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Entrevista Aurora & the Betrayers

En las distancias cortas también transmite magnetismo. Sale del portal de su casa como un vendaval y fumando un cigarrillo de liar. Está muy activa, aunque -paradójicamente- prefiere un lugar tranquilo para conversar. Sin proponérmelo, logro convencerla de tomar un zumo de naranja natural. Tengo la sensación de que algo se está gestando, de que muy pronto su talento va a explotar.

Aurora García (Madrid, 1986) es la cantante de una formación de reciente creación, Aurora and The Betrayers. Pero su historia no comienza aquí, ni mucho menos. Esta fémina de cabellera corta y rubia lleva enamorando con su voz desde los quince años. Eso sí, no esperen oírla cantar en castellano. “No me sale, no pega con este estilo, es antinatural”, se defiende.

Si la música negra en este país se está empezando a abrir un hueco entre tanto tiburón pop-rock comercial, en gran parte es gracias a Aurora. Tocando siempre palos complicados vocalmente como el jazz, el funk, el blues (incluso ha coqueteado con el reggae), ha focalizado sus esfuerzos hacia el soul. Su potente chorro de voz les puede trasladar sin problema a la escena negra neoyorkina de los años sesenta. No es magia, es trabajo.

Después de pasar un tiempo peleando en locales pequeños, consigue asomar la cabeza en el panorama underground patrio con Freedonia. La idea era tan simple como ambiciosa: juntar a diez músicos en el escenario e introducir definitivamente el soul en España. Allí se consagró como vocalista ‘negra’ en el mercado nacional y sus éxitos llegaron a sonar hasta en campañas publicitarias de El Corte Inglés. “No me cierro a nada”, asevera sin complejos.

Pero en la música es como la vida: en ocasiones se acaba la pasión. Y Aurora no es de las que está por estar, así que cuando ese momento llegó, dejó Freedonia (en 2013) y siguió cantando y cantando. Le faltaba un acompañamiento acorde con su voz. Y ahí entraron los chicos de Siete Pulgadas, que llevan media vida componiendo música de calidad. De esta unión nace Aurora and The Betrayers, en donde la madrileña intenta ser fiel a sus principios y continúa con el esquema de Freedonia. Su primer trabajo de estudio, Shadows go away, es un exquisito cóctel que tiene como piedra angular el soul. La flamante formación reventó -literalmente- la sala Shoko Live de Madrid el pasado 7 de febrero, en el que fue su primer concierto como banda. Ni siquiera el batería de Vetusta Morla quiso perderse la fiesta. Con ustedes, la nueva diva del soul.

AcidConga: ¿Qué significa para ti la palabra música?

Aurora García: Es otra manera de expresión. Encuentro en la música otra manera de decir las cosas que en la vida real no puedo o no debo decir. Creo que es una bendición poder expresarme así. Es un séptimo sentido que tienen las personas para poder sentir cosas diferentes. Es un ente raro.

AC: ¿Siempre has cantado o tocas algún instrumento?

AG: Toco muy mal algún instrumento (risas). Toco el piano un poco y la guitarra un poquito. Eso me ha servido a veces para componer o para darle alguna idea a un músico que verdaderamente sepa tocar.

AC: Una de tus características es la gran potencia de tu voz, ¿cómo ha sido tu proceso de formación?

AG: He dado clases de canto durante temporadas de mi vida muy cortas, aunque realmente ha sido escuchando música y como alguien autodidacta. He intentado imitar a los cantantes que me gustaban: Tina Turner, Aretha Franklin, Billie Holiday o Ella Fitzgerald.

AC: ¿Desde cuándo te dedicas profesionalmente a la música?

AG: Llevo nueve años como profesional, aunque viviendo de esto cien por cien llevo unos cuatro años.

AC: ¿Es posible en este país vivir de la música?

AG: Es posible, pero es muy duro. Es una batalla diaria, hay que tocar en muchos garitos. Casi todos los músicos que conozco complementen sus directos con clases en escuelas o particulares. Hay épocas en las que tienes muchos bolos pero otras en las que no tienes nada. Yo misma he dado clases de vez en cuando, sobre todo cuando las cosas no van bien económicamente. También dirijo un pequeño coro de gospel de principiantes.

