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Entrevista a Antibalas. Los profetas del afrobeat.

La Antibalas Afrobeat Orchestra lleva años apostando por el afrobeat, un ritmo que era poco conocido fuera de la costa oeste de África al momento de su formación en 1998. Desde entonces, con la llegada del nuevo milenio, Broadway fue testigo de un exitoso musical inspirado en la figura más importante del género: El nigeriano Fela Kuti. Este año el célebre director Alex Gibney estrenó un documental sobre el afrobeat y este músico africano. Además, actualmente varios de los hijos de Fela giran alrededor del mundo recordando el legado de su padre. Por si fuera poco, las bandas que se centran en este ritmo se multiplican. Sin lugar a dudas Antibalas juega un papel fundamental en este revival del afrobeat. Aquí su historia. 

En el año 1998 nacía la Antibalas Afrobeat Orchestra en la ciudad de Nueva York. En aquel tiempo el afrobeat era un género poco conocido fuera de la costa oeste de África, una rareza a la que pocos tenían acceso más allá de aquella región. Hoy, 16 años después, las bandas de afrobeat se multiplican alrededor del globo; un musical temático sobre el creador y figura central del género, Fela Kuti, llamado Fela!, donde además participó Antibalas, triunfó en Broadway, recibiendo casi una docena de Tony Awards; el célebre director Alex Gibney, ganador del Oscar y autor de títulos como Taxi To The Dark Side, We Steal Secrets: The Story of Wikileaks, Enron: The Smartest Guys in the Room y Client 9: The Rise and Fall of Eliot Spitzer, estrenó este año un documental sobre Kuti y la historia del afrobeat llamado Finding Fela. Hoy día, Seun y Femi Kuti, hijos de Fela, giran alrededor del mundo evocando el rico legado de su padre. No es mezquino decir que este impulso, este renacimiento del afrobeat, se debe en buena parte a Antibalas.

La Antibalas Afrobeat Orchestra fue formada siguiendo dos modelos: la orquesta África 70 de Fela Kuti y la Harlem River Drive Orchestra del músico norteamericano de origen puertorriqueño Eddie Palmieri. Si bien la fusión de la banda comenzó siendo entre la música latina y el afrobeat, pronto irían agregando elementos de funk, jazz, dub, reggae, entre otros. “Al armar el grupo quise tener un pájaro que se sostiene con dos alas, una era el afrobeat y la otra lo que hacía Eddie Palmieri, sus trabajos de latin jazz y funk latino”, asegura Martín Perna, saxofonista barítono, creador y fundador de Antibalas, hoy devenido también en tour manager porque “viajar últimamente está muy caro y bueno la crisis económica afecta también a Antibalas”, finaliza entre risas.

Si bien la banda comenzó como un proyecto local en Nueva York, que en un principio ni siquiera tocaba en eventos comerciales, ha trascendido a un nivel internacional habiendo recorrido casi todo el mundo, llevando su música a lugares tan disímiles como el Carnegie Hall y el festival de Glastonbury o la prisión de Rikers Island. Desde Japón hasta Turquía, desde España hasta Australia.

Antibalas ha tenido además la oportunidad de contar con diversas colaboraciones de grandes músicos, tanto en sus discos como en vivo. Tony Allen, Femi Kuti, Seun Kuti, Tunde Williams, Oghene Kologbo, Nicolas Addey, Dele Sosimi, Ola Jagun y Jojo Kuo, entre muchos otros han acompañado musicalmente a la banda.

En concordancia con la tradición lírica del afrobeat, Antibalas también expresa recurrentemente temas de protesta en sus canciones, así como crítica social y política. Martín Perna profundiza un poco más al momento de entrevistarlo.

Acidconga: Ustedes son una banda que recurre constantemente a la lírica de protesta y de crítica social, pero la hacen a través de un medio pacífico como la música. ¿El nombre Antibalas es una metáfora de esta idea?

Martín Perna: Puede sonar irónico tener una banda llamada Antibalas, ya que nosotros lo único que queremos lograr a través de nuestra música es la paz. Estados Unidos, país en el que residimos, está en un estado continuo de guerra y para nosotros Antibalas tiene el doble sentido de la resistencia: resistencia a la globalización, al colonialismo, a la guerra, al racismo, porque todos esos poderes manejan Estados Unidos y son parte del ADN del país.

