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El legado de Compay Segundo

Entrevistamos a Salvador Repilado, hijo del fallecido Máximo Francisco Repilado, el inmortal Compay Segundo de Buena Vista Social Club, quien se encuentra de gira por Europa, junto al Grupo Compay Segundo, con motivo de los ciento diez años del natalicio de su padre.

El Grupo Compay Segundo surge tras el fallecimiento de éste en 2003, a la edad de noventa y cinco años. Está conformado por su hijo Salvador Repilado, junto a otros miembros de la antigua banda del novenario artista.

Salvador funge como contrabajista y director de la orquesta, que interpreta algunos de los éxitos más conocidos del Compay, como “Macusa”, “Anita”, “Las flores de la vida” y el célebre “Chan chan”, así como temas inéditos del artista y otros originales. Su estilo se enmarca dentro de la música tradicional cubana, con especial énfasis en el son, la guaracha y el bolero.

Actualmente se encuentran promocionando su próximo trabajo discográfico, titulado “Son con pasión”, el cual publicarán en conmemoración a los ciento diez años del nacimiento de Compay Segundo.

World Groove: ¿Quiénes conforman el Grupo Compay Segundo actualmente?

Salvador Repilado: El Grupo Compay Segundo se encuentra realizando una gira en primer término para conmemorar los ciento diez años del nacimiento del Compay Segundo. Conjuntamente con esa conmemoración estamos presentando nuestro nuevo disco, llamado “Son con pasión”. Son dos eventos que se están conjugando para hacer un homenaje a la música de mi padre. Es por esto que en el grupo nos acompañan músicos que estuvieron con Compay durante su vida artística, especialmente en la última etapa de su carrera. Incluso visitaron, junto con él, España hace unos años. Varios de los que estuvieron en aquel memorable concierto del Compay en el Palacio de la Música de Barcelona, participan en esta gira que nos llevará por España. Así que va a ser una jornada para recordar. Yo espero que la gente lo disfrute tanto como lo hicieron en aquella ocasión.

WG: “Son con pasión” es un disco de música tradicional cubana.

SR: Son temas nuevos que estamos tocando en la gira, más bien de carácter internacional, como la canción “Hojas muertas”, aunque también hay sones inéditos del Compay Segundo, y pensamos que el disco tiene un balance y una dinámica interesante. Ahora mismo fue nominado al Grammy latino, así que vamos a ver. Creo que tiene elementos muy tradicionales, no sólo el son, sino también la guaracha y el bolero.

WG: El éxito del documental Buena Vista Social Club género en su momento gran interés por géneros como el son, el bolero, el danzón y la música tradicional cubana. ¿Esa curiosidad sigue tan vigente como hace veinte años?

SR: A la distancia, tras casi veinte años de creado el proyecto Buena Vista Social Club, creo que han cambiado un poco las preferencias y las dinámicas de la música. Vemos que hay un desarrollo de la música relacionado con la rítmica y una serie de nuevos sonidos, podríamos hablar incluso de nuevos instrumentos. La música indefectiblemente tiene que cambiar, como cambian todas las cosas, de eso se trata el desarrollo. Así que es entendible que cambie la percepción musical. Podemos ir más lejos, un tema o una canción determinada puede cambiar, y de hecho ocurre constantemente. Igualmente creo que las raíces nunca dejan de ser importantes, y la gente siempre busca esas raíces, como es el son tradicional. Hay además personas que son coleccionistas y buscan esos sonidos, y van a los conciertos un poco buscando esos orígenes.

La enseñanza más grande que obtuve de mi padre fue seguir defendiendo y preservar la música tradicional cubana, aportar todo lo que se pueda en el desarrollo de ella en el devenir de los años, y especialmente el interés de que esa música llegue a todas las generaciones. Ese es el legado que él nos dejó y que me interesa seguir desarrollando, cuidando las raíces.

WG: ¿A sus conciertos asiste gente de todas las generaciones o es principalmente público juvenil?

SR: Hay muchos jóvenes que asisten a los conciertos. Te comento además que constantemente recibo correos de realizadores jóvenes de cortometrajes, musicales, cine, o que se están iniciando en el mundo de las imágenes, que me preguntan si pueden utilizar, para acompañar su trabajo audiovisual, la música de Compay Segundo. Muchas veces nos han solicitado los derechos. Pienso que está muy vigente esa música entonces, para el público en general. Creo que existe una conexión.

WG: ¿Cuál es la enseñanza más importante que aprendió de su padre?

