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Chico Buarque en espanhol

Imagen de fabian

 

La fórmula le ha servido a muchos: Miguel Bosé, por ejemplo, grabó sus discos Chicas! (1979), Miguel (1980) y Bandido (1984) en italiano; los catalanes de La Trinca consiguieron pasar a la historia del Rock en tu idioma con su hitazo “Quiero una novia pechugona”, incluida en su único disco grabado en español Trinca, sexo y rocanrol (1986) y hasta José Feliciano se anotó varios grammys con sus canciones en inglés. Y ni hablar de Roberto Carlos.

No es esto una crítica, salve decir. Pero ocurre que las incursiones de estos artistas en un idioma diferente al propio, obedeció en su momento a una estrategia comercial: expandir su música hacia otros lares atravesando las fronteras del idioma. Sin embargo, de los anteriores casos, sólo Roberto Carlos consiguió convertirse en un icono musical fuera de su lengua madre.

 

Existe un caso diferente y es el que retomamos en esta ocasión, el de Chico Buarque, paisano por cierto de Roberto Carlos. Francisco Buarque de Hollanda, Chico Buarque para los cuates, es un artista único en su clase, pues no sólo es reconocido en el mundo entero por su producción musical, sino también por su creación literaria y sus incursiones en el cine. El sólo mentar su nombre en algunos círculos es motivo suficiente para quitarse el sombrero y hacer derroche de halagos.

 

Chico Buarque, hijo del historiador y sociólogo Sergio Buarque, debutó en el mundo musical en 1966, influenciado principalmente por el trabajo de Tom Jobim y João Gilberto, con el disco Chico Buarque de Hollanda, una colección de sambas que brillaron por su dominio del lenguaje. Pero Chico no se encerró en la música: dos años antes de que lanzara su primer álbum, comenzó la dictadura militar brasileña. Como algunos otros artistas, Buarque incursionó de manera creciente en la actividad política y en 1968 fue arrestado. Un año después se exilió en Italia para volver a Brasil en 1970.

 

Para entonces, ya destacaba en la nueva escena musical brasileña y empleó su reconocimiento para protestar en contra de la dictadura con el lanzamiento de una de sus canciones más importantes hasta la fecha, “A pesar de você”. En un principio, la canción circuló sin censura alguna, pero pronto se convirtió en himno del movimiento democrático y fue retirada del mercado.

 

Paulatinamente, Buarque se convirtió en uno de los símbolos de la resistencia democrática y su fama comenzó a crecer a mediados de los años setenta. Para la década siguiente, el gobierno brasileño había vuelto a pasar a manos de civiles y aunque una profunda crisis económica amenazaba los logros de su incipiente democracia, todo parecía apuntar a un mejor futuro.

 

En aquella época, Chico Buarque se había convertido ya en una de las máximas figuras de la cultura brasileña en el mundo y emprendió un proyecto diferente a solicitud del conocido cantante uruguayo Daniel Viglietti, quien también había sufrido los estragos del exilio, pero en París y en 1973. El proyecto de Viglietti era sencillo: lanzar un disco con los mejores temas de Buarque traducidos al español para llevar sus maravillosas canciones al mundo hispano.

 

 

Pero resultó que Chico Buarque no estaba lo suficientemente familiarizado con el español como para traducir sus complejas canciones. Entonces Viglietti puso manos a la obra y tradujo las diez canciones que están incluidas en Chico Buarque en espanhol. Por su parte, Chico se empeñó en dominar la lengua hermana para poder interpretar las traducciones de su colega uruguayo. Tras varios meses de grabación en los que Chico refinaba su pronunciación, el disco estuvo listo. La gran sorpresa fue que el primer tiraje de este álbum sólo salió en Brasil y no en los países de habla hispana, aunque con el tiempo esta placa llegó a otras regiones.

 

 

Chico Buarque en espanhol, ya lo decíamos, cuenta con diez temas, la gran mayoría éxitos pasados, ningún tema nuevo y una que otra sorpresa. El disco abre con “Oh que será”, traducción de “O que será (À flor da terra)”, tema que se grabó en 1976 para la banda sonora de la adaptación cinematográfica de Doña Flor y sus dos maridos –novela de Jorge Amado-, dirigida por Bruno Barreto. El poema es un juego de palabras muy similar a una adivinanza cuya respuesta, en todos los casos, es el amor… o al menos eso piensa un servidor.

 

“Oh qué será” es quizá la canción más conocida de Buarque en español, pues además de la propia versión de Buarque-Viglietti, Mercedes Sosa también la cantó y, más recientemente, otro uruguayo: Jorge Drexler, como parte del disco Samba pa’ti de 2005, donde artistas de habla hispana rinden homenaje a la música brasileña.

El siguiente tema es “Mar y luna”, una canción de “amor prohibido”, de amor lésbico, en el que dos mujeres se encuentran en una ciudad lejos de la costa y sin brillo lunar, “una andaba lenta, grávida de luna, y otra iba desnuda ávida de mar”. Amor mediante, acaban por correr río abajo para convertirse plateada arena de la playa. Además de la versión Buarque-Viglietti, la canción, con algunas modificaciones a la letra también fue interpretada por Ana Belén y Georgina Hassan.

