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Activismo contra el yihadismo y la guerra

Imagen de luna

Los músicos malienses continúan en pie de guerra para preservar su cultura y su música frente a las agresiones yihadistas y sus dementes prohibiciones. Bassekou Kouyate confesaba recientemente en www.wiriko.org que “si no fomentamos la música, en menos de 20 años, tenedlo por seguro, los yihadistas tendrán el control absoluto de Malí”, razón de peso que lo ha llevado a presentar un proyecto: construir una escuela de música en la capital, Bamako, para inculcar y transmitir el fabuloso legado musical maliense, educar para construir paz y combatir el engaño que los sectores menos favorecidos padecen a causa de la pobreza que azota el país, circunstancia aprovechada por los yihadistas para reclutar a jóvenes sin esperanza de futuro. Desde las aulas se quiere abordar la educación musical abarcando clases de instrumentos musicales tradicionales, de voz, de danza, la construcción de instrumentos musicales, el arte de teñir telas y fabricar ropa, etc. “Amo África y adoro Malí. No voy a vivir en otro lado que no sea mi hogar. Para lo bueno y para lo malo, es mi país. Y si luchan contra los músicos, los músicos debemos levantarnos contra el terrorismo”, añadía Bassekou Kouyate.

La música es una herramienta imprescindible para encarar conflictos. En Sudán del Sur bien lo saben. Antes y tras su separación de Sudán en 2011, más de un tercio de su población había abandonado sus hogares huyendo de la propaganda islamista gubernamental que intentó aniquilar todo soporte cultural. Sin embargo muchos músicos se alzaron para proteger su herencia musical, y su tierra, a pesar de sufrir represión o cárcel. Muchos de ellos pertenecían a comunidades religiosas Nuba del sur, como la banda Black Stars, ligada al ejército del pueblo sudanés (SPLA), que animó con sus himnos al ejército durante la guerra civil de 1983 a 2005. Este año, el excombatiente del SPLA y rapero Emmanuel Jal colaboraba con el popular cantante musulmán del norte de Sudán, Abdel Gadir Salim, en una canción titulada “Ceasefire”, uniendo a los bandos contrincantes con un claro mensaje de paz y unión. Dos años más tarde, el rapero de Sudán del Sur, Silver X, lamentaba la situación de su país en la canción “Looking for a job”.

Muchos de los repatriados en Uganda y Kenia iniciaron su regreso tras la independencia del país, nutridos de otros estilos musicales absorbidos fuera de casa, así la banda de dance hall, Juba, popularizó el tema “Stakal Shedit”, animando a su gente a trabajar en la agricultura y rechazar la guerra. Y bajo la campaña Ana Taban, artistas de diferentes estilos como Gen Manasseh Matiang Ayak, Clan Coozos (Menimen), Natty P, Tutu Baibe, Lual D’Awol, Lengs, Lomerikson y Ras Kayne, se unieron en el tema que da título a la campaña, “Ana Taban”, dirigida a homenajear a los que cayeron en la guerra. Tanto Silver X como Juaba o Sr. Lengs, entre otros, han seguido construyendo canciones que radiografían la situación actual del país denunciando la corrupción y la injustica social, promoviendo la paz y rechazando el odio étnico. El cantante disidente Lual D’Awol declaraba esas palabras tras su liberación: “No puedo cambiar por ninguna intimidación o miedo, porque solo vives una vez y no puedo vivir como un cobarde. La música reúne a la gente y eso es lo que necesitamos ahora, este tiempo de paz y reconciliación”.

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