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Entrevista a Hypnotic Brass Ensemble. Jazz a prueba de balas

La agrupación norteamericana Hypnotic Brass Ensemble posee dos pilares rítmicos: el jazz y el hip hop, que complementan a su vez con pinceladas de funk, soul, calipso, salsa, música balcánica e incluso rock, en una mezcla que ellos denominan hipnótica y a prueba de balas.

Hypnotic Brass Ensemble está conformado por siete hermanos provenientes del área sur de Chicago, hijos del legendario trompetista de jazz Phil Cohran, fallecido el junio pasado a los noventa años, conocido principalmente por su participación en la Sun Ra Arkestra, así como por ser cofundador de la Association for the Advancement of Creative Musicians (AACM), una plataforma para la ayuda material y defensa de los intereses profesionales de los artistas de jazz de la ciudad de Chicago. Cohran además fundó varios centros culturales alrededor de la urbe, entre los que se cuenta el mítico Afro-Arts Theater, lugar que fungió como eje urbano de música, teatro, enseñanza y activismo, donde contribuyó a la formación de actos como Chaka Khan y Earth, Wind & Fire.

Habiendo crecido en aquel ambiente salpicado de música negra, Hypnotic Brass Ensemble comienza su trayectoria bajo el nombre Phil Cohran Youth Ensemble, a finales de los años ochenta. Si bien solían realizar presentaciones callejeras en el metro de Chicago, también tuvieron la oportunidad de presentarse frente a figuras como Nelson Mandela, durante una gira que el político llevó a cabo en Estados Unidos tras su liberación en 1990. Además llevaron su arte a íconos de Chicago como Harold Washington, alcalde de ciudad hasta su fallecimiento en 1987, así como a otras figuras prominentes del área y la época.

Desde 2004, cuando finalmente se concibe el proyecto de Hypnotic Brass Ensemble, han girado alrededor de Europa, Asia, Australia, África y Sudamérica. Además han tocado con músicos de la talla de Prince, Mos Def, Mick Jones de The Clash y Damon Albarn de Blur y Gorillaz. También se han presentado en festivales como Coachella, Womad y Jazz at Lincoln Center, así como en la casa de la ópera de Sídney y el Carnegie Hal. Su canción “War” forma parte de la banda sonora del film Juegos del hambre.

Poco antes de la presentación de Hypnotic Brass Ensemble en Barcelona, con motivo de su gira española, tuvimos la oportunidad de hablar con el trompetista Gabriel “Hudah” Hubert sobre la trayectoria y el futuro de la banda.

—¿Cómo se gesta Hypnotic Brass Ensemble?

—Somos una banda familiar compuesta por hermanos, hijos del gran músico Kelan Phil Cohran, fallecido recientemente. Es extraño, es la primera vez que digo esto desde que falleció. Que descanse en paz. En fin. Crecimos en el sur de Chicago. A mediados del año 98, algunos de los hermanos más jóvenes finalizaban la secundaria. Ellos querían hacer algo artístico, algo diferente, no buscar un trabajo y olvidarse de la música, tomando en cuenta toda la formación que habíamos tenido en casa. Ellos comenzaron a componer y crear, para luego dedicarse a tocar en las calles de Chicago. Esto se convirtió en una actividad lucrativa, monetariamente hablando. Entonces gradualmente los demás hermanos comenzaron a unirse. Yo, personalmente, fui el último en hacerlo, en 2001. Un día fui a verlos tocar. Mi padre estaba allí y me pregunto: «Por qué no estás con ellos en el escenario». Y yo le dije que tenía tiempo pensándolo, que tenía ganas de volver a tocar la trompeta, porque los hermanos mayores ya habíamos tocado juntos a finales de los ochentas en el Phil Cohran Youth Ensemble, pero luego habíamos abandonado un poco el arte. Papá afirmaba que estaba escupiendo el legado familiar al no tocar mi instrumento. Cuando escuché esa frase me uní automáticamente.

—Su padre era un músico con una amplia trayectoria en Chicago.

—Inspiró a mucha gente. Por ejemplo, gente como Earth, Wind & Fire, antes de que fueran Earth, Wind & Fire. Fue mentor de varios de ellos. Algunos de aquellos músicos tocaron en la orquesta de mi padre e hicieron grandes cosas en el Afro-Arts Theater, que fue fundado por él, donde además empezó gente como Chaka Khan. Mucha gente iba al teatro a crear: cantantes, maestros, músicos, etc. Y por eso pasaban cosas muy interesantes. Una poetisa llamada Gwendolyn Brooks escribió sobre toda aquella escena en un poema llamado The Wall. Mi papá dedicó sus noventa años a servir, inspirar y ayudar a la gente. Para nosotros es un honor seguir ese legado.