 

Un tercer tema, “Geni y el zeppelín”, nos relata la historia de la que podemos asumir como una bella prostituta que ofrece sus servicios a la gente marginal del pueblo. Un mal día, la ciudad es atacada por un hombre poderoso a bordo de un zeppelín, quien amenaza con destruir la ciudad a menos que Geni pase la noche con él. El pueblo, que solía ofender a Geni le ruega que lo haga, pero Geni sólo gusta de los marginales. De vilipendiada a heroína y viceversa. Esta canción de Buarque es quizá una de las más agrias y descarnadas. El tema formaba parte de su Ópera do malandro de1980 y es una de las composiciones más aplaudidas de Buarque.

 

De 1980, Buarque nos lleva diez años antes, con la canción que se convirtió en el himno del movimiento democrático y que le valiera la censura por parte del gobierno militar, “A pesar de usted”. Este es un tema lleno de esperanza pero también de crítica. ¿Quién es ese usted que, dice Buarque, inventó el pecado, que manda por hoy? No es nadie en particular, sino el poderoso, el que manda callar las voces, el creador de la oscuridad. No es de extrañar que la canción se convirtiera en himno de la resistencia, pues apuesta siempre por un mejor mañana en el que no sólo brillará el sol, sino que también traerá un debido ajuste de cuentas: “usted va a pagar y bien cobrada cada lágrima rodada desde mi penar”. En esto, Buarque se diferencia de otros cantantes de protesta, que únicamente esperan derrocar al villano: Chico es más agresivo, más enérgico, su compromiso político busca el cambio, pero también el castigo.

 

Para no alterar demasiado el ánimo, la siguiente canción, “Querido amigo”, extraído del Meus caros amigos de 1976, es una especie de resumen de noticias y una disculpa. Chico le envía a un amigo, mediante la canción, una radiografía de lo que pasa en su tierra desde que dicho amigo no está. El futbol, la bebida, el amor y un cigarrillo son los bálsamos necesarios para soportar el encarecimiento de la vida, el mismo que le impide visitarlo, llamarle por teléfono o enviarle una carta. ¿Dios, algún muerto, un exiliado, quién es ese amigo de Buarque? Quizá nadie, quizá cualquiera.

Si la anterior canción es un muy logrado intento por esbozar de alguna manera la vida cotidiana, “Construcción” es una obra maestra en ese sentido. Altamente poética y de una calidad musical tremenda, la estampa que narra la última jornada laboral de un albañil se ha convertido con el tiempo en una de las más poderosas cartas de presentación del trabajo de Chico. “Construçao”, la versión original, apareció por primera vez en un álbum homónimo lanzado en 1971 y que es considerado el más crítico de la carrera de Buarque.

 

A “Construcción” le sigue el tema titulado simplemente “Te amo” y está interpretado a dueto con Telma Costa, quien también participó en la grabación original de 1980, incluida en el disco Vida. La música de esta canción no es enteramente de Buarque, sino que contó con la ayuda de una de sus grandes influencias: Tom Jobim. “Eu te amo” es una impactante oda a esos lapsos donde el amor se apodera de las parejas y desdibuja los límites de cada cual: desde la ropa hasta las piernas, amándose paganamente y apenas avergonzándose de las delicias de compartir un momento, diría Oscar Chávez, fuera del mundo.

 

Continuamos con otro tema amoroso, pero que contrasta con el anterior, pues si bien “Te amo” describe a través de un diálogo las glorias de desentenderse del mundo, “Cotidiano” ubica al amor en el contexto del día a día, donde la boca muestra pavor, sabor a café o arroz y pasión. El amor aparece aquí como el metrónomo de la vida, pero también como su refugio y tabla salvavidas.

Aparecida también en su Construçao de 1971, “Cotidiano” extiende sus brazos también hacia el futuro y encuentra cierta continuación en el tema siguiente, “Acalanto”, originalmente llamado “Acalanto para Helena” y que forma parte del mismo disco. Esta canción es una suerte de anti-nana, una canción de cuna que no invita a los niños a dormir para viajar al “mágico país de los sueños”, sino para dar la espalda al mundo. “Duerme mi pequeña, no vale la pena despertar”. Es una de las canciones más breves de Buarque, una de las más tristes y contundentes, pues la mirada triste de Chico impregna el mensaje para los niños de una melancolía profunda.

Finalmente aparece ante nuestros oídos “Mambembe”, una canción extraída del soundtrack de la película Quando o carnaval chegar, dirigida por Cacá Diegues en 1972. El tema es delicioso y hasta podría decirse que autobiográfico, pues describe al músico gitano, al que no tiene nada pero es dueño del mundo. Una de esas canciones sencillas en las que todos los músicos quieren verse reflejados.

 

Son apenas diez temas de los cientos que Chico Buarque ha compuesto en su trayectoria, pero sirven más que perfecto para aproximarnos a su obra. Chico Buarque en espanhol, es uno de esos discos-tesoro que deben sacarse de madrugada, cuando el alcohol ha navegado lo suficiente como para poner el sentimiento a flor de piel. O bien, un domingo temprano, a todo volumen, mientras pensamos como obtener para la siguiente semana, apenas un pedazo de pan como el que figura en su portada. Para quedarse “debajo del puente, cantando, bajo de la tierra, cantando, en boca del pueblo, cantando”.

fórmula le ha servido a muchos: Miguel Bosé, por ejemplo, grabó sus discos Chicas! (1979), Miguel (1980) y Bandido (1984) en italiano; los catalanes de La Trinca consiguieron pasar a la historia del Rock en tu idioma con su hitazo “Quiero una novia pechugona”, incluida en su único disco grabado en español Trinca, sexo y rocanrol (1986) y hasta José Feliciano se anotó varios grammys con sus canciones en inglés." data-share-imageurl="">

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