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Chiptune, escuchando el futuro

 

Es probable que en los últimos años hayas escuchado este nombre más de una vez: chiptune. Si es así, quizás ya tengas una idea formada de lo que significa, incluso puede que ya sepas si te no gusta o no. Al contrario, si te es desconocido, quizás te extrañes el día mañana si de pronto descubres que ha estado más presente en tu entorno de lo que empiezas sospechar. En cualquier caso, te invitamos a darte un tiempo para reflexionar que es el chiptune, cuales son sus orígenes y hacia donde se dirige.

En la década de los sesenta, el músico experimental iraquí Qubais Reed Ghazala exploró por primera vez la posibilidad de crear nuevos generadores de audio reciclando circuitos de viejos aparatos eléctricos de bajo voltaje como juguetes infantiles, sintetizadores o radios. Los primeros sonidos que diseñó se caracterizaron por fluctuar de forma aleatoria e impredecible, por lo que comúnmente fueron asociados con el ruido. No obstante, llamaron la atención de algunos de los músicos más destacables de su generación como Peter Gabriel, King Crimson o los Rolling Stones, para quienes desde la década de los setenta construyó numerosos instrumentos. Esta práctica que inició Gahzala es conocida actualmente como circuit bending, término que él mismo acuñó, y que es la base de algunas de las músicas más vanguardistas de nuestra época como el chiptune. Igualmente, el circuit bending es utilizado actualmente por numerosos videoartistas y Vj ́s. Pero quizás el mayor mérito de este formidable inventor fue el haber confrontado el prejuicio generalizado de que los sonidos generados por circuitos eran falsos y despreciables.

En 1972, Intel desarrolló el primer microprocesador de 8 bits, el cual sería ampliamente utilizado en consolas de videojuegos desde inicios de los ochenta. Algunas de las estaciones que incorporaron esta tecnología fueron Comodore 64, Nintendo Entertainment System (NES), Gameboy, o los modelos de Atari 400 y 800; para las cuales se editaron una gran variedad de juegos, hoy convertidos en memorables clásicos. Estos videojuegos por primera vez se diferenciaban realmente de los tradicionales pasatiempos de mesa ya que incluían emocionantes historias y eran totalmente interactivos; a pesar de sus limitaciones hicieron de estos procesadores una verdadera revolución más allá de su baja resolución en gráficos y audio. Igualmente, en la música empezaron a destacar formidables bandas sonoras. Pese a que su tarjeta de sonido no podía manejar samples (muestras) mayores de 4 kilobytes, los cuales resultaban “planos” o “artificiales”, los grandes músicos de esta generación, como Koji Kondo, Nobuo Uematsu oRob Hubbard, supieron exprimir al máximo su ingenio para componer brillantes parodias de charlestón, jazz, blues, rock o polka, con menos de cuatro tracks simultáneos. Con el tiempo muchas de estas composiciones han sido revalorizadas y se han convertido en repertorio de importantes orquestas y numerosas grabaciones discográficas, aunque en su momento no fueron tomadas en serio. Aun así la música 8 bit contó siempre con un público fiel que era su razón de ser: los gamers. Ellos sí reconocían la excelencia cuando la escuchaban e incluso en ocasiones juzgaban la calidad de sus juegos por su música o por la capacidad que tenían de abstraerlos o bien de hacerlos saltar de su asiento. Pero lamentablemente estos experimentados críticos en su mayoría era niños que rara vez eran tomados en serio y durante un tiempo sus juegos fueron considerados poco más que juguetes. Actualmente, esta generación que se crió con una consola bajo el brazo ha tomado la batuta y ha enseñado al mundo que el videojuego es una forma de arte para todos los públicos. Prueba de ello es el crecienteinterés por reutilizar las primeras tecnologías de esta industria en corrientes artísticas alternativas.

