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Entrevista a Marinah de Ojos de Brujo. La voz del “Afrolailo”

Marinah, quien por quince años encabezó la reconocida banda catalana Ojos de Brujo, regresa con un tercer disco en solitario, titulado “Afrolailo”, el cual rescata la esencia afrocaribeña y flamenca de su música.

Marina Abad reconoce que es muy difícil quitarse la etiqueta de haber pertenecido a una banda tan reconocida como Ojos de Brujo. Si bien al principio le preocupaba, hoy no le quita el sueño y reconoce su bagaje con orgullo.

En solitario ha presentado dos discos completamente diferentes, “El baile de las horas”, publicado en 2013, que si bien ella lo define como world pop, tiene una presencia importante de rock, alejándola de lo que venía haciendo con Ojos de Brujo. Volvería en 2015 con “Sintonías”, junto al extraordinario guitarrista Juan “Chicuelo” Gómez, donde fusionaba el jazz con el flamenco, en un contexto experimental sumamente orgánico.

A finales de abril Marinah ha publicado “Afrolailo”, un disco que, como dice su nombre, rescata dos de sus principales influencias: el flamenco, o lo más kinky del género, lo “lolailo”, y los ritmos afrocaribeños.

En una amena conversación con World Groove la artista relata la historia que desemboca en “Afrolailo”.

World Groove: Marinah con “h” al final. ¿Por qué?

Marinah: Salía de Ojos de Brujo, un poco rebotada, ya con ganas de no saber nada de aquello, como ocurre cuando sales de una relación larga y quieres ir hacia otro lado. Yo pensaba que iba a poder quitarme esa etiqueta de Ojos de Brujo. Pobre de mí, tan inocente. Estuve dos años luchando hasta que pensé que no valía la pena preocuparme tanto. Entonces decidí dejar que poco a poco fuese desapareciendo. Pero es que en todos lados colocaban, Marinah de Ojos de Brujo. A mí la gente siempre me decía: “Tu eres Marina la de Ojos”. Igual si me hubiese puesto La de Ojos habría sido un acierto, porque es como me llama la gente. Podría haberlo puesto incluso todo junto, Ladeojos, que no es una cosa ni la otra, pero por irme de la marca pues bueno, no me voy a cambiar el nombre, me llamo Marina. Todo el mundo sabe que soy Marina. Entonces pensando en ello decidí agregarle algo para convertirlo en nombre artístico. Al final salió lo de la “h” porque probando un día en un folio varias cosas me encontré con esta letra que es muy cómoda porque acompaña pero no suena. Entonces al final con el cachondeo quedó. Así que cuando me preguntan el por qué digo que tenía que hacer un cambio y la “h” era lo más pulcro, lo más sencillo y silencioso para acompañar. De alguna manera también lo miré con Erika (Zwiener) que es con quien trabajo todo lo gráfico desde la época de Ojos de Brujo. Ella probó y me dijo que a nivel tipográfico quedaba muy bien, porque no es Marina solamente, que es un nombre común, pero tampoco tiene una sonoridad que pese.

WG: A usted también le decían “La Canillas”.

M: “La Canillas” me llamaban antes de Ojos de Brujo. Me llamaban así porque tengo los tobillos muy delgados. Es algo de familia. Entonces mis colegas en plan guay me decían así.

WG: Para “Afrolailo” realizaste una campaña de crowdfunding.

M: Porque básicamente no tengo dinero para hacer un disco en condiciones. La disquera me ha ayudado con la edición y la promoción pero hoy en día la música y la cultura en general está muy abandonada y es muy difícil. Entonces yo quería hacer un disco de calidad. Yo creo que para que la cultura sobreviva y florezca debemos establecer nuevos canales de gestión. Porque al fin y al cabo qué es una campaña de crowdfunding, es lo mismo que hace años proponía en Ojos de Brujo, que era procurar que el público comprase el disco antes de salir de manera que ayudasen a la producción del mismo. Ya yo había experimentado con la autogestión. No es nada nuevo en verdad. Mi idea es crear redes para que los artistas puedan lograr una conexión con el público y con la gente en general que le interesa lo que hacemos, de manera que puedan contribuir desde antes de los lanzamientos para poder grabar y llevar a cabo todo lo que involucra hacer una placa. Hoy en día andar en reuniones con grandes disqueras multinacionales es perder el tiempo.

