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México y la eterna playlist del Rock en tu idioma: una probable explicación.

Imagen de pablo

 

En México vivimos un fenómeno que hoy llamaré la “eterna playlist del Rock en tu idioma”. Los que hayan ido a cualquier bar de rock de este país no me dejarán mentir que llevamos más de 20 años - quizás 30 - con las mismas canciones de siempre: es ya un cliché escuchar a Caifanes, La Maldita Vecindad, Café Tacuba, Santa Sabina, Los Fabulosos Cadillacs, Héroes del Silencio, Soda Estereo… Hay algunos grupos más recientes que han logrado sobrepasar la “barrera” invisible que separa a las bandas legendarias del “rock en tu idioma” pero son pocas. Esas canciones ocupan un lugar en el olimpo y eres mal visto si no conoces alguna o si manifiestas alguna ligera queja al respecto. Qué horror ser un outsider, ¿no?

¿A qué se debe este fenómeno? ¿Acaso los únicos buenos rockeros-de-tu-idioma tuvieron su plenitud en los años ochenta y noventa y después ya nadie tuvo el talento para componer canciones a la altura de los grupos antes mencionados? ¿Habría alguna fecha de caducidad para decir qué era bueno y qué no? Pues bien, en las siguientes líneas, intentaré esbozar una explicación lógica a todo esto. Advierto que pasaré muy rápido sobre ciertos puntos y muy seguramente omitiré eventos importantes, pero trataré, en la medida de mis posibilidades, ser lo más coherente posible.

La explicación puede empezar en la década de los años ochenta, principalmente en países como México, España y Argentina. Estos dos últimos ven florecer una escena local, con grupos y propuestas frescas, que empiezan a tener eco en una población ávida en expresarse y en consumir bandas locales. Las disqueras se dan cuenta de ello e invierten en un mercado poco explorado, pero que al tiempo mostró señas de ser bastante rentable. Eventualmente, buscaron expandir el negocio a otros países de habla hispana, por lo que pensaron en venir a México a ver qué estaba pasando (¡genios!).

Acá, la verdad, las cosas no estaban nada bien. Durante los años setenta, el “rock” estuvo prohibido por los guardianes de la moral y las buenas costumbres, principalmente desde aquel histórico Festival de Avándaro de 1972. Eso no quiere decir que los jóvenes dejaran de hacer rock, sino que simplemente el movimiento no era visible. Perseguidos por la “autoridad”, los conciertos se hacían principalmente en la periferia de la ciudad y en lugares poco aptos para organizar cualquier cosa (los llamados “hoyos funky”). El rock era al mismo tiempo underground y un deporte extremo: en una entrevista, Pacho, baterista de la Maldita Vecindad, cuenta como eras foco de agresión policial si traías el pelo largo, aretes o tatuajes.

El caso es que las disqueras trasnacionales primero inventan la etiqueta “Rock en tu idioma” para importar y distinguir propuestas hispanoparlantes. Luego hacen una pequeña exploración en el que descubren que, efectivamente, hay una nutrida escena de rock de la que ningún medio habla. Es así como deciden apostar por grupos mexicanos y generar ingresos donde nadie antes había pensado que hubiera dinero. Primero Warner firma a “El Tri” de Alex Lora. Le siguen otras y firman a bandas como “Los Amantes de Lola” o “La Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio”. Un parteaguas en la historia es cuando “Los Caifanes” asaltan las radios del país con “La Negra Tomasa”: no sólo la gente la pide y pide, sino que compra y compra discos. ¡El experimento funcionó! Fue la prueba más contundente de que se podía tener un mercado de rock nacional.

El modelo es fácil de resumir: las disqueras firmaban a grupos que tuvieran trayectoria en el underground mexicano y jalaran un poco de gente, les grababan un disco, lo ponían en la televisión, la radio y revistas de música y, sobre todo, distribuían sus discos en todas las tiendas del país. Fue así como la industria puso en el escaparate nacional a grupos de rock mexicano. Por primera vez en la historia, teníamos propuestas locales de las cuales nos pudiéramos sentir orgullosos. Es más, generaciones enteras se identificaron de inmediato y canciones como “Pachuco” o “La ingrata” se volvieron en auténticos himnos nacionales. El negocio iba tan bien que las disqueras inventaron subsellos para atender y desarrollar específicamente ese nicho de mercado.

No obstante, el sueño de tener una industria propia no duró más de 15 años. De un día para otro, las disqueras dejaron de apostar por el rock nacional. Desconozco los motivos reales por los cuales se decidió dejar de financiar a los subsellos, pero acá un par de indicios: el primero es que los directivos, apostando por lo seguro, quisieron repetir los éxitos de grupos como los Caifanes, la Maldita o los Tacubos. Después vino Molotov, y todas las disqueras querían sacar una banda que se pareciera a ellos. Es decir que dejaron de creer en las nuevas propuestas; dejaron de arriesgarse. Otra razón es que, con la entrada del siglo XXI, llegó el internet, Napster, Myspace, el Ipod y todo lo que ya más o menos sabemos que jodió la venta de discos como modelo de negocio.

Entonces ya no hubo bandas nuevas en el gran aparador. El imaginario colectivo se quedó con los grupos que se hicieron famosos a finales de los años ochenta y toda la década de los años noventa. Todos ellos fueron grupos que se vieron “beneficiados” por los contratos con las grandes disqueras y las inversiones de estas por transmitirlos en cadena nacional. Por eso de repente pareciera que el talento se acabó. En realidad no se acabó sino que dejaron de pasarlo. Dejamos de tener propuestas nuevas locales que se transmitieran a nivel nacional y por eso ya no son del gusto colectivo.

Esto sería una explicación por la cual seguimos escuchando las mismas canciones de hace tanto tiempo. ¿Por qué no evolucionamos hacia otras cosas? Esa también es una gran pregunta.

Lo bueno es que siguen existiendo "músicos en tu idioma" que se atreven a proponer cosas nuevas, no solo en rock sino en una gran variedad de estilo y sonidos. Acá estaremos hablando de algunos de ellos. 

En México vivimos un fenómeno que hoy llamaré la “eterna playlist del Rock en tu idioma”. Los que hayan ido a cualquier bar de rock de este país no me dejarán mentir que llevamos más de 20 años - quizás 30 - con las mismas canciones de siempre: es ya un cliché escuchar a Caifanes, La Maldita Vecindad, Café Tacuba, Santa Sabina, Los Fabulosos Cadillacs, Héroes del Silencio, Soda Estereo… Hay algunos grupos más recientes que han logrado sobrepasar la “barrera” invisible que separa a las bandas legendarias del “rock en tu idioma” pero son pocas." data-share-imageurl="">

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