AC: Antibalas comienza hace 16 años, cuando el afrobeat no era muy conocido fuera de África. En los últimos tiempos ha habido musicales en Broadway sobre Fela Kuti, Alex Gibney estrenó hace pocos meses un documental sobre el afrobeat, hay bandas del género en muchas ciudades y países. Seun Kuti y Femi Kuti están sumamente activos en festivales internacionales. ¿Crees que tienen algo que ver con este crecimiento y esta popularidad que ahora tiene el afrobeat?

...nosotros lo único que queremos lograr a través de nuestra música es la paz. Estados Unidos, país en el que residimos, está en un estado continuo de guerra y para nosotros Antibalas tiene el doble sentido de la resistencia: resistencia a la globalización, al colonialismo, a la guerra, al racismo, porque todos esos poderes manejan Estados Unidos y son parte del ADN del país.

MP: Si conoces la música de Fania All Stars, te darás cuenta de su relación con Arsenio Rodríguez, que es el inventor del son. Para nosotros Fela Kuti es una especie de Arsenio Rodríguez. La Fania lo que hizo es recuperar esa tradición de música latina en Nueva York, logrando su evolución. Tomaron un género cubano y le dieron otro nombre: salsa. Nosotros hicimos algo similar con el afrobeat, también en Nueva York, lo que pasa es que yo creo que ellos entendieron mejor que nosotros el concepto de “branding”, de crear una marca específica. Nosotros tomamos un género, lo fusionamos y lo difundimos, contribuyendo a su popularidad.

AC: En esa fusión de la que hablas tiene mucho que ver también la música latina.

MP: Al armar el grupo quise tener un pájaro que se sostiene con dos alas, una era el afrobeat y la otra lo que hacía Eddie Palmieri, sus trabajos de latin jazz y funk latino. Música experimental con raíces es la clave. Hay un disco de Palmieri llamado Harlem River Drive que es esencial en nuestra propuesta inicial.

AC: ¿Cómo entraste en contacto con el afrobeat? ¿Cómo lo descubriste?

MP: Desde muy joven estuve en contacto con mucha música. Mi papá tenía una excelente colección de vinilos, mucho jazz, mucha música experimental, desde pequeño escuchaba muchos ritmos fuera del rock, que era la cultura dominante en Estados Unidos. Soy nacido en 1975 y ya como en el 88’ comencé a hacer breakdance y escuchar hip hop. Había un grupo que se llamaba X Clan, que me gustaba por aquellos años, que sacó un tema en el que sampleaban un fragmento de la canción “Sorrow, Tears and Blood de Fela Kuti. Yo era muy metódico con lo que escuchaba, me documentaba y averiguaba sobre los samples que utilizaban las bandas que me agradaban. Compré el cassette de X Clan. Ahí fue la revelación, fue cuando lo vi: F. Kuti – “Sorrow, Tears and Blood”. Inmediatamente empecé a buscar los discos, pero fue muy difícil porque Fela tenía muy poca distribución en Estados Unidos. Nadie de mi familia lo conocía tampoco. Yo tardé como 12 años en lograr comprar la mitad de los discos de Fela. Suena lejano pensando que hoy en día en 12 minutos puedes bajar de Internet la discografía completa de Fela. Es una locura pensarlo: mi trabajo de 12 años hoy se podría hacer en 12 minutos.

Antibalas es como una fogata que tarda mucho en prender y coger fuego, pero después, cuando se enciende dura toda la noche y las brasas se mantienen por mucho tiempo. Muchas cosas cambian, gente se va, gente viene, pero la esencia es la misma. Hace como 13 años tocamos en Glastonbury, este año estamos tocando en Glastonbury. Hay pocos artistas que pueden hacer algo así sobre todo luego de tantos años. Somos como una leña que se quema lentamente.

AC: Años después fundarías Antibalas. En retrospectiva: ¿En qué ha cambiado el Antibalas de 1998 con respecto al de 2014?

