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AURAL, el festival de música experimental del DF

Imagen de pablo

El Festival Aural es un espacio para la música experimental del Festival de la Ciudad de México (FMX). Desde hace algunos años, los organizadores han mantenido un gran nivel en cuanto a la calidad de los artistas y músicos que han sido parte de los diferentes programas. La idea primordial de este evento es traer a México propuestas de experimentación sonora que han ampliado, diversificado y/o fracturado el rumbo de la música. John Zorn, Bill Laswell, Mike Patton, Zu, The Residents y los Boredoms son sólo algunas de las propuestas que hemos podido disfrutar en este peculiar evento.

 

Durante 5 días, el festival Aural salta entre el noise, el free-jazz, el avant garde y el arte sonoro para deleitar a los oídos exigentes y poco convencionales de los habitantes de la ciudad. Por lo general, los conciertos o intervenciones visuales y sonoras se realizan en edificios históricos del centro del Distrito Federal. En algunas ocasiones, también se utilizan explanadas, salas de conciertos profesionales e incluso cines para poder dar la ambientación adecuada para cada uno de los eventos.

 

 

Este año, las festividades empezaron con The Residents, la legendaria banda de California que se ha dedicado a destruir la cultura pop del imperio americano. La cita empezó a las 9:10 pm de un martes por la noche. Los Residents convirtieron al lunario en una sala de estar para contarnos una serie de historias bizarras, verdades ocultas y demonios internos invisibles. Durante casi dos horas, los tres miembros de la banda dan alarde de su locura para crear ambientaciones sensoriales completas que afectan de alguna u otra manera a cada uno de los espectadores. Era la primera vez que esta banda se presentaba en México y fue un lleno total. El miércoles, el Teatro de la Ciudad abrió sus puertas para ver un show de Free-Jazz de primer mundo con la presencia en el escenario de Evan Parker (legendario sax británico), Chris Corsano (entre otras cosas, el baterista de planta de Björk), John Russell en la guitarra y John Edwards, uno de los bajistas más activos dentro de la escena de la improvisación en Londres, Inglaterra. El espectáculo fue precedido por un dueto entre Mark Dresser (contrabajo) y Remi Álvarez, saxofonista mexicano que entre todas sus producciones, destaca por ser fundador del grupo Cráneo de Jade. El día siguiente, las atmósferas sensoriales dieron un giro de 180 grados para ver y escuchar el proyecto Text Of Light. Esta banda está compuesta nada más y nada menos que por Lee Ranaldo (Sonic Youth), Alan Licht, Tim Barnes y Ulrich Krieger. La idea de este grupo es improvisar con los instrumentos sobre las películas de Stan Brakhage, un director de cine norte-americano avant garde de mediados del siglo XX. La sala uno de la Cineteca Nacional se vio abarrotada, no sólo por lo peculiar del evento, sino por la presencia del Lee, quien firmó copias y copias de los discos de Sonic Youth. Para el viernes, el antiguo Casino Metropolitano fue testigo de la noche de exploración aural con dos eventos que dieron mucho de qué hablar. De 8 a 10 de la noche, fuimos testigos de una amplia variedad de propuestas de experimentación sonora que empezaron con Aaron Dilloway, fundador de la banda de Noise Wolf Eyes. Después, Manrico Montero, de México, nos puso la piel chinita y los oídos a punto de explotar con un set de improvisación sonora espectacular. Kan Mikami de Japón presentó enseguida su mezcla de blues-folk americano con Noise. Su set fue un poco más sencillo que el resto de los participantes al usar sólo una guitarra y su voz, con la cual alcanza a dar unos gritos de desesperación que emocionaron a todos los asistentes

 

 

Por último, Maja Rakje, de Noruega, presentó un set de improvisación vocal y electrónica que nos dejaron estupefactos. Después de dos horas de Noise y experimentación, la mayoría de los asistentes nos encontrábamos satisfechos, pero la noche apenas estaba por comenzar. El público abandonó la bodega del sótano para subir al primer piso del casino, un viejo salón de espejos a doble altura que recuerda a los salones de palacios como el de Versalles, en Francia. En este lugar no había un escenario central. De entrada, sólo pudimos observar un contrabajo en una esquina, una batería por en medio del salón y nada más. De pronto, entre la gente salió John Edwards, quien tomó su bajo y empezó a sacarle sonido a su instrumento. Al terminar, un saxofón se escuchó en algún rincón de otra habitación. Mientras la gente se desplazaba hacia ese lugar, la línea sonora encontró la respuesta de otro saxofón, que se encontraba en la esquina opuesta del primero. A partir de ahí, inició un diálogo de improvisación entre dos saxofones que empezaron a caminar entre la gente y a moverse entre todo el espacio mientras cada uno continuaba con sus fraseos. Eran Evan Parker y Germán Bringas (saxofonista mexicano) quienes por más de 30 minutos se aventaron una conversación de call and response entre sus dos instrumentos. Mientras tocaban, ambos daban vueltas por aquel salón y se paseaban alrededor de la gente. En algún punto, los dos se encontraron cara a cara y discutieron frente a frente respondiendo cada uno con líneas y fraseos cada vez más complejos y veloces. La euforia era total, pero aún faltaba más. Por una puerta trasera, apareció Chris Corsano, un joven con menos de 30 años que se sentó en la batería. Los más curiosos empezaron a observar que no era una batería común y corriente. Además de platillos y tambores, la tarola tenía un alambre tensado encima del parche. El piso estaba repleto de cazuelas, pedazos de madera, una tela, cubetas, alguna que otra trompetilla y un pedal. Del lado del hit-hat, el Sr. Corsano instaló la columna vertebral de un violín con sus cuatro cuerdas y palos de distintos tamaños y texturas entrelazados entre las cuerdas. Su set, más que un performance virtuoso de percusiones y ritmos, es una experiencia completa por la amplia variedad de recursos sonoros que logra sacar de su instrumento y de todas las pequeñas cosas con las que experimenta. En concreto, logra agregar color y matices diversos a su set de percusiones. Fueron 40 minutos durante los cuales Chris Corsano nos hipnotizó con todo lo que puede llegar a sonar una batería. En definitiva, una experiencia única que sólo en este tipo de eventos se pueden encontrar. El festival cerró con la impactante presentación de Los Melvins, quienes pisaron el país por primera vez en su historia. El evento estaba programado para el sábado, donde alternarían con la banda Earth. Sin embargo, problemas de logística provocaron que la fecha se pospusiera al 3 de mayo. Descartes A Kant, una banda oriunda de Guadalajara Jalisco, fue la encargada de abrir el concierto y subir el volumen de los amplificadores para llenarnos los oídos de rock, noise y un toque de metal.

 

 

 

Así concluyó la primera edición de Aural, quien es el heredero del festival Radar, el cual ya llevaba varios años sorprendiéndonos con propuestas de experimentación sonora de todos los rincones del planeta. Sin duda, es un espacio poco convencional y que no es apto para todo tipo de público. Sin embargo, cada año reúne a curiosos y extraños que disfrutan de este tipo de “rarezas sonoras”.

 

Aural 2012 - aural.org.mx

El Festival Aural es un espacio para la música experimental del Festival de la Ciudad de México (FMX)." data-share-imageurl="">

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