Usted está aquí

Entrevista a Pedropiedra

Imagen de carlos

Pedro Subercaseaux es el verdadero nombre de Pedro Piedra. Sí, así sin el sufijo “Pica” antes de piedra. Y es que a pesar de que adoptó este nombre gracias a la caricatura de Hanna Barbera, no estamos hablando de ningún cavernícola, sino de uno de los exponentes más importantes de la música chilena de nuestros tiempos. Acidconga tuvo la oportunidad de entrevistar a Pedro Piedra en su última visita a la ciudad de México, la cual tuvo como propósito promocionar su tercer material discográfico: Emanuel. Pero antes de entrar en detalle, haremos un breve recuento por su trayectoria artística.

Su primer disco (homónimo) fue lanzado en 2009. Entre los sencillos que se desprendieron del mismo destaca “Inteligencia dormida”, el cual ironiza sobre el transcurso de la vida humana. Desde ese primer corte se pudo apreciar que la lírica de Pedropiedra se resistiría a hablar de los típicos temas del género pop para relatar, en un lenguaje coloquial, historias fuera de lo común.

 

Para 2011, Pedropiedra sacaba su segunda trabajo discográfico: Cripta y Vida. En la misma tónica que su anterior material, sus letras resultan ser un juego de contrastes entre sarcasmo y honestidad brutal. El primer single de este disco fue “Vacaciones en el más allá”. A lo largo del disco, Pedro realiza una auto-reflexión sobre sus filias y fobias, sueños y proyecciones. La temática parecía haber tomado un cariz un poco más lúgubre, sin embargo, la forma de abordar esta oscuridad era al más puro estilo del clown, transitando de la triste felicidad a la alegre melancolía.

 

Emanuel

 

Este año salió a la luz Emanuel, en el que se puede distinguir el sello característico de un artista con un estilo propio y que con el paso del tiempo ha ido depurando hasta lograr resultados de excelente manufactura. En este disco son más evidentes las múltiples lecturas y diversos significados que se esconden en sus letras. Al respecto, Pedro nos comenta: “Creo que estas canciones son mas trabajadas, requieren de más escucha. Me parece que no son tan digeribles como la primera. Como que el primero y el segundo disco están siempre muy centrados en la primera persona singular, como de: 'Yo aquí', 'a me pasa esto' y era todo más literal. Y ahora al ocupar un lenguaje más de palabras, más de colores, eso se presta más a la interpretación porque estoy tratando de emplear un lenguaje más abstracto. Para no repetirlo, porque hacer dos discos hablando de lo mismo... o sea, no podría haber hecho otro disco con las mismas letras del primero. Uno, porque no me darían resultado y dos, porque si lo hubiera forzado se hubiera notado. En el movimiento está la sobrevivencia. Moverse o morir”.

 

En este sentido, Emanuel, trata una temática que a ratos coquetea con el ocultismo: “Yo quería traer más ingredientes estéticos en la elaboración del disco para crear esa sensación mística. Que el disco oliera un poco a incienso. Hay harta poesía esotérica yo diría. La palabra Emanuel significa Dios con nosotros y, con el productor que coprodujo el disco conmigo, queríamos que tuviera un título medio místico.” Esto se ve reflejado incluso en la portada del álbum: “Al momento de encontrar a ese como hipnotizador de la carátula, se juntó con ese nombre. Emanuel sería un personaje que anda por el desierto hipnotizando gente después de la bomba nuclear.”

 

Esta intención de ver a través del humo provocado por un incienso aromático, también tiene una representación musical que está presente desde el primer corte que da nombre al disco. Una especie de introducción que Pedro describe de esta forma. “Esa es la presentación: hay unos relojes y hay una voz que a su vez está bajada de beat que es la voz de un hipnotizador famoso que salía en la televisión en Chile. No se entiende que es lo que dice pero te está hipnotizando en el fondo.”

 

No sólo en este primer corte se puede notar la idea de dotar al disco de cierto misticismo, por lo que preguntamos si Emanuel era un disco conceptual, a lo que nuestro entrevistado nos dijo que más que tratarse de un álbum conceptual, buscaba dotar de cierta congruencia al disco. “En el medio hay una parte instrumental y al final vuelven los relojes. Esa es parte un poco del decorado que le ponemos para darle más unidad. Yo creo que las mismas letras le dan la unidad también entre , lo que permiten que conviva una canción como 'Para ti' con 'Granos de arena'. Las canciones funcionan mejor como un conjunto que como unidades, en ese sentido, funciona mejor como disco porque escuchamos muchos discos enteros para hacer Emanuel. Fue la principal influencia. Más que artistas, escuchamos distintos discos de distinta gente para ver cómo lo armaban, cómo lo montaban y cómo se cuenta el cuento. Como que un disco fuera un pequeño cuento de tal manera que hay que armarlo así.”