MP: Antibalas es como una fogata que tarda mucho en prender y coger fuego, pero después, cuando se enciende dura toda la noche y las brasas se mantienen por mucho tiempo. Muchas cosas cambian, gente se va, gente viene, pero la esencia es la misma. Hace como 13 años tocamos en Glastonbury, este año estamos tocando en Glastonbury. Hay pocos artistas que pueden hacer algo así sobre todo luego de tantos años. Somos como una leña que se quema lentamente. Nosotros seguimos siendo “old school”, no utilizamos laptop, hacemos todo a mano, de una manera muy orgánica y tradicional.

AC: ¿Ustedes son la prueba de que una banda no comercial de 12 personas es un negocio sostenible?

MP: Para que la banda haya durado tanto tiempo hemos hecho muchísimas cosas. Yo empecé el grupo y logré los primeros viajes de la banda con dinero que hice vendiendo marihuana en Nueva York. No vendiendo, en realidad yo era más bien el que hacía las entregas. Así logré tener 20 mil dólares en efectivo bajo mi colchón y compré los boletos a Inglaterra y pague los primeros vinilos. Te estoy hablando del año 2000, desde entonces no tengo nada que ver con eso. Siempre hemos estado en la brega, como dicen los boricuas, y 16 años después seguimos bregando, quizás un poco más cómodos pero todos trabajamos un chingo fuera de Antibalas, ya sea haciendo otros shows, enseñando, diseñando, etc.

AC: Una banda de 12 personas, con influencias tan variadas a nivel cultural y musical. ¿Cómo es su proceso de composición? ¿Hay alguien que lleva la batuta o todos intervienen? (En este momento hace acto de presencia Rey De Jesús, conguero y percusionista de Antibalas.)

Rey De Jesús: Eso es una parte esencial de la banda, cada uno trae su aporte, su propio sentimiento, su expresión, el sabor del lugar de dónde es. Somos muchos por lo que hay bastante tela que cortar.

MP: Antibalas cumplió 16 años. En el primer disco yo compuse todas las canciones porque fui quien arrancó el grupo. Llevaba muchos papeles, hice muy buen trabajo en algunas cosas, otras fueron pésimas. Fui formando un colectivo, delegando funciones. Ahora todos aportan. Hace un año y medio salieron cuatro músicos que tenían doce años en la banda, la estructura va cambiando. En 16 años no puedes creer todo lo que ha pasado. Sin embargo, siempre nos mantenemos como una banda muy versátil. Además, estamos en el centro de una escena musical tan fuerte como la de Nueva York.

AC: ¿Cuál es su relación con otros artistas de afrobeat, como los hijos de Fela Kuti y otras bandas del género?

MP: En el año 2000 fue nuestro primer contacto con Femi Kuti, hijo de Fela. Iba a hacer su primera gira en Estados Unidos, pero a sus músicos les negaron la visa de entrada. El gerente Rikki Stein, manager de Fela y luego de Femi, nos contactó y nos dijo que necesitaba baterista, saxo barítono, saxo tenor, conguero, entre otros músicos. Nos aprendimos su nuevo álbum y fue eso lo que hizo posible la primera gira de Femi. Luego, en 2003, fuimos a Inglaterra y J.K. Brimar, quien fue un gran amigo de Fela, invitó a Seun Kuti a nuestra presentación. En ese momento él hacía rap en Liverpool. Se subió a tocar con nosotros, ya que sabía tocar el saxo tenor y poco después dejó de rapear. Después de ver a Antibalas en 2003 volvió a Nigeria y rearmó la orquesta Egypt 80 de Fela. Creo que le dimos la oportunidad de aceptar su patrimonio. Es obvio que nosotros no inventamos el afrobeat, pero tuvimos mucha fe en el género que inventó su padre, así como la Fania la tuvo en la música de Arsenio Rodríguez.

AC: Hace dos años estuvieron en el show de Jimmy Fallon. ¿Creen que el afrobeat podría dejar de ser algo exótico? ¿Podría volverse “mainstream”? 