WG: Atrás quedaron los días de los grandes presupuestos de las disqueras además.

M: Eso y por otro lado que con la cultura pasa lo mismo que con la vida misma, no solo a nivel económico sino a nivel de paradigma. Yo hablo de mi estilo como música de resistencia. Yo creo que estamos en una transición donde la gente se mantiene de un hilo. A mí como artista lo que me interesa es no dejar de cantar y la gente me dice: “Tía, has más canciones. No lo abandones”. Yo creo que la cultura para estos momentos es importante. Juega un papel fundamental. Además que vivimos en un tiempo donde hay poca gente que se moja con los procesos sociales. Nos estamos comiendo lo que se comen todos los sectores. Hasta que no nos organicemos los músicos, hasta que no peleemos para que la gestión de lo que generamos, de nuestra riqueza social, sea para que el mundo sea más justo y se reparta de manera más equilibrada y aúpe al poder popular, pues seguiremos igual. Yo no quiero el paro, yo lo que quiero es poder formar mi cooperativa de músicos, quiero funcionar, poder crear. Poder generar no pan para hoy y hambre para mañana, sino medio pan y un disco. Todo lo que sea para vislumbrar un camino para el futuro por mi bien. Con esto del crowdfunding hay gente que me escribe: “No tengo un duro, pero te deseo lo mejor y quiero que salga tu disco”. Entonces igual estoy conectando aunque no haya siempre un aporte monetario. Es una sensación de no estar solo. Siento que no sólo soy yo la que quiero hacer música sino que la gente lo pide.

WG: ¿De dónde viene el título “Afrolailo”?

M: Bueno eso es un término que llevo usando hace años. “Afrolailo” es mi casa y la producción de este disco es desde casa. Lo hemos hecho Carlitos y yo. “Lolailo” es lo flamenco, no puro y cotidiano. Lo kinky del flamenco. Lo callejero. Como la rumba. Es como cuando dicen que hay gente que hace música “lolaila”. Entonces “Afrolailo” es la mezcla de lo afro con el “lolailo”, que ciertamente soy yo. Por eso te digo que es mi casa. Si ves la portada del disco es eso, afrocaribeña y flamenca. Son las aguas de las que yo bebo desde hace tiempo. Lo que más me llena, lo que es mi vida y mi sangre. Yo en mi casa como escucho flamenco escucho rumba cubana, a los Van Van, Orishas, Los Muñequitos de Matanzas, etc. Al principio lo denominaba “Afrocubalailo”, pero luego me pareció que era más caribe, porque está Jamaica, el reggae. Por eso lo de “Afrolailo” es un resumen que lo explica. Hay que recordar que en la cultura flamenca, en la cultura popular de España está el africano. Entonces por eso para mí es una etiqueta para definir una forma de vida, para que te sitúes en los estilos que puedes escuchar. Pero también es una reivindicación. Porque al final del día la pureza no existe y seas quien seas alguna sangre africana tendrás en tus venas, te guste o no te guste. No se puede ser racista hoy en día porque te estás metiendo contigo mismo.

Yo creo que para que la cultura sobreviva y florezca debemos establecer nuevos canales de gestión. Porque al fin y al cabo qué es una campaña de crowdfunding, es lo mismo que hace años proponía en Ojos de Brujo, que era procurar que el público comprase el disco antes de salir de manera que ayudasen a la producción del mismo.

WG: Tienes varios invitados en “Afrolailo” que refuerzan ese concepto. Ariana Puello, La Mari de Chambao, Lágrimas de Sangre, Juan “Chicuelo” Gómez y Kumar.

