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Entrevista a Mélissa Laveaux. Explorando la canción haitiana

Nacida en Montreal, de padres haitianos, Mélissa Laveaux se hunde en sus raíces caribeñas y presenta un álbum, titulado Radyo Siwel, dedicado a las canciones populares de Haití de los años veinte, con un mensaje muy político, que denuncia además la ocupación estadounidense en el período 1914-1935. La artista se encuentra de gira por España.

Su música fusiona folk, blues y la música típica del país de sus padres: Haití. Su voz destila soul. Tras el éxito de su último disco Dying is Wild Night, Mélissa Laveaux regresa con Radyo Siwel, para exponer brillantemente un repertorio de canciones folklóricas, himnos pastorales y vaudou o himnos cristianos; mezclando la modernidad del afro-beat y el indie rock con la tradición del merengue, la música haitiana y la danza.

—Usted nació y creció en Canadá, pero sus orígenes son haitianos por sus padres.

—Durante mi juventud traté de complementar mi vida entre el ambiente haitiano y creole de casa con mi educación en una escuela canadiense, entre francés e inglés. Ambos ambientes no siempre se mezclaron bien. La música me ayudó mucho. Era el lugar donde podia expresar todo lo que sentía.

—¿A qué edad se interesa por la música?

—Tenía seis años cuando quise tomar mis primeras lecciones de piano, pero mi mamá pensaba que no iba a ser lo suficientemente responsable. Luego comencé a escuchar la radio apasionadamente para grabar cintas musicales para mis amigos, incluso vídeos para que luego mi hermana y yo pudiésemos aprender coreografías. Con doce años, tras regresar de un viaje a Haití, mi padre me regaló una guitarra acústica. Como mi mamá había predicho, no estaba muy comprometida con los libros de teoría porque era autodidacta. No fue sino hasta que trabajé en mi primer programa de radio, durante la universidad, que fui voluntaria para participar en un festival feminista de punk y rock, donde tomé la guitarra y comencé a escribir canciones.  

—¿Qué bandas o discos la hicieron querer convertirse en cantante?

—Son muchas. Cuando empecé: Martha Jean-Claude, Joan Armatrading, Adriana Calcanhotto, Ariane Moffatt, Massive Attack y Portishead. Más recientemente Feist, Bjork y su trabajo con Valgeir Sigurdson, Juana Molina, Thundercat, Flying Lotus, Thao Nguyen, Frank Ocean, Anderson Paak y Little Dragon, por solo nombrar algunas.

—Alguna banda haitiana que la haya influenciado.

—Martha Jean-Claude, Boukman Experyans y Jho Archer.

—¿Usted viene de una familia de músicos o melómanos?

—Para nada. Mi padres son maestros de escuela. Mi papá enseña matemáticas y mi madre es una ortopedagoga. Mi padre toca la guitarra ocasionalmente pero mi madre no sabe cantar. Tiene una voz terrible. Es algo de lo que nos reímos en mi familia, ya que siempre dice que perdió su voz tras realizarse una extracción de amígdalas.

—¿Cómo fueron sus primeros pasos musicales?

—Movidos pero divertidos. Creo que toco como toco porque no tuve un entrenamiento de conservatorio. Tenía malos hábitos, no practicaba lo suficiente. Mi padre me dio libros con partituras de guitarra clásica española y algunos de sus hits preferidos de los ochentas: Hello de Lionel Richie o I Just Called to Say I Love You, son dos de las primeras canciones que aprendí.

—Usted estudió Ciencias Sociales, así como Ética y Sociedad.

—Yo considero que todas mis canciones son conversaciones tratando de decirle a alguien como llegar al fondo de la verdad. La ética trata sobre cómo hacer del mundo un lugar inclusivo, haciendo que cada uno exprese sus necesidades, respetándolas.

Dying is a wild night and a new road (Morir es una noche loca y una nueva carretera) es una cita de Emily Dickinson que usted usó en el título de su anterior álbum Dying is a wild night.  

—El álbum es sobre mi mudanza a Francia y como experimenté aquel shock cultural. También lo que fue la separación de mi familia y como cambio nuestra relación. Se sintió como miles de pequeñas muertes y miles de pequeños nacimientos. La cita es acerca de la metamorfosis, adaptarse a un nuevo ambiente más difícil, y encontrarte a ti misma, así como crecer.

