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Alan Lomax, el incansable nómada musical

Melómano obsesivo, viajero incansable, productor, folclorista, archivista, etnomusicólogo, escritor, intérprete, activista social, historiador oral y cineasta son algunas de las palabras que definen al norteamericano Alan Lomax, quizás el recolector de músicas del mundo y folk más importante del siglo XX.

Tanto en Estados Unidos como durante su larga estadía en Europa, la influencia de Lomax es incalculable. Jugó un papel esencial en el resurgimiento del folk estadounidense de los años cuarenta, cincuenta y sesenta, influyendo en personajes de la talla de Bob Dylan y Joan Báez, pasando por otros anteriores como Lead Belly y Woody Guthrie, cuya fama impulsó.

La carrera de Alan Lomax comienza viajando junto a su padre John A. Lomax, folclorista y coleccionista, recogiendo canciones y ritmos del Estados Unidos profundo y olvidado, aquel que se encontraban en los barrios populares y los pueblos aislados.

Alan Lomax continuaría en solitario la labor comenzada por su padre, aunque con muchos colaboradores en el camino, grabando miles de piezas y entrevistas para el Archivo Americano de Música Folk, del cual era director, pero también para la importante Librería del Congreso de Estados Unidos.

En un punto de su carrera, Estados Unidos se le quedaría pequeño por lo que saldría al extranjero. Hay quienes aseguran, aunque él siempre lo negó, que motivado también por la persecución que sufrió por sus ideas políticas, que coqueteaban con el comunismo. Su punto de partida sería Inglaterra, pero, eterno trotamundos, al poco tiempo recorrería Italia, Irlanda, España, Rumania y la inmensa Unión Soviética, descubriendo los sonidos de Siberia, así como del centro de Asia, pasando por Kazajistán, Uzbekistán y Tayikistán.

El mar Caribe tampoco le fue ajeno a Lomax, quien viajó por las Antillas Menores, Haití y República Dominicana.

Los viajes de Lomax duraron más de seis décadas, se retiró en 1996 y murió en 2002, logrando un archivo multicultural de infinito valor.

Desde el año 2012 buena parte de ese archivo está en Internet, a través del proyecto Global Jukebox, concebido por Lomax desde 1992 y llevado a cabo por la Asociación por la Equidad Cultural, el cual recoge más de 150 mil metros de película, 5 mil horas de grabaciones musicales, 5 mil fotografías y páginas sobre las culturas del mundo. Todo esto se encuentra disponible en culturalequity.org

Una vocación familiar

Nacido en Austin, Texas, en 1915, Alan Lomax era el tercero de cuatro hijos del folclorista pionero y autor literario John A. Lomax y su mujer Bess Brown, fue con su padre con quien empezaría su carrera grabando canciones cantadas por los aparceros de las plantaciones de la región, así como por convictos de las cárceles de Texas, Louisiana, Arkansas y Mississippi.

John A. Lomax tenía en su currículum haber sido profesor de inglés en la Universidad de Texas A&M, así como una autoridad en folclor texano y canciones del sur. También trabajó como administrador y secretario de la Sociedad de Alumnos de la Universidad de Texas.

Habiendo recibido parte de su formación escolar en casa, Alan Lomax estudió en la Universidad de Texas en Austin, su padre aspiraba que su hijo fuese a Harvard. Sin embargo, la precaria salud de su madre lo mantuvo en su estado natal durante aquellos años.

Un compañero de la universidad, el antropólogo Walter Goldschmidt, recuerda a Lomax como “increíblemente inteligente, probablemente se le podía clasificar como genio”.  

Lomax comenzó a escribir para el periódico de la universidad pero renunció tras ser censurado al querer publicar un artículo sobre el control de natalidad. También comenzó a coleccionar discos, a la vez que asistía a clubes cuyos dueños eran de color, algo nada común en el Texas de aquella época.

