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Entrevista a Richard Bona

Para realizar una entrevista se necesita un previo diseño de la misma. Se establecen temas, se jerarquizan las preguntas y se definen objetivos. La sorpresa llega cuando la fuente resulta ser más enriquecedora de lo esperado. Cuando la fuente rompe el esquema de la entrevista por su franqueza, su humildad y riqueza humana. Richard Bona no es la excepción a este caso. Durante su breve paso por Madrid, a inicios de este año, tuvo la oportunidad de acercarse a músicos jóvenes españoles para “armar” algún proyecto. Fueron algunos ensayos concretando ideas, experimentando sobre distintas bases rítmicas características del flamenco, así como la libre expresión respecto a las combinaciones armónicas e ideas melódicas lo que queda como precedente de su paso por esta ciudad.

Firme defensor de la música como medio de expresión cultural, gran admirador del flamenco y de las músicas tradicionales de España, así como ávido estudiante de la composición musical, Richard Bona deja en Madrid un punto de referencia sobre las capacidades de evolución que tiene el flamenco. Siempre dispuesto a fomentar la convivencia intercultural mediante la música, a utilizarla como un lenguaje de contacto, encuentro e intercambio. Un defensor del gusto por las artes sonoras. Un Melómano. Virtuoso, profesional y pilar de la experimentación en las músicas “tradicionales”. Simplemente, Richard Bona.

Acidconga: Richard, ¿cuáles son los motivos que te traen a España?

Richard Bona: Bueno, estamos intentando hacer un proyecto de flamenco. Quiero montar algo que tenga como base este género. Estamos realizando ensayos y experimentando con distintas bases musicales para ir definiendo el rumbo, las canciones y la producción.

AC:¿Por qué el flamenco?

RB: Bueno, soy un viajero y me encanta estudiar música. También porque me encantan los retos. Lo he hecho anteriormente cuando viajé a la India y logramos unos resultados increíbles. También cuando viajé a Nashville, Tennessee, en donde hicimos un disco de blues. Fui a Brasil, de igual manera, para enriquecerme musicalmente. Pero la verdad es que más que un reto, este proyecto resulta más como un proceso de aprendizaje sobre otra cultura musical. Lo entiendo como una experiencia más en el largo trayecto del conocimiento musical.

AC: Si bien tomas esto como un proceso de aprendizaje, ¿cuáles son los elementos más interesantes que encuentras en el flamenco? Es decir, respecto a los estilos armónicos, la melodía o el horizonte rítmico.

RB: Antes de empezar con este proyecto yo ya escuchaba mucho flamenco. En cierta forma los músicos somos como historiadores. Lo somos en la medida en que tenemos la responsabilidad de recordarle a la gente, a veces, lo que han olvidado. Me he dado cuenta que en España la gente desconoce qué tan sofisticado es el flamenco, ya que la cultura pop ha saturado todo. A cualquier sitio que vayas escuchas “!!pum ,pum!!”. Y es una pena porque estando aquí, en este país, al preguntarle a la gente sobre su música, sobre el flamenco, muchos responden con, “sí, está bien, es la música que está ahí”, y no la valoran. Desconocen qué tan sofisticada y elegante es.

AC: ¿Cuál es la riqueza que encuentras en el flamenco?

RB: Cultural. Pero, en definitiva, la riqueza rítmica y la melodía. Es música que te hace pensar, es música que te transporta. Y la música popular, hoy en día, ya no logra eso. A la gente ya no le gusta pensar. Sólo buscan mover la cabeza. La música fue concebida no sólo para disfrutarse, también fue creada para poder soñar, para poder reflexionar.

AC: ¿Qué elementos pertenecientes a la herencia cultural del flamenco destacas?

RB: Los orígenes de la India. Pero en general, por su paso por todos los sitios que le siguieron desde el norte de África, la música judía y finalmente Occidente. Es una música bellísima y producto de una gran mezcla. No sólo se refiere a África y Europa. Tiene mucho más. El modo arábico es propio de la India. Es simplemente hermosa y muy sofisticada. El baile y su expresión cultural es maravillosa, dice mucho. Es elegante en la forma de bailarse y de combinarse con otras músicas. Es una música muy compleja. Es una música global.

AC: ¿Es la fusión de géneros musicales una oportunidad para que evolucione el flamenco, o eso pone en riesgo su esencia?

RB: ¡No! No pierde nada, es justo lo que estamos intentando mostrar. Sólo se enriquece y es lo que queremos decirle a los más puristas. Ellos (los puristas) no entienden que mientras encierres las cosas y no las compartas con nadie, ni permitas su influencia en otros ámbitos, únicamente las estas condenando a desaparecer. Es algo muy triste, y ya sucede aquí en España. Puedes ir a un sitio tradicional a comer o a tomar algo, y la música comercial que escuchas ya no trasmite nada. El flamenco nace de la mezcla de distintas músicas. Tiene distintos orígenes. Es mezcla en sí.

AC: ¿Crees que las artes sonoras y la calidad de la música en general está en decadencia?

RB: MMMM, no. Siempre habrá quien quiera tocar, quien quiera hacer las cosas con sentimiento y por pasión. Yo tal vez podría estar tocando en un estudio de grabación en Nueva York, o cantando en un idioma específico para vender más discos, pero eso no es lo que yo elegí. Yo hago música, yo toco. No toco la música que me dicen que toque. Crecí en un ambiente musical, en donde mi abuelo fue mi gran inspirador y me enriqueció mucho llegar a decir, “así quiero ser, así quiero tocar”. Y me emociona mucho cuando alguien me dice lo mismo, que quiere tocar como yo. La música es una adicción más fuerte que cualquier droga. De esas un doctor te puede curar, pero del gusto por tocar un instrumento, de aprender y querer tocar mejor, no. El momento en el que coges un instrumento por primera vez es decisivo, ahí sabes que ya no hay vuelta atrás. En todo caso lo penoso sería que fuéramos pocos los que aún disfrutamos de la música original, de la música sincera, de la música bien hecha. 

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