—¿Cómo la ha influenciado la escena musical francesa?

—Todos los músicos de mi banda son franceses, así que definitivamente hay un impacto en mi música, porque nuestros conciertos requieren de mucha interacción. Me he sentido muy bienvenida en la escena de este país. He participado en proyectos de gran escala como un show tributo a Nina Simone y otro a Leonard Cohen. También he colaborado con artistas como Hugh Coltman y Sandra Nkaké. Además me gustan mucho las nuevas bandas que han aparecido en la escena electro francesa como Bachar Mar Khalifé, The Blaze y Polo & Pan. Están trayendo nuevos sabores.

—¿Cómo describiría su música a alguien que nunca la ha escuchado?

—Una canadiense que está loca y que se le olvida que no está tocando la guitarra acústica y se confunde porque escucha música de todas partes del mundo. Resumiendo: Afro pop rock caribeño.

—Usted ha hecho versiones de temas de Beyonce y Elliot Smith. ¿Qué le atrae de estos dos artistas tan disímiles?

—Talento, dedicación y trabajo duro. Eso es lo primero. Luego vienen las melodías, es todo sobre las melodías. Yo puedo fácilmente cantar ambas piezas porque están escritas de una manera extraordinaria.

—¿Visita Haití constantemente?

—Sólo he estado dos veces en mi vida: cuando tenía doce años y la primavera pasada, con la idea de hacer una investigación alrededor de lo que sería mi nuevo álbum.

—¿Se inspira regularmente de la cultura haitiana?

—Debo decir que sí. No hay un día de mi vida que no oiga la voz de mis padres en mi cabeza. Creo que mi abuela, quien falleció el verano pasado, tuvo una gran influencia sobre la música que hago. La melodías del género haitiano rara o rasin son maravillosas. Bailé konpa durante mi niñez, así que cada vez que bailo algo, desde salsa hasta hip hop, todo lo que oigo es konpa. Con eso fue con lo que empecé a bailar.

—¿Con qué artistas le gustaría trabajar en el futuro?

—Anderson Paak, Kaytranada, Sudan Archives, Juana Molina y Jamila Woods

—¿Qué artistas se encuentra escuchando en este momento?

—Lido Pimienta, Nick Hakim y Sons of Kemet

—¿Qué artistas haitianos, tanto modernos como clásicos, deberíamos conocer?

—Martha Jean-Claude, Ibo Combo, Tabou Combo, Émeline Michel, Manno Charlemagne y Frantz Casséus.

—Háblenos de este tour. ¿Estará enfocado en su próximo disco Radyo Siwel?

—Vamos a estar tocando canciones de Radyo Siwel. Es un álbum en idioma creole, así que tengo que hablar más durante los directos para explicar las canciones. Es como un viaje que presenta canciones clásicas haitianas con más de cien años de antigüedad. Es una colección de canciones que fueron difundidas durante la ocupación militar estadounidense en Haití. Algunas tienen góspel vaudou, otras son canciones clásicas de folk, otras dicen, metafóricamente, «A la mierda» con la ocupación. No suenan igual a las originales porque quería traerlas al siglo XXI. El riesgo es que podría enojar a algunos ancianos de Haití. Hasta ahora, ellos cantan conmigo y me dicen, al final del show, lo emocionados las canciones que han reconocido. Tocaremos primordialmente en Francia, pero el año que viene estaremos en Canadá, Haití, Reino Unido, Polonia, Italia, Suiza y Alemania. El álbum saldrá el dos de febrero, por lo que queda mucho por confirmar.

—¿Algún otro proyecto del que deberíamos saber?

—Estoy organizando un concierto muy teatral. Solo dos noches en un teatro de Paris. Lo he llamado Y algunas veces la flor no es más que otro cuchillo. Es la historia de una Mami Wata (una sirena del oeste africano), la cual funge como musa de muchos artistas... así como de su asesino.

Mélissa Laveaux dará un concierto este viernes 15 de diciembre a las 20:30h en el Matadero de Madrid, como parte de la programación de La Navideña Feria Internacional de las Culturas.

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