AC: En el plano de producción y de distribución, ¿cómo se gestiona Aurora and The Betrayers?

AG: Además de tener el apoyo y la ayuda de una editorial (que en este caso es Warner), tenemos la suerte de que Siete Pulgadas ya tenían desde antes su pequeña productora discográfica. En gran parte nos lo guisamos nosotros. Controlamos el proceso compositivo y artístico, la venta, los directos… Al final controlamos todo.

AC: ¿Cómo te unes a ellos?

AG: Ellos me llamaron para que cantara en un single que habían hecho. Más adelante, yo me separé de Freedonia y directamente me senté con los chicos y les dije: “¿Queréis hacer una banda?” y aquí estamos. Hubo mucho feeling desde el principio.

AC: En total, ¿cuántos miembros tiene la banda?

AG: Cuando empezamos a componer, nos dimos cuenta de que se necesitaban unos diez músicos para defender cada tema. Así que en cada concierto somos diez. Con menos no podríamos. Además, de vez en cuando tenemos grandes invitados. En el concierto de la sala Shoko Live (el pasado 7 de febrero, en Madrid), estuvo con nosotros el batería de Vetusta Morla. Intentaremos hacer más cosas con ellos en el futuro.

AC: ¿Te sientes la líder de ‘Aurora and The Betrayers’?

AG: Empezando por el nombre, sí que parece que soy la jefa. Supongo que en muchos aspectos es así. A la hora de decidir si se hace o no una canción, yo tengo la última palabra. Depende de si me siento cómoda cantándolo, de si me convence o no. Eso sí, me dejo guiar por todos los miembros de la banda, que en algunos aspectos saben más que yo.

AC: En la parte de la composición, ¿de qué te encargas tú?

La música la hacen ellos, llevan toda la vida haciéndolo con Siete Pulgadas y tienen multitud de ideas. Nunca están bloqueados. De las letras sí que me encargo yo. En ellas hay de todo: amor, desamor, denuncia de injusticias, etc. Pero sobre todo en ellas está una parte de mí y de mi vivencia. No puedo hablar de algo que no me haya pasado.

AC: ¿Crees que tienes el glamour que siempre ha acompañado a las grandes cantantes de música negra?

AG: No lo sé. Lo importante es transmitir lo que estás cantando y que la gente lo sienta. También reconozco que me gusta mucho andar buscando vestidos para los conciertos y a veces soy un poco friki.

AC: ¿Os esperabais la gran afluencia de gente en vuestro primer concierto?

AG: La verdad es que no. De hecho teníamos miedo de no llenar una sala grande como esa y al empezar el concierto fue una sorpresa. Yo reconozco que estaba muy nerviosa: era nuestro primer concierto como banda y ya me decían antes de salir que había cerca de mil personas.

AC: ¿Qué opinas de la música comercial? ¿Te importaría que tu música sonase en una radio de este tipo?

AG: Para sonar en ciertas radios desconozco los métodos a seguir, pero parecen no ser muy claros. Pero yo lo que quiero es sonar en todas partes, que la gente me escuche. Con el tiempo he dejado de tener prejuicios y de hecho, hay canciones comerciales que me gustan. A veces incluso hay que preguntarse por qué esa canción se ha hecho tan famosa. Seguro que algo han hecho bien.

AC: ¿Qué piensas de programas como ‘La Voz’?

AG: Me da mucha pena porque hay gente que se ilusiona mucho con estas cosas y se lo cree. Se piensan que algún día serán famosos y todo es un engaño. Hacen contratos muy feos y juegan con la ilusión de la gente.

AC: ¿En España notas mucho desconocimiento en torno a la música negra?

AG: Mucho. Cuando salgo del ámbito musical, noto que la gente no sabe siquiera diferenciar de un estilo a otro (funk, jazz, soul, blues, etc.) Sólo hablan de pop y rock. En este país aún queda mucho camino por recorrer.

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