El chiptune, música chip o música 8 bits, en alusión a estos procesadores es precisamente una de estas corrientes que toma la cultura del videojuego como inspiración. Los primeros proyectos se iniciaron paralelamente en los primeros años 2000, sin consenso alguno, entre músicos de diferentes países, principalmente EE UU, Japón y Suecia. No se trata de un género musical, puesto que cada intérprete cultiva su propio estilo: pop, rock, técno, jazz, o incluso folk. Lo único que une a estos artistas son sus antiguas consolas y su pasión por el circuit bending. Ya sea adaptando teclados de juguete o guitarras MIDI, estos innovadores han desarrollado una nueva generación de instrumentos en torno al chip de audio de ordenadores 8 bits o similares, logrando devolvernos así sonidos que creíamos olvidados bajo nuevas propuestas. Entre todos la Gameboy es quizás el instrumento más característico de la escena chiptune, desde que en 1999 el programador alemán Olvier Wittchou desarrolló el software Nanloop, el primer sistema que permitió operar la consola como si fuera un sintetizador a través de un sencillo programa. A partir de entonces han surgido diversos programas perfeccionados en torno a la misma idea. Entre ellos Little Sound DJ (LSDJ) es el más destacado, un cartucho que contiene un secuenciador que combina hasta 59 diferentes sonidos mediante cuatro canales. Desde su lanzamiento en 2001, por el diseñador sueco Johan Kotlinski, este software se convirtió en uno de los más populares sintetizadores 8 bit aunque actualmente ya no se produce. Nanloop sigue siendo el sistema más habitual, con nuevas adaptaciones para Gameboy Advanced, Iphone y Android. Hay quienes hablan de Música Gameboy para referirse a esta moda, sin embargo, el término parece impropio dado que el mismo instrumento se utiliza en bandas muy dispares como Omodaka, una grupo japonés que fusiona melodías tradicionales con beats, drum n ́bass, dance o inlcuso latin jazz, ó 8 bit Weapon, una banda de Los Angeles principalmente influenciada por el punk y el rock, aunque más cercana a la música de los primeros videojuegos. En todo caso, podemos referirnos a la utilización de una misma tecnología, única justificación por la que utilizamos también el término chiptune.

Ciertamente hay un importante sentimiento nostálgico en la música chip, pero si algo ha hecho que su público se mantenga y se multiplique día a día, es la voluntad común de mirar hacia el futuro y crear algo completamente nuevo. Con este objetivo en 1999 nació la primera comunidad importante de artistas interdisciplinarios que trabajaban con tecnologías tempranas de computación: 8bit peoples. El grupo fue creado en Nueva York por Jeremiah Johnson (Nullsleep) y Joshua Davis (Bit Shifter), dos de los músicos más influyentes de esta escena, y desde entonces ha sido punto de encuentro para artistas de todo el mundo. Durante los primeros años, su principal escenario fue The Tank, un local de Church Street Manhattan donde se auspiciaron los primeros conciertos enteramente de chiptune. En sus primeros carteles se incluían a los principales referentes del movimiento como el sueco William Rickman (Random) o el estadounidense Timothy R. Lamb (Trash80). Sin embargo, no fue hasta 2006 que el chiptune dejó de ser un proyecto experimental para hacerse verdaderamente presente en los escenarios con la creación del festival Blip, el único acontecimiento anual enteramente dedicado a este tipo de música. La primera edición del festival en Nueva York fue creado por miembros del 8 bit people y la comunidad de The Tank. Pese a la incertidumbre, el evento fue todo un éxito y atrajo la atención de público de todo el mundo. Algunos de los artistas desconocidos de aquel primer cartel son ya algunos de los mayores portentos del chiptune como es el caso de Kplecraft, un grupo japonés conformado por unpercusionista y un saxofonista que mezclan bases minimalistas con virtuosas improvisaciones inspiradas en el free jazz o en YMCK, una banda también japonesa formada en 1999 que empezaba a ser bastante conocida en la escena del Pop. Desde aquel primer encuentro, los chiptuneros se han reunido anualmente hasta el 2012, año en que se realizó la última edición del festival en Australia.

En Europa pueda parecernos que la música chip no ha tenido mucho éxito, pero decirlo sería faltar a la verdad. Si bien es cierto que no ha existido tanta cohesión de grupo como entre los artistas asiáticos y norteamericanos, existe una no tan pequeña comunidad con un enorme potencial listo para sorprendernos en cualquier momento. Uno de los principales proyectos que esta escena busca dar a conocer es el documental Europe in 8 bit desarrollado por Turanga Films, una película que busca “difundir entre el público general la existencia de un universo musical diferente... desde una perspectiva europea centrada en la multiculturalidad y el asociacionismo juvenil”. Su estreno está previsto para finales de este año pero ya ha propiciado gran inquietud en las redes sociales; sin duda será un documental obligado para los melómanos estas navidades.

Frente al público minoritario del chiptune existe una aplastante mayoría que condena el movimiento como una moda geek o poco más que un chiste. ¿Acaso tienen razón? Es innegable que la mayoría de los músicos chip han explotado el estereotipo de los jugadores de videoconsolas y que a través de él han buscado contagiarnos su sentido del humor. Aunque por el otro lado, han surgido músicos “serios” también que han utilizado los instrumentos 8bit por sus cualidades formales pero en servicio de una música compleja y de gran profundidad. En Acidconga nos inclinamos a pensar que ambas posturas no están peleadas, por el contrario, si algo hace de la música chip una propuesta compleja e interesante es su origen simple y desinteresado.

 

 

(Publicado originalmente para el N11, Noviembre 2012)
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