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Entrevista a Maraakame. Desentrañando la esencia mágica de la música

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Entre los Huicholes el maraakame es el cantor, el médico, el vidente, el chamán. Guía de los peregrinos, caminante de caminos y portador de sueños. Pero también es un trío de jazz fusión de la Ciudad de México que con su tercer disco de estudio, En el ombligo de la luna, reinterpretan sonidos de la tradición indígena mexicana devolviendo a la música ese poder mágico al que siempre estuvo vinculada desde los albores de la humanidad.

 

Un experimento interesantísimo del que gracias a esta entrevista ofrecida a AcidConga podemos saber un poco más:

 

AcidConga¿En qué medida vuestra música se inspira en temas o motivos típicamente

mexicanos?

 

Julián De La Garza (bajo y chuleta): La incorporación de elementos tradicionales en nuestra música no es enun sentido literal. Este disco, aunque tiene elementos musicalesconcretos de ciertas tradiciones como por ejemplo la primera canción, Wirikuta, que es un arreglo de una pieza de los indígenas Wixárrika(Huicholes), sigue más bien una narrativa inspirada en el lado mágico deMéxico. Es una interpretación personal de lo que consideramos México, un acercamiento propio a aquellas tradiciones mágicas que se encuentran escondidas a lo largo del país. No pretendíamos hacer una postal turística, sino que tratamos de hacerlo de la manera más original y personal posible, pues a fin de cuentas nosotros no somos huicholes. Como habitantes del Distrito Federal somos una mezcla de muchas cosas y nuestro acercamiento a la música mexicana fue posterior a nuestras primeras influencias rockeras. Nuestra intención era tomar toda esa mescolanza de elementos y hacer un tributo original a los brujos de este país.

 

AC: Hemos visto desde hace años que Marakaame ha ido transformándose con la presencia de distintos músicos ¿qué os ha motivado a volver a la clásicaformación a trío?

 

Daniel Quintanilla (batería y percusiones): La historia del grupo ha estado determinada por una alineación cambiante.Sin embargo hemos sido nosotros, el trío, los únicos músicos fijos a lolargo de los años. Los primeros dos discos fueron a quinteto.Nuestra primera producción titulada Jazz al natural contaba con AlonsoMagaña a la guitarra y Alan Fuentes al saxofón. Para el segundodisco Alan dejó el grupo y en su lugar entró Juan Robles Gil. Realmentefue por casualidad que los dos primeros discos fueran a quinteto. Y yapara el tercer disco tanto Alonso como Juan habían dejado elproyecto para irse a estudiar al extranjero, por lo que de alguna forma lo másnatural era que aquellos que estábamos ahí desde el principiocontinuáramos con el proyecto. Además de que encontramos en el trío la combinación adecuada para canalizar y materializar nuestras nuevas ideasmusicales.

 

AC: ¿Cómo ha sido la experiencia de producir En el ombligo de la Luna?

 

Alonso Magaña (productor): Ha sido una nueva experiencia para . Yo había colaborado con Maraakamecomo guitarrista y ahora ellos llegaban con temas definidos y un concepto muy claro al que yo tenía que dar la unidad material correspondiente a la visión que ellos tenían. Para algunas piezas fue necesario cambiar elementos y darles una nueva dirección; otras ya estaban completas y solamente era necesario abordar cuestiones de ejecución. También trabajar con un trío siempre es un reto, pues por muy tradicional que se considere esta formación siempre permite una amplia experimentación y originalidad, y nosotros no queríamos estar del lado tradicional.