Tras la muerte de su madre, Alan Lomax pasa a estudiar en Harvard, gracias a la ayuda financiera proporcionada por esa universidad. Matriculado en física y filosofía, se involucró en política por el tiempo que estuvo en Boston. Tras enfermar y bajar sus notas, tomó un descanso en los estudios para, ya con 17 años, acompañar a su padre en sus viajes de recolección de música folk para la Librería del Congreso de Estados Unidos, siendo co-autor de los discos American Ballads and Folk Songs en 1934 y Negro Folk Songs as Sung by Lead Belly (Canciones negras cantadas por Lead Belly)  en 1936.

Ese mismo año Lomax regresa a Texas donde finaliza sus estudios. Por aquellos días se casará también con Elizabeth Harold Goodman. Elizabeth lo acompañaría en muchos de sus viajes, tanto al extranjero como dentro de Estados Unidos. En 1937 viajan a Haití, en otra travesía sonora. Al año siguiente es nombrado asistente a cargo del Archivo Americano de Música Folk.

En 1939 produce los primeros programas de radio de lo que será una larga serie para la estación CBS. Proyectos como American Folk Songs, Wellsprings of Music y el célebre Back Where I Come From, expusieron a la sociedad norteamericana a la poco conocida música regional y provinciana del país, catapultando talentos de la talla de Woody Guthrie, Lead Belly, Aunt Molly Jackson, Josh White, The Golden Gate Quartet, Burl Ives y Pete Seeger.

Lomax también concibió, gracias al interés que crearon sus discos, libros y programas, una serie de conciertos, como el Midnight Special at Town Hall, realizado en Nueva York a principios de los años cuarenta, donde presentaba géneros poco conocidos como flamenco, calipso y balada sureña. “El punto principal de mi actividad”, diría Lomax alguna vez, “era brindar toda la tecnología sonora disponible al folk, de manera de dar canales de comunicación a todo tipo de artistas en todos los lugares posibles”.

Un biógrafo oral

Su grata experiencia tras entrevistar a Lead Belly, para Negro Folk Songs as Sung by Lead Belly, impulsó a Alan Lomax a explorar el género de la biografía oral. Sus conversaciones con Jerry Roll Morton, grabadas en 1938 en el Auditorio Coolidge en la Librería del Congreso, fueron la base para obras como Mister Jelly Roll: The Fortunes of Jelly Roll Morton, New Orleans Creole and “Inventor of Jazz”¸ publicada en 1949 y que explora la historia y los orígenes del jazz.

Otros retratos orales célebres de Lomax pueden encontrarse en The Rainbow Sign, publicado en 1959, basado en una serie de entrevistas y grabaciones que hizo a la cantante folk de Alabama Vera Hall a finales de los años cuarenta.  

El disco Blues in the Mississippi Night, el cual contiene música, así como cándidas discusiones entre Memphis Slim, Big Bill Broonzy y Sonny Boy Williamson, funge como un documento histórico social y musical de la sociedad afroamericana de los años cuarenta. Esta placa volvió a publicarse en 2002, de la mano de Rounder Records.

“Cada vez que saco de su envoltorio una cinta de grabación”, decía Lomax, “siento que un momento mágico está por suceder… Para mí, la cinta rodando y grabando en medio de la mesa en la oscura noche de Mississippi abría una nueva era en la escritura de la historia humana”.

Durante un viaje patrocinado por la Librería del Congreso y la Universidad Fisk, a principios de los años cuarenta, Alan Lomax, quien ilustra vívidamente la experiencia en el texto The Land Where the Blues Began (La tierra donde comenzó el blues), publicado en 1993, se adentró aún más profundamente en la cultura afroamericana del sur de Estados Unidos. Documentó estilos de flauta y percusión, voces polifónicas y danzas que demostraban la cercanía aún existente con las raíces africanas.  

En el delta del Mississippi entrevistó y llevó a cabo además la primera grabación del cantante y guitarrista de 29 años McKinley Morganfield, años más tarde conocido como Muddy Waters.  

En 1947 Lomax vuelve a nuevamente a Mississippi para grabar en alta fidelidad los coros de las iglesias del Delta y las canciones de trabajo de los presos que hacían labores forzadas en la granja Parchman.

