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Afrika Bambaataa: Peace, Unity, Love & Having Fun

La propagación del hip-hop como alternativa al pandillismo callejero de Nueva York a principios de los años setenta tiene un único “padrino”: Afrika Bambaataa. Su labor como músico y activista, junto a la asociación Zulu Nation, es quizás uno los capítulos más importantes de la historia de esta cultura.

En la historia del hip-hop pocos artistas han tenido la trascendencia que tuvo Afrika Bambaataa, pionero en el arte del turntablism, o Djing, y fundador de la asociación Zulu Nation, encargada de propagar la cultura del hip-hop como una alternativa a las street gangs callejeras. Su dedicación y entrega a esta cultura urbana le han hecho merecedor del reconocimiento de  “padrino” del hip-hop y el “padre” del electro funk.

Su trayectoria infunde respeto y ha sido inspiradora para muchos artistas que como él nacieron en un ambiente violento y desmotivante. Pese a todo, a menudo es olvidado y su música ya no se toca, o al menos no tanto como la de las grandes estrellas de la industria del hip-hop que desde los años noventa se han lanzado con gran impacto mediático. Con el despegue de los vídeos musicales y cadenas televisivas como MTV, las estrellas del rap se han ido olvidando de  sus humildes orígenes en el ghetto hasta transformarlo en una pasarela glamorosa como la que hoy vemos en videos del tipo de “Power”, donde Kanye West se presenta como un dios olímpico. El éxito comercial del nuevo rap ha sepultado a las viejas glorias como Dj Kool HercSugarhill Gang y ha eclipsado el electro funk y las grabaciones de Afrika Bambaataa, no obstante, este último se ha mantenido a la vanguardia difundiendo el mensaje original de su cultura: Peace, Love, Unity & Having Fun.

La voz ecléctica del guetto

La historia comienza a principios de los años setenta en Nueva York, específicamente al sur del Bronx y Harlem, donde se asentó en su día la mayor comunidad africana y latina de la Gran Manzana. Malcom X y Martin Luther King recientemente habían sido asesinados, pero el slogan Black Power aún se escuchaba contundente y los grupos de autodefensa como las Panteras Negras se multiplicaban. Pero, aunque la batalla por los derechos civiles de la población negra era ya irreversible, el paisaje no era nada consolador. Lejos de hacer un frente unido a la xenofobia y el racismo, las bandas de jóvenes negros se enfrentaban diariamente para controlar los territorios clave en la distribución de la heroína y el crack, además de correr negocios de prostitución y apuestas. En este escenario surgió el rap, el graffiti, el breakdance y el turntablism, los cuatro elementos que componen el hip-hop: un movimiento cultural que hunde sus raíces en el pandillismo. Concretamente nació  en las block parties, fiestas multitudinarias organizadas por pandillas conocidas como los Guetto Brothers o los Black Spades, donde el soul, el reggae, el dub y el funk, por entonces en su máximo apogeo, se pinchaban toda la noche utilizando tan sólo una mezcladora de dos canales, encendida con luz robada de las farolas públicas.

De forma similar a la que trabajaron muchos artistas conceptuales de los sesenta, los músicos de hip-hop reciclaron la música popular como único medio a su alcance, obteniendo productos innovadores.

Con tanta música para escuchar los Disc Jockeys acabaron haciendo de la mezcla una forma de arte, intercalando canciones y fundiéndolas de mil maneras para ganarle tiempo a la noche. Finalmente la necesidad de sintetizar se hizo tan grande que los Dj se fueron limitando a repetir las pequeñas secciones instrumentales favoritas de la gente, llamadas breaks, y pegarlas entre sí con juegos de scratch entremedias. Estos pequeños loops o bucles, son la célula primigenia de la música hip-hop que literalmente nació de reciclar, a modo de collage, la música de aquellos que podían acceder a los entonces carísimos estudios de grabación profesional. Sobre los breaks pronto se añadieron también efectos de sonido de animales, de disparos o de sirenas policiales, lo cual denota un gran sentido del humor si tenemos en cuenta su contexto. La velocidad con la que se propagó este estilo de mezclas fue tan acelerada que en pocos años había ya decenas de Djs en Nueva York que hacían breaks, y a mediados de los setenta el turntablism era ya considerado el pilar de la música hip-hop.

