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Entrevista a Korrontzi

Tradición, quizá la palabra que mejor define a esta banda, pero no la única. Podríamos añadir rigor, calidad, diversión e innovación, pues Korrontzi, con el propósito de mostrar la música del País Vasco al mundo, organiza espectáculos en los que además de mostrar su música los acompañan de baile, convirtiendo el escenario en un testigo de la tradición de su pueblo, pero también de su tiempo. Ellos son jóvenes y hacen su música para hoy y por eso sus temas no se escuchan sólo con el propósito de conocer la tradición – aunque también – sino con el de disfrutar, bailar y pasar un buen rato.

 

En su larga carrera, diez años exactamente, han cosechado grandes éxitos mostrando su música por todos los rincones del mundo. Tienen cuatro discos a sus espaldas Korrontzi (2006), Getxo (2008), Infernuko Hauspoa (DVD 2010) y Tradition 2.1 (2013).

Es en este último trabajo, Tradition 2.1, donde han decidido dar una vuelta más, está vez por el mundo y han acompañado sus temas de motivos e instrumentos foráneos. Más de 60 músicos han colaborado consiguiendo un resultado cosmopolita y rico en material musical. Un álbum completo, repleto de ideas y alegre, sobretodo alegre, porque como nos cuenta Agus Barandiaran, cabeza de la banda, ha sido el resultado de la colaboración de muchos de los amigos que han hecho en sus giras, ¿de qué otra manera podrían haberlo conseguido?

Nosotros hemos tenido el placer de charlar con Agus, quien nos ha hablado de este trabajo así como de su extraño instrumento, la trikititxa, y de sus recién cumplidos diez años de andadura.

Acidconga: ¿Cómo nació Korrontzi?

Agus Barandiaran: Korrontzi nació hace ahora diez años, por  una invitación que nos hicieron para tocar en el festival de folk de Galdames, nos juntamos el guitarrista y yo. Yo tenía un montón de melodías que tocaba con la trikititxa y que quería ir montando y orquestando. La invitación a este festival fue el pretexto perfecto para comenzar.

Esto fue en 2004 y desde entonces hemos publicado cuatro discos y tocado por todo el mundo, desde Rumanía hasta Cabo Verde, pasando por Brasil. Lugares a los que hemos llevado el sonido de mi trikititxa y los sonidos de Euskadi, del País Vasco.

AC: Y la palabra Korrontzi viene de…

AB: Korrontzi era el mote que tenía un trikitilari, la persona que toca la trikititxa, que vivía en Mungia, un pueblo de Bizkaia. Él, que ya murió, era un campesino que salía todos los domingos con su trikititxa y su burrito a la iglesia de Mungia para ponerse a la puerta. Cuando la gente salía de la misa él se ponía a tocar y le daban unas monedas con las que vivía una semana más. Nos pareció una historia bonita, cercana y que reflejaba muy bien la realidad de los músicos que siempre tenemos que ir pidiendo que se reconozca que esto también es una profesión. De ahí cogimos el nombre, nos pareció apropiado.

AC: ¿Por qué elegís la música folk?

AB: Porque lo he vivido desde pequeño. Cuando tenía unos diez años mi padre solía llevarme a un bar que había aquí cerca de mi casa y que regentaba un señor que además de barman era trikitilari. Los domingos por la mañana tocaba la trikititxa en el bar y cuando terminaba se ponía dentro de la barra a sacar la ronda. Recuerdo que yo solía pedir un kas de naranja y que me quedaba alucinado de cómo tocaba la trikititxa. Al poco me llevó mi padre a que aprendiera con él. Él era pura tradición, me enseñaba a tocar fandangos, arin-arin y todas las danzas tradicionales.

No sé si lo nuestro es música folk, lo nuestro es música tradicional, es la música que he aprendido desde niño. No soy muy amigo de esas etiquetas, lo que sí creo que hacemos desde luego, es música tradicional, la música que él me enseñó traída a nuestros días. Al final yo cojo esos ritmos, de arin-arin, de fandango, ritmos que se bailaban ya hace un siglo aquí en Euskadi y los reconvierto y mezclo con otros instrumentos.

AC: ¿Es normal encontrar ahí en Euskadi tradición por todos los rincones o es algo más propio de ciertas áreas?

AB: Hombre, aquí en Euskadi desde el idioma euskera hasta la música y el baile en general se mantienen, en Bizkaia y en Guipúzcoa sobretodo. Siempre ha habido muchos ancianos que han mantenido la tradición de la música y la danza. Al final yo simplemente he recogido lo que ellos ya mantuvieron en su día.

