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Las Áñez vs Juan Pablo Villa

Imagen de pablo

 

En la víspera de una guerra nuclear, qué ganas de tejer puentes y de hacer resonar pensamientos creativos, en lugar de alimentar egos y tirar bombas cuyos efectos de destrucción esperamos no conocer. Y es que ya se está volviendo costumbre entrar al periódico de confianza y esperar la noticia del día con algún disparate del “líder del mundo” en turno. Afortunadamente seguimos (como buenos necios) creyendo en el arte y en las posibilidades creativas. En esos viajes mentales, traté de imaginar un encuentro entre Juan Pablo Villa (México) y las Áñez (Colombia).

Más allá de provenir de la región latinoamericana, ambas propuestas coinciden en más de un elemento: músicas cuyo principal instrumento es la voz, el uso del loop station (aparato electrónico que graba y repite capas de sonidos, que se enciman uno tras otro) y la innegable aportación de elementos tanto de la música académica como del “folclor” (por así llamarlo) latinoamericano. A las Áñez las conocimos por su trabajo en Bituin y sus colaboraciones con la escena “improvisadora” de Bogotá. Grande fue nuestra sorpresa cuando escuchamos su primer disco como solistas, “Silbidos”, una belleza de principio a fin, se mire por donde se le mire. Aquí, dejan de lado la experimentación y dan paso a composiciones concretas, muy bien logradas, por cierto. Escucharlo es entrar en un viaje por diversos paisajes sonoros latinoamericanos, con letras y arreglos cuidados. Esto lo logran porque, además de la voz y su loop station, hacen uso de pequeños instrumentos de viento y percusión, que generan un timbre típicamente latinoamericano.

Por su parte, Juan Pablo Villa es un artista sonoro que bien se puede ver como solista o colaborando con una infinidad de compañías tanto de teatro como de danza. Lo puedes escuchar sonorizando en vivo un dueto de baile o haciendo el sonido entero de obras como la de “Numancia” (2016), de la Compañía Nacional de Teatro. La música de Juan Pablo Villa es más experimental y se podría catalogar mejor como un artista sonoro. Sin embargo, tiene una fuerte relación e influencia con expresiones artísticas tradicionales, como el canto cardenche, un estilo musical del norte de México (estados de Durango y Coahuila), del cual ha adoptado elementos para completar su (ya de por sí) rica paleta de recursos. Una de sus canciones más bonitas es sin duda su versión de “al pie de un árbol”, un canto cardenche, justamente.

Y es así, como sólo con la voz y un aparato electrónico, se logran ambientar cosas como esta, una excelente colaboración con otro gran artista mexicano: CINEAMANO.

Imaginemos, pues, el día en que Las Áñez y Juan Pablo Villa se conozcan (si seguimos vivos, claro).

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