Aunque pueda parecernos que tiene poco mérito recortar y pegar la música de otros artistas, dicha labor es muy compleja. Para mezclar en vivo el Dj debía cargar con decenas de pesados vinilos de artistas como Wanda DavisFreddie Williams and The Jewels BandStevie WonderJames Brown o Aretha Franklin, de tal forma que los nuevos temas se compusieran con segmentos de músicas muy distintas, para todos los gustos. Es decir, el Dj debía poseer un gran conocimiento musical y debía ser capaz de articularlo. Tampoco se debe hablar de plagio o falta originalidad, pues, entre otras cosas, la música hip-hop llegó a deformar tanto los breaks que ni siquiera eran reconocibles para quien los escuchaba, por el contrario, podrían parecer piezas completamente originales. De forma similar a la que trabajaron muchos artistas conceptuales de los sesenta, los músicos de hip-hop reciclaron la música popular como único medio a su alcance, obteniendo productos innovadores. Y es que si lo pensamos bien, con toda la música grabada que hay a nuestro alcance, no necesitaríamos volver a grabar nunca más. Gracias a los programas de producción que ahora están al alcance de cualquiera, la música se puede manipular de cientos de formas. Así es como músicos como Daft Punk consiguieron producir sus primeros éxitos en los noventa, con la diferencia de que en los setenta las herramientas eran muy rudimentarias.

El MC se inspiró en la recitación tradicional de los griots, músicos de África Occidental encargados de conservar la tradición oral que de otra forma se perdería por la falta de escritura. Eso que los raperos llaman flow, hunde sus raíces en el arte de estos músicos que todavía hoy en Mali, Gambia o Guinea, cuentan historias con voz monótono y gran agilidad en la improvisación.

Como alternativa a la violencia callejera, las block parties parecen más ceremonias religiosas donde se busca una catarsis a través del baile y el canto. Quizás por ello, para dirigir cada sesión, surgió la segunda figura clave para el hip-hop: el MC, o Maestro de Ceremonias. En principio éste personaje tenía la función de animar y comentar la fiesta, pero con el tiempo fue evolucionando al rap. Sobre los breaks el MC fue adoptando el papel de orador, maestro en el arte de la rima y la improvisación, al estilo de The Last Poets, un movimiento revolucionario-literario que a finales de los años setenta había creado un nuevo estilo en defensa de los pueblos afroamericanos. Al igual que los escritores de este movimiento, el MC se inspiró en la recitación tradicional de los griots, músicos de África Occidental encargados de conservar la tradición oral que de otra forma se perdería por la falta de escritura. Eso que los raperos llaman flow, hunde sus raíces en el arte de estos músicos que todavía hoy en Mali, Gambia o Guinea, cuentan historias con voz monótono y gran agilidad en la improvisación. Es lo mismo que se hace en el toasting jamaiquino, que junto al reggae se daba a conocer en los años setenta por Nueva York. Por si esto fuera poco, el MC intercalaba en sus recitaciones cánticos a los que el público respondía conjuntamente cantando también. Está práctica de origen ritual en los pueblos africanos es la misma que pasó a las iglesias americanas en forma de gospely es sobretodo característica del primer hip-hop de los setentas.