MP: Yo creo que el afrobeat siempre será underground porque la movida musical actual se centra mucho en el Dj. El afrobeat tiene tantos elementos, sabores y texturas. La cultura actual se basa más bien en simplificar. El afrobeat es muy sofisticado y aparte somos orquestas grandes. Es muy difícil para una banda de nuestro tamaño girar por el mundo como nosotros fuera de una disquera grande. Nuestras canciones duran nueve o 15 minutos.  Vemos nuestras piezas un poco como el sexo. ¿Quién quiere hacer sexo por tres minutos? Eso nos elimina de las cajitas comerciales. El afrobeat puro no puede tener éxito masivo en la escena actual. Pero yo creo que cuando la gente lo escucha, se enamora. Muchas veces hacemos shows y supón que hay 5 mil personas, puede que cien solamente conozcan lo que es el afrobeat, pero muchas veces nos pasa que para el final del show todos están vueltos locos bailando.

AC: Originalmente el afrobeat hablaba sobre problemas como el racismo, la corrupción y la pobreza. Décadas después los temas de Antibalas siguen abordando cuestiones sobre las que Fela cantó en los setentas. ¿Se aró en el mar? 

MP: Los problemas son cíclicos, círculos viciosos. La misma gente que causaba los problemas sobre los que cantaba Fela sigue a cargo. Los sistemas que poseemos desde hace décadas siguen intactos. No han cambiado tanto, tal vez sólo de máscara. El imperialismo sigue existiendo. Puede que estemos en un contexto diferente al de Fela, es verdad. En aquella época existía el colonialismo en Nigeria, pero luego de la independencia llegan las dictaduras apoyadas por las petroleras. Entonces sigue siendo un poco lo mismo. Siendo músicos, viajando, en ciertos países vemos cosas que comprendemos que no existen en Estados Unidos. En nuestro país hay mucha libertad pero también hay una presión suave y profunda.

AC: Su último disco salió al mercado en 2012 y el anterior, Security, en 2007. ¿Por qué pasó tanto tiempo entre uno y otro?

MP: Security lo publicamos con una disquera llamada ANTI que tenía muy buena distribución y con la que tuvimos grandes expectativas. Estuvimos de gira por todo EEUU, Canadá y Europa. Luego nos quemamos, nos quebramos un poco. En aquel año de Security hicimos casi 160 shows. Tienes que recordar que somos 12 músicos y un sonidista que hace de tour manager y estamos en un trabajo de tiempo completo ganando un sueldo que no es gran cosa. Entonces inmediatamente después de la gira la gerencia de Fela Kuti nos contactó, porque son amigos nuestros, y nos contaron que había un coreógrafo haciendo una obra de teatro sobre Fela Kuti. Se trataba el musical Fela! Terminamos siendo directores musicales del proyecto. Más de tres cuartos del grupo participaron en la obra. Como entenderás eso ocupó casi todo nuestro tiempo, esfuerzo y energía. Mientras además, yo me casé, hice una maestría en educación. Luego salimos de ANTI y estuvimos un tiempo organizándonos con nuestra nueva disquera Daptone. Aparte desde 2005 me fui a Texas. El capo del grupo, Gabriel Ross, se fue a California, hay muchas distancias geográficas entre nosotros y desde luego tardan más las cosas.

AC: ¿Están  trabajando en nuevo disco?

MP: Si, de hecho hace un par de meses estuve en los estudios de Daptone y grabamos un par de canciones. Al terminar la gira haremos la mezcla. Vamos lentamente por los conciertos que estamos haciendo, pero no me molesta, las pirámides no se construyeron en dos semanas y estamos construyendo pirámides musicales. Este año no saldrá el disco pero estamos haciendo otras cosas interesantes. Estamos tocando con Arcade Fire, el grupo revelación de este año. En París nos pidieron tocar tres semanas con ellos. Hubo algunas complicaciones porque teníamos que abrir 10 shows en 21 días. No podíamos estar todos los 21 días, así que sólo haremos algunos. Esta gira la terminaremos con dos shows en París con 7 mil personas cada noche, luego Roma con unas 12 mil, luego Verona en un castillo abandonado. Después giraremos con artistas de Daptone. Ha sido un gran año. Me sorprende pero no me sorprende, realmente creo que la música que tocamos es lo máximo, como el caviar de la música. 

Originalmente publicada en el número 29

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