SR: La enseñanza más grande fue seguir defendiendo y preservar la música tradicional cubana, aportar todo lo que se pueda en el desarrollo de ella en el devenir de los años, y especialmente el interés de que esa música llegue a todas las generaciones. Ese es el legado que él nos dejó y que me interesa seguir desarrollando, cuidando las raíces.

WG: ¿Qué es lo que más recuerda de su padre? Hay quienes lo recuerdan con cariño no sólo por su música sino por su sentido del humor y picardía. ¿Pasa eso con usted?

SR: Por momentos pienso que debí haber estado más con él. Acompañarlo más. Porque realmente era una persona muy especial. Transmitía una simpatía contagiosa. Veía la vida como un regalo de Dios, decía que teníamos que siempre sonreír en momentos difíciles y mantener la mesura y la tranquilidad necesaria para enfrentar los problemas. Él decía que las flores de la vida le habían llegado a él porque fue una persona que se había preparado durante décadas para lograr su objetivo, que era hacer música. Él pudo crear además su instrumento, el armónico, y tuvo un reconocimiento mundial que creo que validó todo su esfuerzo.

WG: Hubo períodos en la vida de Compay Segundo que estuvo dedicado a otras labores distintas a la música como la industria tabacalera o agrícola. ¿Le fue difícil estar alejado de la música?

SR: Fue un año en que había un reinicio en Cuba, un cambio estructural muy profundo. Eso hizo que hubiese muchas transformaciones con respecto al espectáculo, la música y el entretenimiento. Fue un período de reestructuración. Muchas veces hay realizadores que ejecutan un trabajo diferente al que quieres hacer y, si tienen suerte y les va bien, se dedican a crear arte. Él a través de ese trabajo como torcedor de puros pudo comprarse su primer clarinete. Ósea, que parece ser que optó por hacer ese trabajo con un fin que era hacer de la música su vida, porque le gustaba. Era un buen tabaquero. Trabajó en las fábricas más importantes de La Habana, y las grandes marcas lo pedían por su fama. Cuando se hizo la primera Feria del Habano a él lo señalaron como el Hombre Habano del Año, te hablo del año 96 aproximadamente. Ocurrió lo mismo en el 2002.    

WG: ¿Qué música se escuchaba en casa en su infancia?

SR: En mi juventud se escuchaba mucha música de mi padre desde luego, porque siempre hacía fiestas y reuniones. Como usted sabe él empezó tocando el clarinete en las bandas municipales, y también tocaba la guitarra. Tenía muchos amigos que lo acompañaban. Cada fin de semanas había actividades donde improvisaban. Así me familiaricé con aquel mundo.  

Hay muchos elementos de la música tradicional que son aprendizajes familiares, de oído, que se desarrollan por vía oral, como quizás se enseñaron las cosas a comienzos de la civilización. Entonces hay factores de la música tradicional que sólo pueden aprenderse de esa manera.

WG: ¿Su padre quería que usted fuese músico o más bien lo contrario?

SR: Realmente él me apoyó y estimuló. Recuerde que hay muchos elementos de la música tradicional que son aprendizajes familiares, de oído, que se desarrollan por vía oral, como quizás se enseñaron las cosas a comienzos de la civilización. Entonces hay factores de la música tradicional que sólo pueden aprenderse de esa manera.

WG: ¿A qué edad incursiona usted en la música?

SR: Empecé desde muy joven. Tuve un dúo. Luego pasé a tocar con mi padre porque su contrabajista se había mudado de casa, yéndose a otra provincia y es entonces cuando me llama. Él confió en mí. Fue ahí cuando dejé todo lo demás y me concentré en la música.

WG: ¿Pasó por el conservatorio o aprendió sólo junto a su familia?

SR: Yo estuve en conservatorio, inclusive llegue a ser el administrador del mismo. Estudiaba de noche y aproveché todas las oportunidades que me fueron ofrecidas. Así me especialicé en el contrabajo, practicando constantemente ya que es un instrumento que requiere perseverancia.

WG: ¿Por qué se decanta por el contrabajo?

SR: Porque como Compay tenía el armónico, que es un requinto o una suerte de guitarra con sonidos muy agudos, pues quería que hubiese alguna profundidad en ciertos acordes y ahí me pidió que tocara el contrabajo. Así empezamos, y me desarrollé con este instrumento que posee una sonoridad muy bonita y profunda.

WG: ¿El grupo sigue residenciado en La Habana?

SR: Sí. Tocamos en Varadero, en la plaza de Varadero, y seguimos con la residencia en el Hotel Nacional de La Habana, en el local que se llama Compay Segundo. Es un hotel insignia del país. En ese salón tocó Compay muchos años también.

