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¿Y si toda nuestra música estuviera impulsada por un instinto tan animal como el de apareamiento? ¿Y si los grandes músicos como Bach, Mozart o Beethoven no hubieran estado más que explotando su sex appeal? No es descabellado pensarlo de una estrella del rock.
En Paraguay se está gestando algo similar a lo que fue la movida española de los 80, el movimiento de rock en tu idioma, que tuvo eco en toda Hispanoamérica, o la avanzada regia en México de la década de los 90.
La Leyenda Sudafricana que vendio 60 mil Copias (algo inusual para ese país). Canciones que sintonizaban con el clima de disconformidad de la población joven blanca con el apartheid, el rechazo al servicio militar obligatorio para blancos y el clima de represión cultural y sexual imperante en los años 1970 de esa sociedad.
La era de las tecnologías de la información y su impacto en el desarrollo del rock en México
Para hablar de bebop es necesario (obligado dirían los más puristas) referir a Charlie Parker, Dizzy Gillespie y Thelonius Monk, por mencionar sólo algunos. Pero también es hablar de contracultura. Es ubicarse en los años cuarenta. Es servirse un combo de ironía burlesca, de rebeldía técnica y tensión potente. El bebop puede ser catalogado y descrito de muchas maneras, pero probablemente lo más acertado sea comprenderlo como una de las etapas más rebeldes y contestatarias en la historia del jazz.
Si la figura genuina del rockstar existió alguna vez en México, esto debió haber sido en la década de los noventa del siglo pasado. En esos años, el rock nacional experimentó el periodo de mayor visibilidad y alcance tanto a nivel nacional como internacional. Este boom se debió en gran parte a la intervención de diversas disqueras trasnacionales, quienes vieron un mercado fructífero y no explorado en aquel género llamado “Rock en tu idioma”[1].
Es cierto que las letras de oro del rock y de la música contemporánea se escribieron bajo la tutela de uno de los mejores guitarristas de la historia: Jimmy Hendrix. Los jóvenes de la década de los sesenta enloquecieron con la creatividad de sus riffs, sus psicodélicas improvisaciones y su potente voz, lo que lo convirtió en un icono indiscutible de la música joven a nivel transgeneracional. En pocas palabras, esto lo consolidó como un clásico de clásicos. Pero no termina ahí el invaluable legado que nos dejó este ídolo hexacordal. Hendrix se caracterizó por la incursión en otros géneros más allá del rock, donde es comúnmente encasillado; también dio pasos firmes en el blues, soul, funk y otras músicas con claro origen africano.

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