 

El hecho de que haya un cierto grado de misticismo en su tercer disco de estudio, no significa que éste sea monotemático. A lo largo de los 13 tracks de Emanuel podemos encontrar desde crítica social hasta una pizca de filosofía. “En mis canciones hay una crítica, se podría decir que un poco más solapada. Está abordada casi como figura literaria, como más camuflado en poesía por así decirlo, porque creo que a me sale mejor eso. Hay que buscar qué personalidad tiene un cantante para abordar las perspectivas correctas. Muchas de mis canciones que tienen esa crítica social son como observación de los tiempos. Al final, creo que también de eso se trata la composición de música. La observación yo creo que por definición no debería estar teñida de ideologías, sino solamente de ver lo que es en el fondo, ver lo que hay en la realidad.”

 

___

 

Influencias, referencias y transferencias

 

Una de sus influencias para hacer crítica con humor y acidez fue Jorge González, vocalista de la agrupación Los Prisioneros, quien influyó en su manera lúdica y juguetona de quejarse del sistema. “Tocar con Jorge González es como jugar a la pelota con Pelé para un chileno y también para un peruano o un colombiano porque es muy importante allá. Mi primer cassette era de Los Prisioneros, entonces como que hay mucho aprendizaje de cómo armar un show, de la composición, muchas cosas. Yo creo que la influencia musical de él la recibí cuando yo escuchaba los discos de Los Prisioneros más que ahora, que de alguna u otra manera baja de su nube y se transforma en un amigo.”

 

Además de la influencia de Jorge González, quien participó como invitado en el bonus track “Seres”, en la música de Pedropiedra “se van metiendo todo tipo de influencias y todas las cosas que uno va aprendiendo se le van pegando a la piel y van quedando en los discos”. Uno puede notar ciert influjo de la música de los años ochenta en los arreglos musicales de Emanuel, (sobre todo en los sintetizadores y el tratamiento de las voces) pero para Pedropiedra no sólo esa década marca el estilo de sus canciones. “Yo creo que este disco tiene cosas de los ochenta, de los setenta e incluso de los noventa, que ya está empezando a desenterrar cosas que ya son vintage de los noventa, y que de a poco van formando parte de la estética en un modelo cíclico. Yo siempre creo que tengo harta influencia del pasado de la música pero sin una dirección como tal, no voy a tratar de hacer una cosa que sea sólo como los Beatles, sino que también trato de usar cosas que queden fuera de lugar. Este disco tiene una canción que estuvo inspirada en los Gipsy Kings. Ellos ya son como de los noventa. Me gustaría que un disco de Pedro Piedra fuera un lugar donde cualquier cosa puede pasar. Como sin tenerle miedo a nada. A hacer ningún tipo de música porque al final la música es una, no más, y meterse con un estilo es como encerrarse en jaulas.”

 

Otras de las influencias que reconoce son los viajes y los libros que ha leído. En el caso de los viajes, éstos se ven reflejados en la temática de sus canciones más recientes. De tal suerte que encontramos títulos como el de su primer sencillo: “Pasajero” o el de “Lima” que hace alusión a la capital del Perú. “Del disco Cripta y Vida a Emanuel, en ese lapso de dos años, tuve un trabajo muy estable como baterista tanto de Jorge González como de 31 minutos (programa infantil de marionetas que cuenta con un gran éxito en América Latina), entonces si hubo mucho viaje, mucho traslado, muchas horas de espera y mucho movimiento y yo creo que eso de alguna manera se fue filtrando un poco solo y son cosas de las que uno se va dando cuenta después, cuando se van juntando las canciones y los temas se van repitiendo. El tema está metido ahí porque muchas de las composiciones o algunas de ellas se hicieron durante viajes.”

 

En el caso de los libros que lo han marcado, nos cuenta que de chico era muy lector de ciencia ficción, de cómics, de libros de Tolkien y de Julio Verne, los cuales le gustaban mucho y que últimamente gusta de leer libros de no ficción, de historia o de historia del arte. A tal grado han influido en sus letras las obras que se encuentra leyendo, que una de sus canciones de nombre “Obrero mundial”, fue hecha después de que leyera un libro de Noam Chomsky. “Hay frases que están sacadas de ahí, por ejemplo, la de 'Ahora tu cuello está entre el suelo y una bota de cowboy'. Hay como una coautoría”.