Es verdad que en el mundo de la trikititxa hubo un salto generacional porque la trikititxa hace 50 años se prohibió, por eso también se la conoce como “el fuelle del infierno”, porque era un instrumento que estaba prohibido por los curas de todos los pueblos de Euskadi. Decían que la trikititxa incitaba al baile pegado, o sea a que el chico agarrara a la chica de la cintura al bailar valses o tangos. Eso no era devoción de los curas, ellos querían que la trikititxa tocara sólo fandangos y arin-arin que se bailaban separados, con un metro entre el chico y la chica. Cuando vieron que los trikitilaris introducían ritmos foráneos como el vals, el tango, ritmos que venían de las radios de aquella época, y que se bailaban arrimados, prohibieron el instrumento y comenzaron a llamarlo “el fuelle del infierno”.

Entonces hacia los años cincuenta y sesenta había gente que tocaba la trikititxa pero como se prohibió la gente joven de aquella época no aprendió el instrumento. Ya hacia los años ochenta sólo había ancianos que tocaban la trikititxa y la gente joven no estaba interesada en el instrumento, pero en ese momento hubo un boom y mucha gente empezó a tocar y a retomar la trikititxa.

En nuestro último disco, Tradition 2.1, en el tema ‘Isukitzeko Aldian’ se escucha una entrevista radiofónica que le hacen a Tomasito, un trikitilari antiguo hacia los años setenta.  Él viene a decir que está muy triste porque no tiene a quien legar lo que él ha aprendido durante tantos años. No había jóvenes que se interesaran por el instrumento, porque había estado prohibido. Pero después sí que hemos venido muchos jóvenes que nos hemos interesado, pero claro, ha habido un gran salto generacional desde los ancianos a gente mucho más joven.

AC: Aparte de la trikititxa, ¿qué más instrumentos utilizáis?

AB: Nosotros normalmente intentamos utilizar los instrumentos autóctonos de aquí de Euskadi como son la trikititxa, la alboka, el txistu o la txalaparta y luego lo mezclamos con instrumentos más comunes como la guitarra acústica, la mandolina, el bajo o la batería.

Pero en este último disco hemos querido tocar con todos esos amigos que nos hemos hecho en los festivales de folk: desde Riccardo Tesi (acordeonista italiano) hasta Custódio Castelo (maestro de la guitarra portuguesa). Amigos con quienes nos hemos topado en el camino y que han aportado sus instrumentos e influencias. Creo que este disco es música tradicional con un toque contemporáneo y sobre todo con influencias de muchas culturas.

AC: Y ¿pensáis seguir por ese camino de mezcla de culturas?

AB: La verdad es que tampoco pensamos de antemano cómo van a salir este tipo de cosas. Para este último disco teníamos pensado que fuera un disco de banda que grabáramos los músicos de Korrontzi y ya está. Pero poco a poco fuimos invitando a gente y la verdad es que luego nos hemos casi hasta pasado porque empezamos con uno en Italia y al final han sido más de 60 invitados. Nos sentimos a gusto porque al final vemos diferentes perspectivas de nuestra música, vemos cómo de repente un acordeonista italiano toma un arin-arin vasco, cómo lo interpreta o cómo un cantante de Zimbabue canta con nuestra música, para nosotros eso es muy enriquecedor. No sé si seguiremos así o no, pero para nosotros ha sido una gozada.

AC: El proyecto con Oinkari Dantza Taldea.

AB: Llevamos ya años trabajando con ellos. Empezamos a colaborar con ellos en el 2009 y en el 2010 editamos un DVD en el que ellos bailaban nuestra música con coreografías tradicionales y nuevas. En Tradition 2.1, aunque en un principio iba a ser sólo audio quisimos meter también un DVD para que ellos también estuvieran presentes.

En las actuaciones siempre llevamos bailarines, para nosotros es muy importante el baile. Siempre que vamos a tocar a cualquier país o a cualquier pueblo intentamos llevar nuestra música, nuestro idioma y nuestro baile.

AC: Además para la música tradicional el baile es imprescindible.

AB: Sí, el baile es imprescindible. La trikititxa, desde sus primeros tiempos estuvo ligada al baile, por eso se terminó prohibiendo, como te he contado. Cuando se sacaba la trikititxa a la plaza en la romería siempre la gente salía a bailar, no se entendía la trikititxa sin bailar. Para nosotros también es importante que la gente realmente vea que nuestra música se baila, que es algo vivo. Y que si vamos a Galicia a tocar, aunque la gente baile nuestra música sin saber lo que es un fandango, que también vea cómo se bailaría ese fandango aquí.

AC: Habéis tocado en muchos países, ¿dónde encontráis más interés dentro de España o fuera de ella?

AB: La verdad es que donde hemos ido siempre nos han recibido con los brazos abiertos, hemos tocado en Galicia, Cataluña, Madrid, Plasencia, siempre nos han recibido con los brazos abiertos y siempre la gente ve algo interesante. Mucha gente se interesa por las peculiaridades que tiene el acordeón que yo toco, la trikititxa, por qué llevamos bailarines, tanto en la Península como en Francia o en otros países nos sentimos muy afortunados porque realmente los conciertos funcionan.

AC: En vuestra web decís que con Korrontzi queréis “hacer todo lo referente a la música de la forma más apropiada y con el necesario apoyo”, ¿qué quiere decir?