De la violencia callejera a la armonía musical

Algunos de los pioneros del género son Dj Kool HercSugarhill GangKurtis Blow y por supuesto el Dj y MC Afrika Bambaataa. Nacido con el nombre de Kevin Donovan, Bambaata se familiarizó desde niño con la causa de la lucha civil afroamericana, a la que su madre era especialmente adepta. Pero pese a su educación revolucionaria, de joven se alejó de la lucha pacífica para fundar la pandilla de los Savage Seven, que posteriormente se convirtió en la famosa banda Black Spades. El crecimiento de esta pandilla pronto necesitó de una estructura jerarquizada, en la que Bambaataa pasó a ocupar el puesto de “Señor de la Guerra”. A finales de los setenta la banda controlaba territorios en todos los barrios de Nueva York, desde el Bronx hasta Manhattan y el papel de Kevin Donovan consistía en educar a las nuevas generaciones y negociar en encuentros diplomáticos con otras bandas. No obstante, Bambaataa era igual de famoso por su conocimiento enciclopédico de la música por lo que era llamado “The Master of Records”. Su talento merecía ser explotado en el escenario de las fiestas del barrio y eso fue lo que pasó: Bambaataa a finales de los setenta era ya un Dj conocido en los escenarios mucho antes de haber hecho grabaciones.

Siendo aún miembro de los Black Spades, Bambaataa fundó La Organización, un grupo contestatario a las prácticas belicosas de las pandillas callejeras, que ofrecía como alternativa la convivencia armoniosa en veladas musicales. Pero su rechazo a la violencia callejera no se hizo radical hasta 1975, año en que su mejor amigo, Soulski, murió en un tiroteo en contra los Black SpadesEsto lo llevo un año después de la desgracia a abandonar de una vez por todas el pandillismo y formar The Universal Zulu Nation, un grupo promotor de la paz que nació para continuar el trabajo de la antigua Organización. El nombre de la asociación vino a Kevin tras ver la película Zulú, protagonizada por Michael Caine, en la que 4 mil guerreros zulúes de Sudáfrica derrotan a un ejército de 140 ingleses, inconformes con las injusticias del gobierno colonial. La película lo impresionó tanto que desde entonces también pasó a llamarse Afrika Bambaataa, inspirándose en el nombre del comandante Zulú. Ello no significa que Kevin Donovan le hubiera declarado la guerra a los blancos, pero sí que su lucha se identificaba con la concienciación del poder de la población negra americana.

Con el nacimiento de la Universal Zulu Nation y el despegue de su carrera musical, Bambaataa comenzó a vestir con tocados como los de los faraones egipcios y adornos prestados de las culturas milenarias africanas y americanas. A partir de entonces fue conocido como el Amón-Ra de la cultura hip-hop y considerado un mesías cultural para su pueblo. Como él mismo dijo en una entrevista dada al New York Post el año pasado, con motivo de su cuarenta aniversario: “Fuimos por ahí renombrando a nuestros hermanos y hermanas de la comunidad con nombre como Tommy o Cynthia por nombres como Monifa y Ahmed. Además llamamos a nuestra productora Nubian Productions, pues sentíamos que era importante traer nuestro africanismo a la juventud para el futuro”.

Afrika Bambaataa comenzó su carrera musical, formando dos grupos: The Jazzy 5 y The Soul Sonic Force. Ambos debutaron en 1980 con un concepto musical verdaderamente revolucionario. Alejándose del hip-hop de los setenta, Bambaataa fue uno de los pioneros en el uso de sintetizadores, inspirándose para ello en las primeras bandas de música electrónica como la japonesa Yellow Magic Orchestra o la alemana Kraftwerk, de quienes incluso consiguió equipo prestado para sus primeras producciones. El resultado de sus primeros trabajos fue completamente innovador, no sólo para el hip-hop sino para toda la música electrónica estadounidense. Con el apoyo del productor Arthur Baker y el tecladista John Robie, antes de 1982 había grabado los mayores éxitos discográficos de su carrera: “Looking for the Perfect Beat”, “Planet Rock”, “Renegades of Funk”, “Zulu War Chant” y “Unity”, un tema grabado junto a James Brown que es una emocionante declaración de los cuatro principios de la Universal Zulu Nation: Peace, Love, Unity & Having Fun. Finalmente el auge de la carrera de Bambaataa, en 1984, está marcado por su participación en la banda sonora y el reparto de la película Beat Street de Stan Lathan: el primer largometraje dramático de la historia ambientado en la escena hip-hop. Una película de culto para breakdancers, raperos y graffiteros, en la que se puede ver como era el ambiente de las block parties y el Bronx en los primeros años ochenta.

