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Entrevista a DJ Click

El mundo global en el que vivimos, en el que con sólo encender nuestro ordenador podemos escuchar desde ópera china hasta música andina, ha hecho, ciertamente, que nuestro mundo sonoro cambie radicalmente. Si a eso le sumamos la entrada de la tecnología y sus sonidos electrónicos, nos dan como resultado digital folk, como lo ha querido llamar nuestro protagonista: Dj Click. Un nuevo concepto de música transcultural y atemporal en la que se mezcla la tradición más arraigada con el dub más moderno.

Especialmente interesado en la música gitana de todos los países, Dj Click, francés de nacimiento, ha explorado ya varias culturas y sus músicas para crear su propio sonido. Para ello ha viajado a cada país en cuya música se ha interesado para conocer a los músicos con quienes quería trabajar. Se mezclan así dos mundos aparentemente lejanos como son la música y sus instrumentos tradicionales con las mesas de mezcla. Este sonido he llevado a Dj Click a tocar en diversos festivales como Womex 2006, Medimex 2012 o Porto Musical 2013, además de diversas giras desde Australia hasta Japón.

Según sus propias palabras: “empecé a trabajar con gitanos de los Balcanes y descubrí la conexión que hay con la música india y después con la música de los gitanos españoles; trabajo con todas estas conexiones desde hace mucho tiempo, en Delhi to Sevilla es una historia directa. Hay una película de Tony Gatlif, Latcho Drom en la que no hay diálogos y la cámara va en todas estas ciudades filmando el vínculo histórico que hay, empezando en el Rajastán y terminando en España, es una película muy profunda y es un poco la onda en la que estoy yo, es un mensaje de que estamos todos unidos de país en país.”

Ha trabajado con distintos músicos de muchos países como Rotna Hartner, Zuko 103 o el colectivo Transglobal Underground y ha demostrado la similitud entre todo tipo de culturas. Su música muestra, a pesar de la diferencia entre culturas, cómo existe una raíz común y un sentimiento común, humano, que va mucho más allá de las fronteras políticas o históricas.

AcidConga: ¿Cómo comenzó tu carrera?

DJ Click: ¿Desde el principio? (ríe).

AC: ¡Sí! Brevemente…

DC: Empecé cuando tenía ocho años para las “fiestas” de mis amigos, mezclaba la música con dos cintas de casete. Descubrí la música así y después compré una mesa de mezclas y empecé a hacer escraches y cosas para producir pistas, hace mucho tiempo de eso ya. Después comencé a llevar una “doble vida”, tenía dos trabajos y hace quince años empecé a dedicarme únicamente a la música. Renuncié a los trabajos mierdas para hacer sólo música.

AC: Y creaste tu propio sello…

DC: Sí, hace diez años creé mi propio sello [No Fridge] porque era un poco difícil encontrar un buen socio para hacer este tipo de música, para hacer fusión. Al principio hacía fusión con hip hop y jazz con la banda UHTº y después empecé unos proyectos con Gnawa Njoum Experience, una banda marroquí, este proyecto fue en 2001 y fue bastante nuevo para entonces el mezclar drum and bass y dub con instrumentos tradicionales originales. Por eso era muy difícil venderlo, conseguir financiación de un socio, así que decidimos crear el sello para estar solos e intentar gestionar todo nosotros mismos.

AC: Y, ¿cómo es ser un músico independiente?

DC: Es genial porque puedo hacer exactamente lo que quiera, cuando quiera, con quien yo quiera, pero después es muy difícil porque no tengo financiación, no tengo dinero, no tengo publicidad o promoción, todo eso que tienes cuando trabajas para un gran sello como Sony o Universal. Pero aún así sigo ahí, llevo ya quince años por mi cuenta y sigo ahí, no he tenido que parar, puedo seguir aquí trabajando y haciendo mi música porque incluso si vendemos poco o los proyectos son un poco raros y a la gente no les gusta o no lo compran está bien, puedo hacer algo después puedo trabajar como dj o lo que sea, voilá! ¡Sobrevivimos!

AC: Y si un gran sello te quiere contratar, ¿irías con ellos?

DC: ¡Sí! Creo que sí. (Reímos). Si puedo mantener lo artístico, por supuesto iré, si no puedo mantener lo artístico entonces olvídalo, porque lo artístico es lo más importante. Tendría que poder trabajar con la gente que me gusta, con la gente que conozco, con la que tengo conexión, de otra forma no. Yo primero hago música, no pienso en hacer dinero, yo hago mi trabajo, si funciona genial, si no funciona vale, pero…

AC: ¿Cómo trabajas?

DC: Realmente yo hago todo, voy a los pueblos o a las ciudades, conozco gente, mayoritariamente músicos tradicionales o gitanos de cualquier país y entonces grabo el primer material, la primera fuente. Con eso, en mi estudio, lo transformo todo; transformo la acústica un poco hacia un sonido más electrónico, hago una fusión entre lo tradicional y lo electrónico. Es un trabajo 100 %, quiero decir, los disco Dehli to Seville o Jaipur son trabajos que me tomaron alrededor de dos años. Primero conocer a los músicos, después discutir cómo lo haremos, cuándo, si hay por ejemplo que ir a India, conocer a toda la familia, grabar al hermano, a la hermana, a la madre… y después llevar todo ese material a París para producirlo, para añadir sonido, a veces incluso añadir más voces. Por último hay que hacer las imágenes y la portada para el disco y para la promoción, al final lleva cerca de dos años hacer todo eso. Es totalmente lo contrario de las típicas recopilaciones donde cogen pistas de todos lados y en una semana ya tienen un disco. Mi trabajo es conseguir todo desde el principio y construirlo hasta el final. El directo también es una parte difícil porque la mayoría de ellos son músicos tradicionales para quienes tocar con un dj es muy difícil y muy largo para conseguir algo homogéneo en el escenario.

