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Entrevista a Natalia Lafourcade

 

No todos los días se tiene la oportunidad de estar frente a frente con tu artista favorita para platicar con ella, aunque sea por un breve espacio de tiempo, del único vínculo real que existe entre los dos: la música. Natalia Lafourcade acompañó con sus melodías mis primeros triunfos y fracasos en cuestiones del corazón, su voz musicalizó momentos imborrables de la mejor y de la peor de las épocas y al paso de los años, su música se volvió un punto de referencia obligado para identificar si las nuevas personas que el destino me ponía en el camino, se encontraban en la misma frecuencia que yo. Por ello es que, por más que intente hacer un artículo que no hable un poco de mí resultaría bastante complicado y por ello prefiero adoptar deliberada y descaradamente este formato casi confidencial para escribir sobre ella, al menos en estas primeras líneas.

Con motivo del lanzamiento de su quinto disco de estudio, tuve la oportunidad de entrevistar a Natalia en los estudios de Sony Music en la Ciudad de México. En más de una ocasión, ya se había frustrado la posibilidad de que se diera este encuentro por lo que traté de no albergar grandes esperanzas para no resultar nuevamente decepcionado. Esto me permitió controlar el nerviosismo, pero dejó de tener efecto al intentar pronunciar las primeras palabras, que tuvieron como resultado una frase ininteligible que tuve que repetir para que cobrara algún sentido. Después de ese primer tropiezo y de tomarme un respiro, la entrevista fluyó mucho mejor. Dejé de lado las preguntas que hubiera soñado hacerle por las que realmente eran pertinentes en las circunstancias en las que me encontraba, sin dejar de pensar en ningún momento que tenía más derecho que los otros periodistas simplemente porque ellos no la conocían tan bien como yo. Al fin y al cabo –me decía – ellos únicamente cumplen con su trabajo y cubren la nota de la heterogénea sección de espectáculos; sólo esperan impacientes su turno para disparar sus preguntas y correr a la entrevista de las dos y media con el artista grupero del momento.

El día anterior, Natalia Lafourcade se había presentado en uno de los pocos clubs de jazz de la ciudad, por lo que la espera fue más prolongada de lo que de por sí contemplaba. Después de un par de horas, por fin me encontraba con ella y me empezaba a contar sobre Mujer Divina, su disco homenaje a Agustín Lara. En voz de Natalia, resulta una bonita coincidencia que tanto ella como “El flaco de oro” sean oriundos del estado de Veracruz, aunque no tuvo mucho que ver con que ella iniciase este proyecto. Esta idea surgió en 2010, cuando fue invitada a cantar piezas emblemáticas de la historia de la música popular mexicana, con motivo de la celebración del bicentenario de la Independencia de México. En esa ocasión interpretó “Farolito” de Agustín Lara, junto a la orquesta de las Américas. Después de escuchar más a fondo las canciones de Agustín, notó que estaban muy ligadas a su entorno, lo cual le hizo sentirse muy identificada con su música. Al igual que Lara, quien con sus composiciones “capturaba instantes y les daba toda una vida”, ella – nos comenta – “intenta emular con su música una pintura o una cosa muy cinematográfica en la que puedes ver texturas, colores, como momentos que fotografías”.

No conforme con que fuera un disco tributo, Lafourcade también imaginó este proyecto como un disco de duetos. En Mujer Divina participan Gilberto Gil, Vicentico, Miguel Bosé, Jorge Drexler, Adrián Dargelos de Babasónicos, Meme de Café Tacuba, León Larregui de Zoé, Devendra Banhart, Alex Ferreira, Kevin Johansen, Rodrigo Amarante y Adanowsky. Natalia cuenta al respecto: “ Todos los invitados del disco estaban en la lista desde antes, dije 'voy a pensar hasta en el más difícil para que estuviera en el disco y está en el disco. Son personajes que yo no hubiera imaginado que los íbamos a conseguir, aunque sabía que sí porque siempre me salgo con la mía.”