A finales de los años cuarenta comienza en Estados Unidos una cacería de brujas hacia todo aquel que simpatice con el comunismo y las ideas de izquierda. El panfleto anticomunista Red Channels, que sirvió como punto de partida para la persecución y creación de listas negras de artistas y periodistas con simpatías hacia el comunismo señaló a Lomax, junto a otros personajes célebres de la época como Aaron Copland, Leonard Bernstein, Yip Harburg, Lena Horne, Langston Hughes, Burl Ives, Dorothy Parker, Pete Seeger y Josh White.

Por otro lado, a principio de los años cincuenta, el congreso estadounidense comenzó a debatir leyes que limitaban los derechos de aquellos considerados “subversivos”, restringiendo su movilidad al momento de viajar y permitiendo su detención en caso de “emergencias”. Además, el Comité de Actividades Anti-Americanas iniciaba sus tristemente conocidas audiencias públicas a los sospechosos. Seguro de que se vería afectado, Lomax, que acababa de divorciarse, y poseía un contrato con Columbia Records para grabar en Europa, decidió salir del país nuevamente. Según su agente, le dijo que regresaría a los pocos meses, siempre y cuando “la situación se calmara”.

Alan Lomax zarpó a Europa el 24 de septiembre de 1950.

Lomax el trotamundos

Poco después de su partida, agentes del FBI entrevistaron a varios amigos y compañeros de trabajo de Alan Lomax. Sin embargo, éste nunca reveló a su familia las razones por las cuales viajó a Europa, se limitó a decir que estaba desarrollando una librería de músicas del mundo para Columbia Records. Nunca permitió a nadie decir que fue forzado a abandonar Estados Unidos. En una carta a un periódico británico, Lomax, ya instalado en Londres, aseguró que no había sido víctima de ninguna caza de brujas y que se encontraba en el Reino Unido por un proyecto laboral.

Fue por aquellos años cuando Lomax llega a España, donde pasaría más de siete meses, en 1952.

Alan Lomax se adentró en la España recóndita, en los pueblos de provincia, donde grabó flamencos, fandangos, bulerías, sardanas, rumbas, tonadas románticas, música sacra, pero también conversaciones de calle y sonidos de la ciudad.

En España Alan Lomax redactó infinidad de artículos y llevó a cabo un importante trabajo fotográfico que fue más allá de la música, retratando todo aquello que le interesaba: calles vacías, viejos edificios y carreteras del campo. Para Lomax había un paralelismo entre la fotografía y la grabación musical de campo.

Asturias, Euskadi, Galicia, Castilla, Baleares, Extremadura y Andalucía fueron visitadas por Alan Lomax, logrando más de tres mil grabaciones. Parte de ese material acabó en un álbum que años más tarde caería en manos del eminente trompetista Miles Davis, quien también trabajaba para Columbia. Davis, sorprendido por lo que escuchó, terminaría inspirándose en parte por ese trabajo para crear su célebre Sketches from Spain, clásico del jazz.

Alan Lomax se adentró en la España recóndita, en los pueblos de provincia, donde grabó flamencos, fandangos, bulerías, sardanas, rumbas, tonadas románticas, música sacra, pero también conversaciones de calle y sonidos de la ciudad.

En Italia hizo recopilaciones con la ayuda de Diego Carpitella, en Irlanda contó con Seamus Ennis, en Inglaterra con Peter Kennedy y en Escocia con Hamish Henderson. En todos los casos Lomax fungió como impulsor de una resurrección del folk en esos países. Además introdujo a muchos escuchas británicos a las músicas extranjeras a través de la BBC y la televisión.

Alan Lomax editó en Londres una librería de músicas del mundo, folk y ritmos primitivos de 18 discos para Columbia, una antología que imprimió en los recién inventados discos LP.

Regreso a Estados Unidos

Alan Lomax regresa a los Estados Unidos en 1958. Poco después vuelve al sur del país a recopilar. Estas grabaciones, bautizadas Viajes al Sur, son plasmadas en más de 19 álbumes publicados por Atlantic y Prestige International, en los años sesenta.