WG: Actualmente Cuba vive un período de apertura tras el levantamiento del bloqueo por parte de Estados Unidos. ¿Ha mejorado esto las condiciones para los músicos cubanos?

SR: Claro, actualmente en Cuba estamos cerca de los cuatro y medio millones de turistas al año que visitan la isla. Es una cantidad exorbitante para un país de doce millones de habitantes. Hay mucho turismo que viene de países nórdicos o Canadá. Todavía el turismo de países como Estados Unidos no termina de entrar como se esperaba. Pero sí hay muchos cruceros y bastante auge. Es importante destacar que el bloqueo como tal no ha terminado, se han abierto las embajadas y ha empezado ese proceso de apertura, donde la diplomacia juega un papel fundamental, pero el bloqueo se mantiene sobre cosas más bien de índole económica, como transacciones bancarias o fondos de ayuda.

WG: Tras haber tocado en todo el mundo: ¿Existe algún lugar que les haya sorprendido particularmente al dar un concierto?

SR: Hemos tocado en más de sesenta países. Nos sorprendió mucho cuando tocamos en Ámsterdam, Holanda, un país bastante distante a Cuba y la gente conocía bastante las canciones de Compay. Después de todo el proyecto de Buena Vista Social Club, este tipo de música que nosotros hacemos se empezó a conocer en muchos países del mundo y siento que eso ha ido creciendo mucho más desde entonces.  

WG: ¿La música tradicional cubana forma parte de la formación impartida en los conservatorios cubanos?

SR: Ambas ramas se imparten de la mano, tanto la música tradicional cubana como la clásica. Músicos como Cervantes o Sindo Garay tienen versiones tanto sinfónicas como populares que se estudian en los conservatorios. A mí me parece que en nuestros conservatorios existe una enseñanza bien integral.

WG: Siendo un país tan musical, imagino que en Cuba existen muchos conservatorios.

SR: Sí, hay muchos. A los niños pequeños se les hacen exámenes de musicalidad para comprobar si tienen aptitudes, y ya desde los cinco o seis años se les está enseñando. Cuando los captan, tras confirmar sus dotes, empiezan con la escuela primaria y desde ahí siguen. Lo que se nos dificulta muchas veces es adquirir instrumentos y accesorios: cuerdas, cañas, etc. Es difícil a veces y siempre estamos solicitando donaciones. Nosotros acompañamos varios proyectos culturales donde después donamos. Ahora que estamos en Madrid, compramos accesorios, vamos acumulando y cuando volvemos lo donamos a los conservatorios del país.

WG: ¿Teme usted que nuevos ritmos como el reggaetón o el rap resten interés a la juventud cubana sobre la música tradicional?

SR: Yo creo que todas esas nuevas tendencias de la música, todos esos nuevos ritmos, son positivos porque traen nuevos desarrollos. Quizás a lo mejor si nos detenemos en las letras de esas nuevas tendencias musicales, puede que no sean tan poéticas, como cuando se desarrollaron los géneros que nosotros interpretamos, donde se trata a la mujer con delicadeza, amor y destacando las cosas más bellas de ella. En el caso de estos nuevos ritmos pueden adolecer por momentos de ese romance. Pero en general creo que el desarrollo es positivo. Cada tendencia tiene un aspecto positivo. Para mí todo lo que aporte algo al género humano se debe apoyar y felicitar. Cuando se degrada o menosprecia a la mujer en el mensaje no lo considero positivo.

WG: Ustedes han visitado España varias veces, ¿qué opinión le merece el público español?

SR: Yo siempre he dicho que España debe acercarse más a América Latina en su música y cultura. Pienso que España debe asimilar un poco más la música latinoamericana y cubana, porque ellos son parte fundamental de estos países de habla hispana. Hay un referente importante en la música cubana, y es importante tomarlo en cuenta. Hay que aprovechar esa conexión a través de mayor apertura de festivales, intercambios, etc.

WG: ¿Qué países recorrerán en esta gira?

SR: Esta gira nos llevará a Portugal, vamos a ver el fado ahí y estudiar cómo podemos interactuar con aquello. También estaremos en las islas Canarias, que son muy cercanas a Cuba, donde gusta mucho las tonadas de nuestra tierra. Nos va a llevar también a todo el sur de Francia, que es un público muy receptivo con esta música de raíces. Iremos a Suiza también. Son más de veinte conciertos. La idea es, como te dije, hacer un homenaje a la música de Compay Segundo con motivo de los ciento diez años de su natalicio, que se cumple el 18 de noviembre. Queremos transmitir, ante esas miles de personas, nuestra fe de que la música tradicional de nuestro país sigue tan vigente como siempre y celebrarla.

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