Al inicio de este proyecto, Natalia se llevó una primera sorpresa cuando se dio cuenta de que el amor que Agustín Lara había despertado en ella era compartido por muchos artistas más. “Cuando empecé a juntar a los invitados del disco me asombré de la cantidad de invitados que lo tenían súper bien ubicado. En muchos lados del mundo se conoce la música de Agustín Lara”.

Al preguntarle cuáles fueron las mejores experiencias al grabar este disco nos respondió que le dio mucho gusto recibir a Vicentico en el estudio. Que él se comunicara con ella y le dijera: quiero hacer “Piensa en mí”. Así mismo, otro de los momentos en que se sintió muy afortunada fue al recibir la canción de Gilberto Gil. Sin embargo, describe que el proceso para lanzar este disco no fue nada fácil, ya que hubo “muchísimo tiempo, paciencia, trabajo, dedicación, mucha energía, mucha emoción; muchos altibajos emocionales, hubo de todo en este disco”. Incluso, la grabación de un DVD que incluye versiones distintas a las del CD, un documental y una galería de fotos. En él participan Lila Downs, Leonel García, Paco Familiar del grupo DLD, Ismael de la banda Los Daniels y Leonardo de Lozanne de Fobia. Originalmente no estaba contemplado, sino que fue una idea de la discográfica, pero al final Natalia quedó contenta con el resultado. Una reflexión final en relación a su disco gira en torno a la posibilidad de trabajar con cualquier invitado que quiera cantar a Agustín Lara en el momento que se preste. En sus propias palabras, este disco está hecho para compartir.

Como bien lo dijo Natalia durante la entrevista, ella siempre se sale con la suya. Esto se hace patente si recordamos que hace un par de años lanzó un disco sinfónico llamado Las 4 estaciones del amor, en un momento en que las grandes empresas discográficas no apuestan por ese tipo de música y menos aún, si es hecha por un artista de música popular. También hay que recordar que durante su carrera, pasó de ser solista a formar un grupo – a la inversa de lo que sucede generalmente –. Además, ha incursionado en el doblaje, en la actuación y en la producción musical (con el disco debut de Carla Morrison Aprendiendo a aprender). Incluso, en fechas recientes ha participado en un Reality show para el canal Cosmopolitan. A lo que surge la pregunta ¿Cómo es su relación con la disquera y qué tanta libertad tiene al tomar ese tipo de decisiones?

“A estas alturas voy con el corazón, con la intuición; me siento bien afortunada porque en la discográfica han pasado de todo conmigo y después de tantos años todavía no me botan (risas). Entonces es increíble porque hago lo que quiero. Eso no quiere decir que sea fácil. Ha sido bien difícil, ha habido mucha chamba porque mi carrera me ha tocado llevarla, sobre todo estos últimos años, como una artista independiente, pero al mismo tiempo estoy en la disquera. Soy una artista que va por el camino que quiere. Ahorita es un momento en el que por fin el diálogo entre nosotros está hecho de raíz. Ya me vieron de 17 años con mi primer disco y me han visto pasar por muchos proyectos, de alguna manera, ya me conocen, ya los conozco.”

 

Sobre el reality ahonda:

“Mi manager llegó con esta propuesta y de entrada le dije 'no, jamás voy a hacer eso'. Hasta que los conocí y me dieron tan buena vibra y lo que me dijeron me enganchó y dije bueno, ok. Me dijeron, estamos buscando esa persona que muestra una realidad más común y a mí se me hizo raro porque aunque soy artista, aunque toco en escenarios, no soy nada glamorosa, soy una persona muy normal. Tengo un departamento con una room mate, con mis mascotas, voy al súper, limpio. Toco, ensayo, pero limpio mi casa. Llevo una vida normal como la de cualquier persona que está constantemente luchando por sus convicciones, por las cosas que quiere lograr. Con los días buenos y los días malos. No tuve problemas, no me sentí ni invadida, no tuve pena de las cámaras, no me molestaban. Estas personas eran unos ángeles, son gente que no vienen de hacer realitys, no había amarillismo. Vienen de hacer documental, cine, entonces la visión de ellos también era muy distinta.”

