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De la Edad de Oro de la música somali al Nu Soul sudafricano

Imagen de luna

Ante el inminente ataque que sobrevoló el norte de Somalia a finales de los 80, un conflicto que duraría dos décadas, y la amenaza de persecución de la disidencia y la destrucción de la memoria musical del país, un grupo de periodistas de Radio Hargeisa, decidieron poner a buen recaudo los millares de casetes y archivos que representaban una historia de más de medio siglo de antigüedad, ‘exiliándolos’ a Djibuti o Etiopía, e incluso enterrándolos bajo tierra para salvaguardarlos de los bombardeos. Estos archivos fueron recuperados recientemente y se encuentran en la Red Sea Foundation, una institución que cuenta con más de diez mil casetes, la mayor colección de música somalí del mundo, ubicada en la capital del país, Hargeisa.

Ostinato Records, tras editar los volúmenes “Au Revoir Mogadishu. Songs from before The War” y “Somali Sounds from Mogadishu to Djibouti”, publicará uno nuevo bajo el título de “Sweet As Broken Dates: Lost Somali Tapes from the Horn of Africa”, que recoge quince canciones de la época dorada de la música somalí, los años 70. Estará en la calle a finales de agosto.

La cantante sudafricana afincada en Londres, Latoya Nontokozo Buthelezi, alias Toya Delazy, es pianista, bailarina y performer, y esta considerada como una de las grandes representantes del ‘nu soul’ sudafricano. Un sonido que ella describe con el acrónimo JEHP (jazz, electro hop, punk o pop). Creó con su propio sello, Delazy Entertainment, trampolín para otras artistas como las raperas Klutch Kollective. Es embajadora de la marca Reebok y motivo de inspiración para el mundo de la moda. Y además, Delazy está apoyando financieramente a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Princess Mandisi en Ulundi, la provincia sudafricana de KwaZulu-Natal donde nació, especializado en cuidar a enfermos de sida.

Os dejamos un adelanto de su tercer disco que verá la luz en unos meses.

Ante el inminente ataque que sobrevoló el norte de Somalia a finales de los 80, un conflicto que duraría dos décadas, y la amenaza de persecución de la disidencia y la destrucción de la memoria musical del país, un grupo de periodistas de Radio Hargeisa, decidieron poner a buen recaudo los millares de casetes y archivos que representaban una historia de más de medio siglo de antigüedad, ‘exiliándolos’ a Djibuti o Etiopía, e incluso enterrándolos bajo tierra para salvaguardarlos de los bombardeos." data-share-imageurl="">

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