M: Ariana Puello es de mi generación. En el momento que yo empecé estaba ella, Amparo Sánchez y después vino La Mari de Chambao. Éramos varias mujeres que estábamos ahí. Entonces yo la conozco desde que éramos muy jóvenes. Desde nuestros primeros días éramos antifascistas, estábamos metidas en el ajo. Recuerdo que una vez Ari recibió una paliza de la policía en Girona. Nosotras dos hemos compartido muchas veces tarima, fiestas y de todo. Pero la colaboración en disco se había quedado un poco en el tintero. Entonces cuando vino lo de “Afrolailo” decidimos hacerlo, especialmente porque era un disco que volvía a mis raíces. Reivindicando a las mujeres. Haber llegado a esta edad y seguir vivas es para celebrarlo. Igual me pasaba con Amparo, con quien nunca había hecho un tema. Hace poco grabamos juntas pero para su disco que acaba de salir. Con La Mari de Chambao ocurrió eso, pensar en mujeres de mi entorno, de mi generación, afines y cercanas, que se unieran a mi rumbita y a mi pelea. También hay jóvenes que me encantan y estuve a punto de tirar por ahí, pero al final me decanté por mi generación.

WG: Además también hay una representación masculina importante.

M: En el caso de Chicuelo es alguien que no podía faltar. Es una persona que, de tres años para acá, es muy importante en mi vida. Nos conocemos de hace tiempo. Él había colaborado incluso con Ojos de Brujo. Con él tengo una gran sintonía. El tema de este disco, el “Ríe llorona” ya lo teníamos montado y por eso lo incluimos. Porque es un tema mío y ya lo hemos tocado juntos tantas veces, que mejor que con él no iba a sonar con nadie. También lo traje a la “Rumba de corazón”, que es una rumba cubana. Fue el último tema que mezclamos. Esa era una letra que improvisé sobre una rumba cubana y luego, más tarde, colocamos la guitarra flamenca, eso es el verdadero “Afrolailo”. Chicuelo es como un hermano en realidad. Kumar es otro hermano. De hecho, su padre es mi padrino en Cuba. Entonces lo conozco de las primeras veces que iba a la isla. Kumar formaba parte de la escena hip hop de ese país. Además producía. Él ha hecho muchos bolos de “Afrolailo”. Como rapero complementa muy bien. Además que es recurrente con temas que involucran su bagaje afrocubano. Finalmente, Lágrimas de Sangre es una banda que conocí hace un año por YouTube. Es un grupo de gente joven que está sonando y pegando, y que funciona muy bien en redes. Tiene su público, está en festivales. Tienen muchos temas que son de base hip hop y reggae, pero también de rap metal melódico. Tienen letras con conciencia pero muy musicales. Tienen un punto feminista a pesar de ser chicos. Yo creo que artistas como nosotros hemos logrado que el feminismo no sea una cosa rara para los grupos jóvenes. Realmente no se ve mal ser feminista. En nuestra época era algo que se tomaban por radical. Hoy en día no. Si vas a los directos de Lágrimas de Sangre verás que en las primeras filas siempre hay chicas muy jóvenes, muy cañeras, y es una de las cosas que más me ha sorprendido de la banda. No es un público de groupies sino de pensar. Además me hacía ilusión el puente generacional. La música es un lenguaje que no entiende de color, sexo, edad o generación.

WG: ¿Qué banda le acompañó en la grabación del disco y con quien contará en el directo?