Otra muestra de su inquieto devenir y de la libertad con la que maneja su carrera, ha sido la inclusión de su imagen en campañas como: “Tu rock es votar” en la que buscaba incitar a la juventud a que participara con su sufragio en la elección presidencial de 2006. “Un techo para mi país” organización que busca recabar donativos para que miles de persona superen la situación de pobreza en la que viven. “Dejar huella” que es una iniciativa que fomenta el reciclado y el cuidado ambiental de la ciudad. Últimamente participó activamente en el movimiento #YoSoy132 con la composición de la canción “Derecho de nacimiento” y asistiendo a algunas marchas y mítines. Uno de los momentos más emotivos del vínculo que se generó entre el movimiento estudiantil y Natalia, se dio cuando entonó su canción frente a las instalaciones de Televisa (la empresa de medios más poderosa de América Latina y de la cual los integrantes del movimiento no sienten una particular empatía ya que su lucha aboga por la democratización de los medios y por frenar la manipulación que hacen los mismos de la información). Ella misma, al encontrarse frente a la multitud dijo que sentía raro estar ahí, pues también le había tocado estar adentro de esas instalaciones.

Después de que la euforia de esos días ha bajado un poco, esto es lo que Natalia piensa de ese momento:

“Para mí fue muy lindo porque me sensibilizó mucho y me hizo darme cuenta de la importancia que puede llegar a tener para nosotros como músicos, como personas públicas, tomarte esa responsabilidad de lo que comunicas, lo que proyectas, lo que transmites. Porque de alguna manera allá afuera hay gente que se conecta con nosotros y que nos siguen o que están pendientes de lo que hacemos. Para mí esa noche, estar afuera de Televisa fue especial. Yo ni quería hablar porque decía 'que pena, que voy a decir'. Estoy constantemente en las fronteras de las circunstancias y me gustó mucho poder estar allá afuera y tampoco me avergüenzo de estar adentro de Televisa porque cuando yo voy adentro de Televisa voy finalmente a apoyar mi música, a tener un medio para proyectarla y a través de mi música sano muchas otras cosas. Es una forma de decir 'esta es mi convicción, esto es lo que yo creo, no me da pena decirlo adentro o afuera, no estoy peleada con decirlo acá o allá.”

Una disyuntiva similar acaba recientemente de sucederle cuando la invitaron a tocar a la Estela de Luz; el monumento que erigió el presidente Felipe Calderón para conmemorar el bicentenario de la independencia, el cual rebasó el presupuesto inicial en varias ocasiones y terminó costando 1,110 millones de pesos, por lo que el grueso de la gente la considera como un monumento a la corrupción.  La visión de Natalia, quien aceptó tocar en ese recinto, es que ella no tiene motivos para avergonzarse de cantar ahí. Menos si se puede limpiar de alguna forma el nombre de la Estela de Luz, pues ésta se encontrará ahí siempre, lo importante para ella es pararse ahí y decir que hagan las cosas bien de aquí en adelante.

En su opinión el movimiento #YoSoy132 funcionó muy bien porque sensibilizó a mucha gente que no se había sensibilizado antes, incluyéndola a ella. “No quiero pensar la cantidad de personas que no se les movió el tapete. Por eso, este tipo de movimientos deben continuar, la gente debe seguir. Me dio mucho gusto ver que México tiene mucha gente que lo quiere ver mejor. Cada uno dentro de lo que hacemos podemos cambiar nuestro enfoque de lo que hacemos, por qué lo hacemos, cómo lo hacemos y cuál es nuestra búsqueda personal.” Sin duda, una visión que muchos jóvenes compartimos pues nos encontrábamos inmersos en una generación apolítica, apática y alienada que por fin dio indicios de estar despertando. La semilla quedó plantada y probablemente, dentro de algún tiempo, ésta rinda frutos.

Al final, cuando apago la grabadora y me despido de ella, una sensación de insatisfacción me invade. Que contradicción. Probablemente porque me doy cuenta de que es un ser humano igual que yo y la barrera entre artista y público, entre entrevistador y entrevistado ya no me parece tan infranqueable.

 

(Publicado originalmente para el N11, Noviembre 2012)
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