En 1962 vuelve al Caribe, en otra investigación sobre la música de la región, bajo el auspicio de la Universidad de las Indias Occidentales. Lo que logró en esa época, junto a sus trabajos antiguos de los años treinta, suman más de 150 horas de música, entrevistas y relatos.

Fue en los sesentas que Alan Lomax publica además su célebre antología Folk Songs of North America, el cual plantea una relación entre la cultura popular y el estilo musical folk. A partir de esta idea surge un programa masivo de investigación social, enfocado en la canción, la danza y el lenguaje, conducido en principio por la Universidad de Columbia y luego por el Hunter College. Entre los que participaron en este proyecto se incluyen el musicólogo Victor Grauer y el antropólogo Conrad Arensberg. Estos estudios desembocaron en el libro Folk Song Style and Culture.

Durante los setenta y ochenta Alan Lomax publicó muchos artículos en periódicos, así como material educativo, también presentó tres películas didácticas, tituladas Dance and Human History (Danza e historia humana), Step Style and Palm Play (Pasos y palmadas) y The Longest Trail (La pista más larga), el cual abordaba la continuidad cultural entre los pueblos siberianos y los nativos de Sudamérica y Norteamérica.

En 1977 Alan Lomax fue consultor del astrónomo, astrofísico, cosmólogo, escritor y divulgador científico estadounidense Carl Sagan para la recopilación musical enviada en la sonda espacial Voyager. Lomax procuró incluir músicas del mundo junto a artistas del blues y el jazz como Blind Willie Johnson y Louis Armstrong. Hubo flautas de pan andinas, canto navajo, lamentos musicales de los mineros de azufre en Sicilia, cantos polifónicos de la tribu Mbuti de Zaire, todo esto junto a piezas de Bach, Mozart y Beethoven.

Últimos años

En 1990 Alan Lomax estrena American Patchwork, una serie de televisión, aclamada por la crítica, donde muestra sus viajes musicales al sur de Estados Unidos. El programa fue transmitido por el canal PBS. Ese mismo año es reeditado el disco Blues in the Mississippi Night y en 1993 Sounds of the South, una recopilación de cuatro discos de las grabaciones que Lomax realizó en el sur en 1959.

Años más tarde sería publicada The Alan Lomax Collection, una serie de discos que resumían las seis décadas de carrera del nómada incansable.

En 1989 Alan Lomax, junto a un equipo de desarrolladores, comienza el proyecto más ambicioso de su carrera, la Global Jukebox (Rocola global), una base de datos interactiva multimedia que presenta la relación entre la danza, la música y la organización social. El trabajo estaba inspirado por la iniciativa de estudio Urban Strain del músico de jazz Roswell Rudd junto al etnólogo coreográfico Forrestine Paulay.

El objetivo de Alan Lomax era presentar un medio para el estudio científico de la expresión y el comportamiento humano, pero también una herramienta para la ciencia social y las artes. Lomax aspiraba difundir el concepto de igualdad cultural, que buscaba darle importancia a todas las culturas a través de un foro multimedia que las expusiese. Con la invención de Internet este sueño se convirtió en una posibilidad real.

Alan Lomax recibió la Medalla Nacional de las Artes de la mano del presidente Ronald Reagan en 1984, en 1993 obtiene el Premio Nacional del Círculo de Críticos Literarios por The Land Where the Blues Began y en 1995 el Premio a la Trayectoria de Vida de la Alianza del Folk. En el 2000 fue nombrado Leyenda Viva de la Librería del Congreso de Estados Unidos. Finalmente, en 2003, recibió un Grammy póstumo.

Alan Lomax se retira en 1996 a vivir a Florida junto a su hija y su nieto, allí murió el 19 de julio de 2002.

Diez años después, el 30 de enero de 2012, día en que habría cumplido 97 años Alan Lomax, la Global Jukebox pasó a estar disponible para toda la humanidad a través de Internet. El valor incalculable de su archivo está actualmente al alcance de todos. Su sueño terminó haciéndose realidad. Si lo quieres revisar visita culturalequity.org

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