 

Martin Waykawy (director artístico):

 

Fue un trabajo complejo el intentar recoger aquello que musicalmente se desprende de la tradición animista mexicana en un disco de jazz y que al mismo tiempo se entendiera de manera simple. Básicamente se pretendía reflejar esa comunión tan presente en México entre las distintas tradiciones sagradas y transmitir todas esas energías esenciales que según estas tribus afectan a todo ser vivo y que se entrelazan entre sin que estas ideas resultaran excesivamente abstractas. Por ello el disco es una narración cíclica que comienza y termina con un instrumento llamado tavófono, utilizado para inducir estados similares a los que se experimenta por medio de la meditación. A continuación dos círculos, símbolos del tiempo característicos de múltiples tradiciones, de los que se despliegan cuatro piezas a modo de los cuatro puntos cardinales con su energía particular. Y ocupando el centro “el ombligo de la luna”,  que da paso al segundo círculo con sus respectivos puntos cardinales y que se cierra con esa atmósfera etérea a la que induce el tavófono. En definitiva quisimos delinear la historia de todo ser humano que en su recorrido por el mundo recuerda sus reminiscencias espirituales y busca la forma de regresar a ellas. Queríamos que el resultado sonoro fuese interesante y actual para las personas ajenas a estas costumbres.

 

AC: ¿Qué novedades hay en el nuevo trabajo que puedan interesar a aquellos que han seguido vuestra trayectoria desde el comienzo?

 

Daniel Vadillo (piano y melodión): Al inicio, como ya lo habíamos comentado, nuestra concepción musical era diferente al ser un quinteto. Por lo que cuando pasamos a ser un trío la  forma en la que nos aproximábamos al instrumento tuvo que cambiar, y fue necesario llegar al límite si no queríamos correr el riesgo de producir un disco monótono. Creo que la mayor diferencia respecto a los trabajos anteriores está en la forma en que compusimos este disco. Siempre hemos trabajado mucho los talles, es decir, entre todos elaborábamos y desarrollábamos las ideas, por lo que en ese sentido siempre estuvimos mucho más cerca de una banda de rock que un trío formal de jazz. Pero para este disco decidimos incluir piezas que no necesariamente estuvieran trabajadas en conjunto, sino trabajadas por cada uno en solitario y después ensambladas y arregladas conjuntamente, dándoles el enfoque que pretendíamos con el disco. Nuestros dos trabajos anteriores no tenían ningún tipo de unidad realmente. Eran una mezcla divertida de estilos pero sin mucho sentido de conjunto. Por lo que en este disco buscamos una unidad en función del planteamiento conceptual que queríamos expresar. Incluso dejamos más de lado la improvisación y compusimos a la manera “clásica” con papel y lápiz. Fuimos más rigurosos con nuestro objetivo, dándole a cada nota su sentido y centrándonos en la unidad de todos los elementos. No nos interesaba cuantas notas por minuto podíamos tocar o demostrar nuestras habilidades musicales sobreponiéndolas a las sensaciones que pretendíamos transmitir.

 

AC: Por último, ¿cuáles son los proyectos y actividades que esperan a Maraakame en el futuro?

 

DV: En este momento queremos continuar  promocionando todo lo que podamos el disco. A ver si nos abre puertas a distintos festivales tanto nacionales como internacionales. Después de esto no sabemos qué pasará, pues ya llevamos algún tiempo tocando y como todo grupo cada quien tiene proyectos y metas individuales que cumplir, no solamente en el ámbito musical. Pero por el momento esperamos que este disco nos dé la oportunidad de realizarnos musicalmente, pues ha sido un gran recorrido para nosotros. El proyecto seguirá latente, aunque tal vez los tres tomemos caminos diferentes por un tiempo. Pero si sale alguna oportunidad de seguir tocando en el extranjero o en algún festival no dudaremos en tomarla.

 

 

(Publicado originalmente en revista correspondiente al número 18)
experimento interesantísimo del que gracias a esta entrevista ofrecida a AcidConga podemos saber un poco más:

 

AcidConga¿En qué medida vuestra música se inspira en temas o motivos típicamente

mexicanos?

 

Julián De La Garza (bajo y chuleta): La incorporación de elementos tradicionales en nuestra música no es enun sentido literal." data-share-imageurl="">

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