común que son para la gente y  por tanto hablan de la gente. Esas canciones que algún día sirvieron para facilitar la tediosa tarea del trabajo del campo, que desde los tiempos más remotos han servido para dormir a los niños y éstos, un poco mayores, han utilizado para jugar, son canciones de la vida que, por los cambios que la revolución tecnológica ha traído a nuestras vidas, han caído en el olvido tras haber sido despojadas de su función original.

Esa música en su momento estuvo tan presente en las vidas de la gente como nuestra música de hoy, con la única diferencia de que la interpretaban ellos mismos sin la necesidad, por tanto, de cualquier reproductor o profesional para escucharla. Tiempos no tan remotos y que hoy llegan hasta nosotros gracias a gente como nuestra artista de hoy, Vanesa Muela, quien se describe como trovadora, una trovadora del siglo XXI podríamos decir. Gracias a ella el mensaje del tiempo llega hasta nosotros de una forma más viva que las anotaciones escondidas en archivos musicales de las que ella se sirve.

Vanesa Muela, cantante desde que empezó a hablar, se ha dedicado siempre a cantar las canciones de su pueblo, de su región, Castilla y León, y a su son han bailado y han sonado romances y  fandangos que de otra manera hubieran caído en el olvido. Polifacética como cualquier otro trovador, acompaña su canto con todo tipo de instrumentos, además de la típica guitarra, otros más apegados a la tradición como son el rabel o percusiones como la pandereta, el pandero cuadrado o incluso utillaje de cocina como cucharas, cacerolas o sartenes, dejando en evidencia el carácter casero, improvisado y popular del folclore.

Aunque tiene una larga carrera en solitario, cuatro discos entre los que se encuentran Generación Espontánea o Garabítense, Vanesa ha colaborado con otros grupos dedicados al folclore como el segoviano Nuevo Mester de Juglaría, además tiene sus propias agrupaciones como Saraval Trío o Hexacorde, con quienes innova desde las raíces de la música tradicional, añadiendo toques de otros estilos tan dispares como el jazz. Vanesa combina su labor como cantante impartiendo cursos para difundir este saber que antes se aprendía en casa. Ha dado cursos de percusión y de baile y da conciertos didácticos en colegios e institutos para que la gente más joven disfrute y aprenda de este saber añejo.

Vanesa cuenta hoy a Acidconga el inicio de su carrera, sus objetivos y sus métodos y reflexiona sobre el pasado, presente y futuro de la música tradicional, su papel entre los jóvenes y las instituciones, a la vez que nos invita a disfrutar de su cante presentándonos todos sus proyectos y desgranando esa música que un día fue común para toda la región.

Acidconga: ¿Cómo empezó tu carrera en la música tradicional?

Vanesa Muela: Empecé con cuatro añitos bailando en un grupo de coros y danzas de Valladolid que se llama Arienzo y desde muy pequeñita me di cuenta de que, aunque bailaba bien, realmente tenía buen oído, buena voz y buena memoria para la música. Entonces empecé a cantar en el grupo de coros de allí del grupo de danzas, luego con seis años empecé a dar conciertos y con ocho años ya grabé mi primer disco. Más tarde con algunos de los músicos que hoy son Celtas Cortos, fundamos Ágora y poco a poco fui aprendiendo a tocar instrumentos diferentes, a realizar trabajo de campo de investigación por los pueblos y fui poquito a poco trabajando hasta llegar a hoy.

AC: Pero primero, ¿cómo conociste la música tradicional? ¿Es algo que tuvieras presente en tu día a día?

VM: Es de familia. Es de familia porque mis padres ya bailaban. Mi padre siempre ha sido un amante de la música tradicional, yo he tenido siempre desde pequeña una colección de discos de música tradicional de quinientos volúmenes y la verdad es que es la música que he escuchado desde siempre en mi casa, realmente no he escuchado otra cosa. Entre eso y la presión de mis padres estaba cantado que tenía que dedicarme a esto.

AC: ¿Cómo te tomas la interpretación de esta música, como un modo de expresión o más desde una perspectiva antropológica de recoger repertorio e interpretarlo?

VM: Bueno, tengo muchos frentes abiertos, por un lado la parte didáctica de hacer conciertos en colegios para niños, los conciertos para todo tipo de público, tanto en solitario como en grupo; luego la labor de investigación es muy bonita pero quizás no me caracterizo por esa labor, hay otros investigadores que han hecho mucha más recopilación que yo. A mí sobretodo me gusta el escenario, soy carne de escenario, me gustan los directos, el contacto con la gente, divertir a la gente es lo que más me gusta.

AC: Y ¿Cuál es el proceso previo a realizar tu trabajo, como grabar un disco o dar un concierto?

VM: Yo siempre cuento que ya hay muchísimo recogido y aquí en Castilla y León tenemos un montón de fonotecas y un montón de cancioneros recogidos por investigadores. Lo que intento hacer, cuando, por ejemplo, voy a grabar un disco – dependiendo de la temática de la que lo quiera grabar – veo primero lo que tengo recogido y luego lo complemento con visitas a algunas fonotecas, como la de Urueña, donde hay cerca de quinientos discos de música tradicional de Castilla y León recogidos en trabajo de campo. Voy y me paso escuchando el repertorio que hay, siempre procuro sacar a la luz esos archivos que están ahí. La primera fase, que está guay, es recogerlo y dejarlo almacenado en el archivo, pero ¿para qué? Lo suyo es que los artistas lo saquemos de ahí para que la gente lo conozca, eso es un poco lo que hago.