De los escenarios a la lucha por la paz 

Afrika Bambaataa no ha vuelto a tener éxitos comerciales desde entonces pese a haber producido grandes discos como The Light, con invitados como UB40Sly & RobbieBoy George y George Clinton, o la serie Time Zone, también con diferentes músicos invitados. No cabe duda de que la industria musical es más caprichosa que justa. Aunque su nombre sigue siendo una leyenda para los conocedores de la cultura hip-hop, su música ha dejado de reproducirse. Pero también es verdad que su labor como compositor ha sido escasa en las últimas décadas, concentrándose casi por completo en la lucha por la propagación del hip-hop a través de la Universal Zulu Nation, ya presente en Alemania, Japón, Francia, Holanda, Corea, Australia o Malta. En España la organización ha anunciado la apertura próxima de un centro desde 2009 en Barcelona.

Su rechazo a la violencia callejera no se hizo radical hasta 1975, año en que su mejor amigo, Soulski, murió en un tiroteo en contra los Black SpadesEsto lo llevo un año después de la desgracia a abandonar de una vez por todas el pandillismo y formar The Universal Zulu Nation, un grupo promotor de la paz que nació para continuar el trabajo de la antigua Organización.

Como se puede ver en la página web oficial de la organización, Zulu Nation es un foro para compartir ideas y difundir temas diversos que afectan a la cultura negra, no sólo desde la perspectiva del Hip-hop. Temas como la religión, el SIDA, las leyes civiles de los afroamericanos, la historia de África, la historia de América, etcétera, son tratados sin prejuicios. Además es uno de los principales foros de difusión de la historia del hip-hop. La organización está en cualquier caso abierta a intercambios interdisciplinarios y constantemente hace hincapié en que sus puertas están abiertas a cualquiera que, en son de paz, esté interesado por sus actividades. En algunos casos sus postulados místicos han propiciado confusión y a menudo han sido tachados de secta religiosa, no obstante la organización no pretende ningún tipo de exclusión religiosa, por el contrario, creen fielmente, y así lo expresan en sus mandamientos, que las religiones son un malentendido lingüístico y que realmente no hay necesidad de pelear por algo tan trivial. El mensaje de la asociación concluye siempre declarando que su búsqueda es la paz y la libertad.

La labor de Afrika Bambaataa ha sido ampliamente reconocida, entre otras organizaciones por la ONU. Por otro lado, recientemente en el mes de junio de este año, el Ayuntamiento de Nueva York dio a Afrika Bambaataa, junto a otros pioneros del hip-hop, un reconocimiento público por su labor cultural y anunció la próxima apertura de un museo del hip-hop en el Bronx. El acto coincidió con el cuarenta aniversario del nacimiento de La Organización que posteriormente fue celebrado, como cada año, el 9 de noviembre con una gran fiesta al estilo de las block parties, en las que siempre se rinde un homenaje a James Brown y a Sly Stone.

Actualmente hay una confusión generalizada respecto de la cultura hip-hop. Principalmente por considerarse un sinónimo de rapcuando en realidad se trata de una cultura interdisciplinaria que une el graffiti, el breackdance, el rap y el djing. Pero lo que realmente es sorprendente es la asociación errónea que habitualmente se hace entre hip-hop y violencia. Desde finales de los noventa la industria ha promocionado raperos con orígenes también callejeros pero que lejos de promover la paz hacen alarde de ser mafiosos, tener dinero, armas o mujeres. Obviamente no todos, pero ya es una tendencia muy presente. Bien es cierto que los guettos del Bronx actualmente no son lo que eran y los movimientos contestatarios han evolucionado, sin embargo, un rapero que proclama la violencia debería parecernos tan antagónico como un movimiento de heavy metal que va por las calles dando abrazos gratisEn este sentido la organización Zulu Nation es ejemplar en su labor, fiel a sus raíces de propagar una cultura pacífica y consciente de su historia: Peace, Unity, Love & Having Fun.

 

Originalmente publicada en el número 29

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