—Ustedes tratan de reinventarse constantemente. Pareciera también que son muy cuidadosos de mantenerse originales. De hecho, dejaron a un lado la tuba porque muchas bandas estaban utilizando ese instrumento. ¿Sienten que les acechan los imitadores?  

—Me gusta como lo planteas. Si hemos notado algo de eso, pero a la misma vez pienso que la imitación puede llegar a ser un halago, si bien algunas veces puede ser una falta de respeto. Especialmente si no das algún crédito. Nosotros somos nuestro pasado. Así de claro. Sobre lo de reinventarse creo que es una cuestión de moverse y evolucionar, de seguir fases. Tienes que mantenerte inspirado.

Hubert cree que algunas agrupaciones de brass music, o música con instrumentos metálicos de viento, pueden acercarse a su trabajo por poseer la palabra “brass” en su nombre. «Para serte honesto, al momento de colocar esa palabra en el nombre de la banda no sabíamos de toda esa escena musical de brass music, o la cultura brass. Lo hicimos porque veíamos un grupo con siete instrumentos de viento. Notamos que era hipnótico, por eso también lo colocamos en el nombre y lo de ensamble era un homenaje a papá y la manera como bautizaba a sus bandas», afirma. «Si rompemos barreras en lo que se refiere al brass music me parece bien ya que enaltece a los músicos, quienes son nuestros superhéroes. Te lo explico de la siguiente manera: en la música actual existe un enfoque casi obsesivo con el vocalista, y puede ser alguien muy talentoso, pero sin la banda no es lo mismo. Quizás es muy bueno haciendo a capela, pero faltaría un balance sin un grupo. A nosotros nos gusta darle crédito al músico, a la orquesta. Hay músicos extraordinarios que tocan en nuestras canciones preferidas y no sabemos quiénes son. Eso es terrible. Por ello, a pesar de haber colaborado con muchísimos artistas, no tenemos a alguien frente a nosotros», agrega.

—¿Cómo describiría su sonido?

—Diría brillante y a prueba de balas.

En la música actual existe un enfoque casi obsesivo con el vocalista, y puede ser alguien muy talentoso, pero sin una banda no es lo mismo. Quizás es muy bueno haciendo a capela, pero faltaría un balance sin un grupo. A nosotros nos gusta darle crédito al músico, a la orquesta.

—¿A prueba de balas?

—Piensa en los superhéroes. Piensa en Batman entrando en escena. ¡Pam! ¡Pum! ¡Pam! Esos son instrumentos de viento. Hemos creado un estilo que llamamos brass a prueba de balas. Que gira alrededor de un cosmos de superhéroes con golpes contundentes que llegan hasta el alma con mucha energía. Y, desde luego, es una música hipnótica.

—A ustedes se les conoce también como The Bad Boys of Jazz.

—Cierto, por un álbum homónimo que hicimos. Dicen que la música es algo universal, pues el jazz también es un lenguaje universal, igual que el hip hop. Si observas el hip hop te das cuenta que tomó mucho del jazz en sus comienzos. Nosotros crecimos en la era del hip hop pero nos enseñaron jazz. Entonces volvimos al jazz pero como un grupo de hip hop. El jazz y el hip hop son músicas urbanas, que salieron de las áreas más desfavorecidas de las ciudades de Estados Unidos. Por gente que se ve como nosotros. Entonces hay una correlación, se trata de unir aquello. Pero además quisimos agregarle un poco de funk, soul, reggae, salsa. Hacemos un viaje sonoro por todo el mundo con nuestra música. De eso se trata el jazz, de eso se trata el hip hop, de no colocarse límites.

—Sus dos discos más recientes han sido de jazz, Sound Rhythm & Form, y hip hop, Hypnotic Joints.

—En el caso de Sound Rhythm & Form el plan era hacer un disco de jazz. A veces el público nos toma como un grupo de fiesta e improvisación y se olvidan que somos músicos con un bagaje importante de jazz. Queríamos ser introspectivos, hacer a la gente pensar. El mismo nombre enumera los tres elementos que necesitas para hacer música. Eso lo saben los artistas de la vieja escuela. En el caso de Hypnotic Joints se trata de una recopilación de temas de hip hop que hemos hecho en los últimos años. Una antología de canciones para explorar nuestra carrera mientras hacemos nuevo material.

—En qué se encuentran trabajando en este momento.

—En otoño lanzaremos un álbum titulado Meditation. Ya hablamos de The Bad Boys of Jazz, con los que también traemos varias cosas, aunque estamos buscando una disquera para lanzar ese material. Ya tenemos dos vídeos para ese proyecto. También hemos estado pensando hacer un disco bailable, no quiero revelar demasiado para no inspirar a otras personas a hacer algo similar. Aunque si llega a pasar, que lo difundan, que tampoco está mal. Estamos en un periodo creativo muy interesante, así que estén pendientes.

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