AB: En Euskadi así como Korrontzi hay otros artistas y nosotros intentamos poner todos los recursos en nuestra mano al servicio de la música que hacemos. No escatimamos en gastos cuando hay que hacer una presentación del disco. Los discos llevan un libro que tiene una presentación de lujo en la que explicamos a la gente lo que hemos querido hacer en cada tema, porque nos parece tan importante que la gente escuche el tema como que tenga la información de por qué lo hacemos. Al final en este último disco hay tantos colaboradores que cada uno ha aportado una visión diferente de nuestra música. Queríamos decirle a la gente por qué hemos grabado ese tema, por qué hemos invitado a ese colaborador justo en ese tema y no en otro. Además hemos traducido todos los textos a cuatro idiomas, están en castellano, en euskera, en francés y en inglés. Es un disco cuyo objetivo es que la música vasca salga y mire a todos los lados posibles.

AC: ¿Me podrías hablar de tu instrumento?

AB: Aunque a la trikititxa la consideramos un instrumento tradicional entra en Euskadi hace unos 130 años. Hacia 1880 entra, se dice, desde Italia con unos trabajadores italianos que vinieron para construir la línea ferrocarril entre Bilbao y San Sebastián. Estuvieron aquí como tres o cuatro años entonces, claro, trajeron sus costumbres y entre ellas unos acordeones diatónicos con los que tocaban a su estilo. Cuando no tenían que trabajar hacían sus fiestas y los campesinos de aquellas zonas de repente descubrieron ahí un instrumento que les gustaba. Hasta ese momento en Euskadi sólo se conocía la alboka, la txalaparta…pero con el nuevo instrumento una misma persona podía tocar la melodía con la mano derecha y el acompañamiento con la izquierda; era un instrumento pequeño y alegre, que era lo que les hacía falta a los campesinos de aquella época. Sólo entró en el ambiente rural porque la línea de ferrocarril pasaba en su mayoría por campo y zonas rurales. Los campesinos de la época recogieron el instrumento, lo aprendieron y adaptaron el repertorio que hasta entonces tocaban otros instrumentos tradicionales como el txistu o la alboka. De ahí ya se va extendiendo siempre en un ambiente rural, en las grandes capitales como Bilbao o San Sebastián se veía como un instrumento de campesinos, se infravaloraba, pensaban que el instrumento válido era el acordeón grande. A partir de ahí se expandió por todo los pueblos y cuando hacían las romerías los domingos por la tarde tocaban en  la trikititxa el repertorio tradicional. Después se hizo muy popular hacia los años veinte, treinta y cuarenta y luego la prohibieron como te he contado antes.

AC: ¿Cómo ves la situación de la música tradicional en España?

AB: Bueno, yo la que más conozco es la que hacemos aquí en Euskadi y desde luego creo que está en buena forma. Mucha gente toca la trikititxa, muchos niños empiezan a tocarla, en las escuelas de música de los pueblos se enseña la trikititxa como una asignatura más al igual que el txistu y la alboka. Quizá a veces no valoramos tanto lo que tenemos, sí se mantiene, sabemos que es importante, pero muchas veces no se le da el reconocimiento que creo que debería tener. Pero la situación es buena, hay cambio generacional, mucha gente joven quiere aprender y se interesa. Lo que he podido ver cuando he ido por toda la Península es que los festivales de folk atraen a mucho público, quiero pensar que la gente sí está interesada en la música tradicional.

AC: ¿Y tenéis apoyo institucional?

AB: Sí, la verdad es que aquí sí tenemos, sobre todo para tocar fuera de Euskadi siempre nos han intentado apoyar, aunque sea en una pequeña medida.

Siempre me hacen la pregunta de si notamos la crisis, pues sí la notamos en que hay menos medios, se siguen haciendo los conciertos pero con menos medios.

AC: Nos puedes contar vuestros nuevos proyectos.

AB: Sí, ahora estamos presentando nuestro nuevo disco por toda España. Ya tenemos conciertos para verano en Bélgica y Francia, entre otros.

El próximo disco saldrá a finales de verano, hemos querido hacer algo especial porque es el décimo aniversario de la banda en octubre. En agosto haremos un concierto especial en Bilbao, dentro de la semana grande, al lado del museo Guggenheim en la calle vamos a grabar un CD en directo acompañados por la Orquesta Sinfónica de Bilbao. Será en cierto modo el premio a estos diez años, un lujo para nosotros.

 

 

En su larga carrera, diez años exactamente, han cosechado grandes éxitos mostrando su música por todos los rincones del mundo. Tienen cuatro discos a sus espaldas Korrontzi (2006), Getxo (2008), Infernuko Hauspoa (DVD 2010) y Tradition 2.1 (2013).

Es en este último trabajo, Tradition 2.1, donde han decidido dar una vuelta más, está vez por el mundo y han acompañado sus temas de motivos e instrumentos foráneos." data-share-imageurl="">

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