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Muere Hugh Masekela, músico de jazz y activista antiapartheid sudafricano

Imagen de luna

Ayer, martes 23 de enero, moría Hugh Masekela tras una larga lucha contra un cáncer de próstata. Su vida estuvo marcada por los excesos: “Estaba borracho de dinero, cuando lo encontraba, de drogas, que nunca eran difíciles de encontrar, de amor, de lujuria y de música, y no tenía ninguna prisa por recobrar la sobriedad. En realidad, necesité décadas para despertar”, anotaba en su biografía Still Grazing. The Musical Journey of Hugh Masekela. Pero también por una lucha permanente contra el apartheid antes y durante su exilio en Estados Unidos, donde se instaló en 1960. No volvería a su país hasta que Nelson Mandela fue liberado en 1990.

Masekela empezó a tocar la trompeta a una edad muy temprana fascinado por la película Young Man With a Horn (El Trompetista) y gracias al activista anti-apartherid, Trevor Huddleston, que le regaló el instrumento. Formó parte de varias agrupaciones de jazz en Johannesburgo, como la Johannesburg ‘Native’ Municipal Brass Band, la African Jazz Revue o Manhattan Brothers; se integró en la orquesta del musical King Kong –a través del cual conoció a Miriam Makeba, con quien se casaría poco después y dos años más tarde se divorciarían-, y fundaría los Jazz Epistles, junto a grandes músicos sudafricanos como Dollar Brand, alias Abdullah Ibrahim, o Kippie Moeketsi. Tras la masacre de Shaperville en marzo de 1960 –una manifestación anti-apartheid en la que asesinaron alrededor de setenta personas-, Masekela abandonó el país. 

Pasó un tiempo en Londres estudiando en la Guildhall School of Music y luego siguió su aprendizaje en Estados Unidos, llegando a conocer a Louis Armstrong y Dizzy Gillespie, y a estrechar una amistad con Harry Belafonte, músicos claves en su vida para encontrar su propio estilo. Masekela sería uno de los primeros músicos africanos en aparecer en un festival como el Monterrey Pop Festival celebrado en 1967. Pese a su exilio, sus visitas a África fueron frecuentes. “Nunca  había tenido expectativas de llegar al manicomio de un semental caliente y su sexy hambriento harem”, confesó Hugh Masekela en su biografía, cuando Fela Kuti lo invitó a visitarlo en Lagos en 1973, a tocar con su banda Afrika 70, y lo ayudó a encontrar una banda, los ghaneses Hedzolleh Soundz, para su proyecto de colaboración con grupos africanos. Poco después formaría parte de la organización del combate de boxeo del siglo conocido como Rumble in the Jungle, en el que Alí recuperó su título de campeón del mundo de los pesos pesados. Y una década posterior fundaría la Botswana International School of Music.

Masekela es sin duda una leyenda, sino el padre, del jazz sudafricano, que ponía acento en recuperar estilos característicos de su país como el mbaqanga fusionándolo con el jazz y el funk, y un músico reconocido internacionalmente. De hecho, aparte de sus trabajos con artistas del continente, hay que mencionar sus colaboraciones con The Byrds o Paul Simon, entre otros. Además, fue nominado tres veces a los Grammy  por sus álbumes Grazing in the Grass (1968), Sarafina! The Music of Liberation (1989) y Jabulani (2012). Y en 2016 recibía el premio de ‘Leyenda del Año’ por la MTV Africa Music Wards.

Sudáfrica y el planeta hemos perdido a un grande del jazz.

Ayer, martes 23 de enero, moría Hugh Masekela tras una larga lucha contra un cáncer de próstata. Su vida estuvo marcada por los excesos: “Estaba borracho de dinero, cuando lo encontraba, de drogas, que nunca eran difíciles de encontrar, de amor, de lujuria y de música, y no tenía ninguna prisa por recobrar la sobriedad. En realidad, necesité décadas para despertar”, anotaba en su biografía Still Grazing. The Musical Journey of Hugh Masekela." data-share-imageurl="">

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