AC: Y ahora, para los profanos en este tema, nos puedes hablar un poco de cuáles son las bases de la tradición castellanoleonesa, ¿qué es lo que la caracteriza? ¿Siempre va acompañada de baile?

VM: La gente tocaba o cantaba, la música tradicional siempre tenía una función social, las pandereteras, las sarteneras, los dulzaineros, siempre se tocaba para que alguien bailara. Castilla y León es una comunidad muy rica, hasta ahora era la comunidad más grande de Europa y tiene una variedad de sonidos, de instrumentos, de indumentaria y de tradición oral impresionante. Una peculiaridad de la música de Castilla y León es que se ha conservado casi en estado puro y sin muchas contaminaciones de lugar. Tenemos muchas zonas de sierras, de montañas que han estado aisladas hasta hace poco, y eso ha permitido que el folclore se conserve en estado puro, cosa que en otras comunidades no ha pasado.

AC: Hablas de ello en pasado, ¿ves la tradición como una cosa viva o ya lo que queda son trabajos de recuperación?

VM: A ver, la utilidad que tenía ya no existe, la función primera se ha perdido, pero sí que es cierto que en cierta medida permanece viva porque aquí en Castilla y León hay muchísima gente joven que se dedica a promocionar la música tradicional, tanto bailadores tradicionales, como gaiteros, etc. Entonces, está viva relativamente porque hay gente que sigue cantando y tocando, pero la gente que realmente sabía estas cosas ya se está muriendo, dentro de poco no vamos a tener informantes directos.

AC: Pero hay continuidad.

VM: Sí, relevo, sí hay. Ahora ya no va a haber una ronda para ir a rondar los sábados por la noche a las mozas, como se hacía antes, porque ya la forma de conocernos entre jóvenes no es esa. Pero sí que la gente sale, sobre todo en verano cuando se junta, a hacer ronda a rendir esa tradición que ha existido hasta hace poco. Claro que ahora tiene otra función, que es juntarse con los amigos y pasarlo bien, el objetivo ya no es ir a rondar a la chica.

AC: Y ¿ves apoyo de las instituciones para tu labor de recopilación y transmisión de la tradición cultural?

VM: No, ninguna (ríe). Ninguna. Yo tengo muchos amigos que se dedican al folclore en toda España y puedo ver el trato que se recibe en unos sitios y en otros, y aquí en Castilla y León es una pena, cuando han tenido que mandar una representación a cualquier país… Yo me pongo mala cuando hablo de ese tema porque por ejemplo, tengo amigos de Cantabria que les dan conciertos, les apoyan económicamente, les ayudan en los discos y aquí no tenemos nada de nada.

AC: Siempre trabajas música tradicional, ¿hasta qué punto imprimes tu huella en tu trabajo?

VM: Bueno, he hecho pequeñas incursiones, muy pequeñitas, por ejemplo en algún romance que no tenía música, que el informante sólo se acordaba de la letra, le he puesto música. Alguna vez si le faltaba algo a la letra pues he escrito un poco, pero vamos que han sido cosas muy pequeñitas. Yo soy más trovadora que cantautora, digamos.

AC: Bueno y ya para terminar cuéntanos cuáles son tus próximos proyectos, discos, conciertos…VM: Ahora es muy difícil saberlo porque todavía estamos en invierno, pero hay algunos conciertos ya fijados y bueno habrá un disco nuevo con el grupo nuevo que se llama Saraval Trío, que somos dos músicos aragoneses y yo. Me voy a meter en repertorio aragonés que no había hecho nunca, incluso voy a cantar en aragonés. El disco lo grabaremos a finales de mayo, va a ser una cosa muy bonita y muy distinta. Nunca he cantado repertorio de otra comunidad, siempre he hecho canciones de Castilla y León porque hay repertorio para aburrir, ahora voy a atreverme con el repertorio aragonés. Seguiré con Hexacorde, mi grupo de folk y de jazz con el que ya tenemos algunos conciertos concretados. Y seguiré con mi labor, porque este año he inaugurado un curso nuevo de baile tradicional que no había dado nunca hasta ahora. El curso se llama Pies Para Que Os Quiero para iniciar a la gente en el mundo del baile tradicional, para gente que no tenga ni idea.

Nosotros podemos seguir a Vanesa a través de su página web www.vanesamuela.es donde anuncia todas sus actividades. Una buena forma de reflexionar acerca de la tradición musical y la herencia cultural de las regiones españolas que pone en evidencia su arte y su diversidad y lanza nuestra mirada más allá de la estereotipada visión de la España del flamenco.

La labor de Vanesa Muela es esencial para no perder un repertorio tan rico como es el folclore regional, pero es también una forma de disfrutar de una música distinta, sencilla y sincera que nos hace mover los pies con su variedad de ritmos. Y por supuesto esta música nos demuestra cómo desde siempre la música ha sido un instrumento social, casi más que artístico, pues ha tenido siempre una función socializadora sin la cual probablemente no hubiera sobrevivido hasta nuestros días. 

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