 

Finalmente hay un tema que consideraba recurrente en la obra de Pedro Piedra pero que para él es uno más de los temas universales; la muerte. “De chico era muy miedoso, no me gustaba que me dejaran solo en mi recámara con la luz apagada, me daba miedo cómo sonaba el baño cuando iba en la noche y creo que todavía lo sigo siendo un poco y me gustan las películas de terror y un poco jugar con todo ese lado de imaginería y los temas que nos atañen a todos: la muerte, el amor, el miedo y todo eso. Pero no siento tener una fijación en específico con la muerte, sino que me dan ganas de tratarla como un tema que está muy presente, tratar de vivir con ella a diario.

 

Latitudes

 

Chile es un país que por sus condiciones geográficas, permite que todo se encuentre entrelazado, sobretodo en el ámbito artístico. Esto permitió que Álvaro Díaz, uno de los creadores de 31 minutos, (quien también hace el personaje de Juan Carlos Bodoque) coprodujera el disco de Emanuel. Ahora que 31 minutos se reinventó  como show en vivo, Pedro Piedra se convirtió en el baterista de la banda. “El espectáculo cuenta con músicos, con títeres y con un guión, entonces se hace una escena, tres canciones, otra escena, tres canciones y ha sido un éxito. Hemos estado dando vueltas por todo Chile. Ahora ya están haciendo una temporada nueva del programa de televisión.”

 

Pedro Piedravivió por espacio de dos años en la Ciudad de México. Fue en la época en que compuso y editó su primer disco homónimo. El regresar a este país cobra un sentido especial para el cantautor. “Para mí México es como una segunda base de operaciones y es el único lugar en el que yo he vivido afuera de mi ciudad, entonces es como el único lugar al que yo podría haber considerado un hogar aparte de mi casa, porque tengo muchos amigos acá y me encanta venir.” Además de la parte romántica, también hay razones mucho más concretas para venir. “Yo creo que México es visto en Chile como una especie de tierra prometida desde la música. Un lugar al que todos queremos venir porque ya como que llegó hasta los oídos de toda la gente allá que aquí sí hay muchos lugares para tocar, hay mucha gente, hay muchas radios, hay muchos festivales, hay de todo más. Entonces siempre hay gente para todo y el país también seduce por la calidad de su gente, por lo bueno del público, por lo rica que es la comida.”

 

Como la intención de este artículo es dar a conocer la música de este chileno del Atlántico, no podíamos dejar de preguntar la opinión que él tiene de España y esto fue lo que nos respondió. “Nunca he tenido un tema sonando en la radio como acá (en México), acá he tocado dos veces en el Vive Latino, ahora vine una semana y tocamos seis veces, todo el tiempo estamos haciendo promo y aquí a pesar de que cuesta mucho y hay que mantenerse trabajando muy duro para tener un espacio y para mantenerlo. En España estamos prácticamente en ceros. Yo he ido a tocar para allá pero sólo con mi guitarra y con loops. Ahora en dos semanas más voy a tener la suerte de ir por primera vez con mi banda y vamos a hacer una pequeña gira por cuatro ciudades así que está por verse lo que pasaría allá. Si lograra abrirse una ventana sería increíble. Javiera Mena de Chile, tiene allá una base de trabajo y toca harto, pero creo que es la única cantante chilena actualmente que se ha logrado hacer un lugar allá. Yo creo que yendo y tocando es la manera de hacerlo. Pero el epicentro y la movida está aquí en México, 100% yo diría. Yo creo que los españoles también quieren venirse a tocar para acá.”

 

Sin un género musical específico, sino haciendo gala de un gran eclecticismo, en las canciones de Pedro Piedra se mezclan con precisión quirúrgica la letra y la música. El resultado es digno de escucharse. En el mundo posmoderno en el que vivimos, Pedro Piedra le presta su voz a un sector de la población que se identifica con la decepción y la monotonía en la que vive. Sin embargo, no todas sus letras tienen un tinte fatalista y decadente. En alguna que otra, también se deja entrever una chispa de ilusión y alegría. Lo que sí está presente en todas sus canciones es esa genialidad que salpica de distintos colores, matices y tonalidades; el lienzo blanco y a veces gris que existe en el panorama actual.

 

Publicado orginalmente en el número 21
Su primer disco (homónimo) fue lanzado en 2009. Entre los sencillos que se desprendieron del mismo destaca “Inteligencia dormida”, el cual ironiza sobre el transcurso de la vida humana." data-share-imageurl="">

Estamos en redes ¿ nos sigues ?