M: Lo más resaltable del disco es la producción de Carlos Sarduy, lo digo porque es un disco que hemos parido juntos en casa. Yo tengo los temas pero luego la dirección, el terreno al que fuimos, lo hicimos entre los dos. Por eso Carlitos es tan importante. También es que ha grabado muchísimo. No es que sólo ha hecho producción, ha grabado hasta guitarra flamenca. Él en directo, con Ojos de Brujo y con “Afrolailo”, toca piano, lo hace muy bien aunque sea trompetista. Además ejecuta la percusión con destreza, desde las congas hasta el cajón flamenco. Es un músico integral. De los demás intérpretes sumamos a los que acostumbran a trabajar conmigo en el directo. Por ejemplo, la guitarra rumbera la metió Muchacho Serviole, conocido por su guitarra rumbera catalana y por haber tocado con Peret. Además que es buenísimo cantando y haciendo coros. En vivo me la paso de maravilla con él. Me ayuda mucho. Hay sitios que puedo dejar el coro y echo guías. Pedro Medina es otra de las guitarras flamencas con las que cuento. Él es murciano pero vive en Madrid. Es un colega que toca muy bien. Tiene mucho de flamenco pero con la mentalidad muy abierta. Chicuelo, de quien ya hablamos, también toca la guitarra. En percusión hay mucho de Carlitos, pero traemos al baterista cubano Frank Durán. En directo suelo ir con Frank o con Kiki Ferrer, que es un super batería. Kiki Ferrer estuvo siete años en Ojos de Brujo, como el bajista Javi Martín, que me acompaña, que estuvo diez años. Javi toca además la mandola en el disco. En la percusión flamenca tenemos también a David Domínguez, que es de Barcelona y muy experimental. El otro es Dany Noel en el tres cubano. Finalmente tenemos a Julio Nahinim Carbonell en el saxo. Lo bueno de tocar con gente muy talentosa es que vayan tres o vayan siete en vivo va a sonar bien. Yo cuando empecé mi carrera en solitario y empecé a hacer bolos con menos gente sentí que era más fácil, después de quince años haciendo logística con tanta gente. Si eres músico y son pocos es la gloria. Yo ahora mismo acabo de hacer un bolo, con Carlitos y Muchacho, tocamos noventa minutos y la que prendimos. Solos los tres. No faltó nada. Yo digo, hay que ver cómo se complica a veces uno. Cuando uno está en solitario puede hacer las cosas variando, con mucha o poca gente. Yo puedo tocar sola con mi guitarra, pero también con todos los demás.

WG: En el texto de la campaña de crowdfunding dice: “En estos tiempos que estamos viviendo, la composición de las canciones que completarán ‘Afrolailo’ me han ayudado a no perder la esperanza, a mantenerme cuerda y a reconectar con mi esencia”.

M: Es por la vida y la realidad que tenemos. Porque la mayoría de la gente que se dedica a la cultura, a la música o el arte, le cuesta mucho hacer vida con ello. Hay personas que somos cabezonas, porque para mí no es una apuesta económica sino vital. No sé cómo explicarlo. Si viniese aquí a trabajar de camarera y luego los fines de semana con los bolos que saque seguro que viviría más tranquila. Pero mi opción vital, lo decidí hace tiempo, es hacer lo que sé hacer y buscar con mi arte transformar la realidad. Yo estoy viendo a grandes músicos, a maestros con carrera, con cuatro masters, pasando pena para comer y para pagar el alquiler. Hay momentos que te dan ganas de tirar la toalla. Cuantas veces no he pensado yo irme a Cuba, porque para pasarlo mal la paso bien. Por lo menos lo pasas mal en un lugar donde todo está preparado para que no haya. Aquí es diferente. Es otro mundo. No es que me haya vuelto loca ni nada. Son reflexiones, muchas de las cuales llegaron cuando empecé mi carrera en solitario.

WG: ¿Ya escogió el primer sencillo de “Afrolailo”?

M: Sí, y el segundo también. El primero es “Guayo” y el segundo será “Esperanzah”. Ya nos hemos puesto de acuerdo con la gente de 9 Ojos para hacer el vídeo.

WG: ¿Giras?

M: Yo estoy tocando siempre, con “Afrolailo” y con otros músicos, por lo que bolos no faltan. Es increíble, hace dos meses no sabía con quién iba a sacar el disco, hasta que me topé con la gente de Kasba Music. Yo no sé cómo pero nos entendimos y ya está en la calle, desde el 28 de abril. Además lo han distribuido en varios países de Europa y el mundo, entre los que están Alemania, Holanda, Bélgica, Italia y Japón, a la vez que hay conversaciones con distribuidores en Francia y Reino Unido. Conciertos y festivales hemos cerrados muchos. En nuestra web colocaremos toda la información. Se están hablando de directos en Canadá, Estados Unidos y México pero aún no estamos seguros.

WG: Extraña algo de sus días en Ojos de Brujo.

M: No, ya nada. Tengo todo lo que necesito.

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