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Entrevista a Hakim. Un modernizador de la música egipcia

Abdel Hakim Abdel Samad Kamel, mejor conocido como Hakim o el León de Egipto, es un cantante de shaabi, género musical egipcio, de carácter popular y urbano, con origen baladí. Durante su carrera no sólo ha modernizado y difundido el shaabi más allá de sus fronteras, sino que lo ha fusionado con ritmos como funk, merengue, soul y pop.

Nacido en la ciudad de Maghagha en Egipto, Hakim ha vendido más de seis millones de discos en todo el mundo desde su incursión en el mundo de la música local de su país en 1991.

Hakim formó parte del movimiento Al jeel, que en español significa “generación”, el cual fungió como canal de modernización del shaabi. Posteriormente lograría exportar el género a otros continentes, obsesionándose además con fusionarlo con texturas lejanas y sonidos disímiles.

Tras haber participado en infinidad de festivales internacionales, Hakim se convirtió en el primer cantante árabe en presentarse en una ceremonia de los Premios Nobel.

Ha grabado junto a artistas de la talla de James Brown y Stevie Wonder, y podría haber logrado una colaboración junto a Michael Jackson si no hubiese ocurrido aquel trágico desenlace.

Con motivo de su gira europea, Hakim estuvo en Barcelona donde se presentará el 15 de septiembre en la sala Apolo.

—¿Cuál es la fecha más importante de su carrera musical?

—El martes 17 de diciembre del año 1991 a las cinco de la tarde, cuando publiqué mi primer álbum Nazra. Creo que fue el primer disco que se publicó un martes en Egipto. Normalmente eran lanzados los jueves, puesto que en el mundo árabe ese día es como el viernes para los occidentales. Es decir, la víspera del fin de semana. Fue una locura de la productora. Hasta hoy ignoro por qué lo hicieron, supongo que tenía que ver con llamar la atención. Yo tenía mucho miedo, pensaba que nadie se iba a enterar.     

Podría hablarnos del género musical shaabi.

—Shaabi viene de “shaab”, que en árabe significa pueblo. De hecho la traducción literal sería “popular”, porque es un género popular. Así como el futbol es el deporte más difundido del mundo, porque todo el mundo lo entiende y lo sabe jugar, el shaabi es una música que es fácil de aceptar porque, aunque no comprendas lo que dice, te entusiasma. Es simple, digerible y con mucho ritmo. Posee tres componentes: la actuación que es siempre alegre, los músicos que tocan diferentes instrumentos y por último el lenguaje, porque las letras de shaabi poseen un léxico callejero. Lo del lenguaje cambia de generación en generación, porque las expresiones varían. El cantante las toma y las canta.

—¿Los instrumentos utilizados en el shaabi son típicos de Egipto?

—Hay una corriente que utiliza instrumentos occidentales, como la guitarra eléctrica, el teclado o el bajo, pero ejecutando ritmos típicos egipcios, con la percusión autóctona del país. Hay otra que introduce ritmos externos como el pop, el rock, el reggae, el hip hop e incluso el reggaetón. Al principio el shaabi era ejecutado predominantemente con instrumentos autóctonos, pero se ha modernizado desde hace décadas.    

Una de sus grandes influencias fue el cantante Ahmed Adaweyah.

—Adaweyah fue un fenómeno en todo el mundo árabe. Tuvo una gran influencia. Su estilo es muy diferente al mío, si bien ambos somos artistas de shaabi. Adaweyah fue el que llevó el shaabi a las clases altas egipcias, ya que otros cantantes eran vistos como vulgares, por lo tanto muchas veces se le tachaba de ser un género bajo. Adaweyah me hizo querer la música y hasta cierto punto aprendí mucho de él al momento de comenzar cantar, si bien nunca lo conocí personalmente.

—¿El shaabi tenía sus orígenes en las calles y las clases bajas?

—No realmente. Es un estilo que existe desde hace mucho y que ha calado en buena parte de la sociedad, especialmente en la clase trabajdora. Sin embargo, en sus principios era tocado con instrumentos clásicos de la región, como el laúd. Más tarde se moderniza, lo que hace que se utilicen otros instrumentos nuevos y extranjeros en el género. Eso quizás era visto con reservas por algunos, pero hoy en día es un fenómeno masivo.

Usted forma parte del movimiento musical Al jeel.

—Yo formo parte de una ola de músicos catalogados como Al jeel, pero se trata de una casualidad. Por ejemplo, cuando en España se creó Operación Triunfo salieron una serie de cantantes de ese programa. En Egipto pasó lo mismo pero sin ningún programa de televisión, sino más bien con productores nuevos que querían sangre nueva. De allí salimos varios cantantes que nos hicimos muy populares como Moustafa Amar, Hamid Al-Shaeri, etc. Entonces nos pusieron el mote de “generación”, que es lo que significa “jeel”. Es como la generación de la modernización.

Usted grabó un tema con James Brown y también colaboró con Stevie Wonder.

—Durante toda mi carrera me ha interesado fusionar mi estilo con ritmos de todo el mundo, sea soul, funk, merengue, reggaetón, pop, etc. Afortunadamente he podido hacerlo gracias a la gente que he conocido en el camino. Muchos de estos contactos surgieron de la mano del músico, compositor y productor Narada Michael, quien logró hacer la conexión no sólo con estos nombres, sino también con otros personajes como Olga Tañón y Don Omar. Con Narada estuvimos a punto incluso de concertar una colaboración con Michael Jackson, pero tristemente falleció antes de poder realizarse.   

Cuál ha sido la mejor época para ser cantante en Egipto: la de Nasser, Sadat, Mubarak, Morsi o Al-Sisi.

—La época actual en Egipto es buena porque hay estabilidad. Se ve más futuro que antes. Esa es mi visión del país. Pero como cantante te puedo decir que, a nivel global, desde la aparición de Internet todo es mucho más difícil. Antes vendía discos por millones. Ahora la gente descarga las canciones por Internet y no hay nada que puedas hacer para impedirlo. El Internet no paga. Ganas casi nada. Hay otras fuentes de beneficio como los ringtones, pero no se compara a lo que había antes de la red.

¿Qué músicos actuales del mundo árabe deberíamos conocer?

—Hay cantantes que son famosísimos en el mundo árabe pero que aquí son completamente desconocidos. Te puedo enumerar el caso de Sherine, que es egipcia y tiene una voz angelical, o del libanés Ragheb Alama, que también es extraordinario. Hay un cantante de los Emiratos Árabes Unidos, llamado Hussain Al Jassmi, que también vale la pena mencionar. Todos son de estilos diferentes. Una del norte de África, otro del Medio Oriente mediterráneo y otro del Golfo Pérsico. Son un buen punto para empezar.

Qué diría a los radicales, como el Estado Islámico o Al Shabab, que dicen que la música debería estar prohibida.

—Alguien que tenga esa visión es imposible que entienda algún mensaje. Es extremismo total. Es rechazar el placer. Lo único que podría recomendarles es ir a un psicólogo, porque encuentro antinatural lo que dicen.

Planes a futuro.

—Estoy haciendo una canción que planeo grabar con una estrella francesa que no te puedo decir en este momento. La estoy terminando para presentársela. Si sale estoy seguro que será un éxito absoluto.

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