AC: ¿Has tenido alguna vez problemas con ellos porque estuvieras cambiando demasiado su música?

DC: Sí (sonríe) recuerdo a unos gitanos de Rumanía. No fueron problemas porque la gente con la que trabajo suelen ser amigos, quiero decir, hay un buen ambiente entre ellos y yo. No es un problema pero a veces piensan que estoy completamente loco y no les gusta, pero no lo dicen, son muy educados, yo lo veo en sus caras. Eso pasa cuando corto mucho los temas, por ejemplo en una canción que tenga un tema A, B y C, a veces lo corto y empiezo con el tema C, pongo un trozo del tema B y luego el tema A y luego vuelve el tema C, esto sí que no les gusta.

AC: En tu website defines tu música como música fusión o digital folk, ¿qué entiendes por esto?

DC: Es música folclórica pero en la forma del año 2013, 2014, así que es digital, hay sonido electrónico, hay un beat. Pero el espíritu está ahí, quiero decir, yo no borro todo de la canción original, intento mantener muy claramente la canción original, la fuente de la gente con la que hago esta música, pero intento que tampoco quede como el típico tema clásico. Por ejemplo, en Rumanía conseguí muchas canciones típicas de algunos pueblos, con el típico lenguaje, pero los músicos que elegí tenían algo especial, algo muy auténtico. También en España trabajé con algunos gitanos de Granada, fui allí para conseguir flamenco pero no el común, fui allí para obtener un tipo de flamenco en el que la gente cantaba de una forma muy espiritual, muy real; música auténtica.

AC: ¿Por qué eliges música folk para mezclar? ¿Es la música que consideras más auténtica?

DC: No, ya había hecho mezclas con jazz y con muchos otros estilos musicales. Pero la verdad es que este viaje por la música gitana es impresionante porque, por ejemplo, llevé a India a unos músicos rumanos cuando hice una mezcla con su música y la electrónica y después los músicos indios fueron a España a conocer a músicos flamencos y descubrí que hay una conexión entre toda esta gente. Es impresionante como todas las fuentes, desde las canciones de los Balcanes hasta las de Grecia me transmiten algo que quiero transmitir.

AC: He oído que a través de tu música quieres difundir un mensaje de paz mundial, ¿es así?

DC: Sí, desde el principio cuando hago música con fuentes de diferentes culturas quiero también traer un mensaje de “no mato a mi vecino, los conozco y hago música con ellos”. Cuando he ido a pueblos muy pobres en Rumanía o en India soy el único blanco, pero ellos siempre están abiertos a hablar, a intercambiar ideas, porque es lo que esto es realmente, un intercambio de culturas.

Este año fui a Marruecos a trabajar con gente de Fez, de hecho ya hicimos un concierto en Barcelona el verano pasado, son sufíes, trabajan como una hermandad así que para trabajar con ellos tenía que meterme totalmente. Yo estaba totalmente fuera porque ni soy musulmán ni creo en Dios ni nada de eso, sin embargo el intercambio musical y la comunicación fue posible, incluso con grupos religiosos tan cerrados es posible hacer cosas nuevas. Ellos entendieron que la música que hacen igual en unos años desaparecerá porque nadie la escucha. En Marruecos todo el mundo escucha hip hop o tecno, a la gente joven no le importa demasiado la tradición musical. Cuando esta hermandad decidió hacer algo nuevo con su música se pusieron muy contentos con el resultado porque cuando tocamos en Marruecos estaba lleno de gente joven a la que le gustó mucho porque hay un beat y elementos a los que están acostumbrados y les encantan.

AC: Por lo que me dices crees que la música electrónica atrae más a la gente joven que la tradicional.

DC: Sí, por supuesto. La música electrónica es más para la gente joven, yo empiezo a estar viejo para esto (ríe).

AC: O sea que tu público suele ser gente joven, ¿cómo es la recepción de tu trabajo?

DC: Depende. Por supuesto si toco en una discoteca el público es joven, pero en los conciertos el público va desde niños, a los que les encanta mi música, con los violines, los cantantes y el beat moderno; hasta gente de unos sesenta o setenta, porque hay una armonía, muchas cosas que les llaman la atención. Es desde siete hasta 77, como los juegos.

AC: Ahora me gustaría que nos contaras un poco sobre tus nuevos proyectos.

DC: Mi nuevo proyecto sigue en la línea de la música gitana, se llama BalkAndalucia. Es un mix que llevo haciendo desde hace dos años, con dos músicos de Rumanía, un bailarín flamenco y un cantante; una francesa gitana, que ha trabajado con Tony Gatlif y otra que se llama Cecilia Fernández, de Granada, que canta un flamenco muy profundo, para ella es su primera experiencia con música electrónica. Está casi terminado, es flamenco pero muy acid. Por ejemplo, tengo un tema que se llama Soleá Acid con un tema de 12 compases como el flamenco, con palmas, percusión y poesía y eso se mezcla con un beat tecno, no hay guitarra, sólo hay sonidos electrónicos muy ácidos, muy oscuros. Es un flamenco electrónico con mucha profundidad, con mucha historia detrás. Tengo otro tema donde hay un bajo típico de rumba, clásico de la música española, pero una melodía hecha por un violinista rumano a su manera, es un tipo de rumba balcánica y funciona bien. Todo esto lo tocamos ahora en directo. Esta es la primera vez que he creado el directo antes que el álbum. El disco saldrá hacia el próximo septiembre.

 

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