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  • Un paseo por la música canaria

    La música calma, relaja, anima y mueve. Nos hace reir, soñar, viajar en el tiempo y a otros lugares... nos consuela y nos reconcilia con nosotros mismos. A veces, es ella quien logra verbalizar nuestros sentimientos, aún cuando no logremos comprenderlos. Nos afecta sin querer, para bien o para mal. Es lo más parecido a la magia porque transforma todo lo que toca. Cuando además está en nuestras raíces, se nos eriza la piel y faltan palabras, que diría Joan Manuel Serrat.

     

    Qué maravilla que cada rinconcito del mundo tenga su voz propia, esa que si se escucha con atención nos cuenta quién pasó por allí y dejó sin querer una melodía, un pasito de baile, un giro que descoloca por especial y único...

     

    La voz de las Islas Canarias es rica en matices, con tantos tonos como pueblos las habitan. Son tantos los que pasaron por este privilegiado enclave atlántico, que ni los historiadores han logrado calcularlo con exactitud. Todo son aproximaciones y suposiciones, pero si hay algo seguro es la infinita riqueza de esta música de la que no nos cansaremos de disfrutar porque hay para todos los gustos.

     

    A continuación haremos un breve recorrido por el inmenso horizonte musical que engalana los sonidos en cada una de las Islas, claro, las Islas Canarias.

     

    Remontémonos al tiempo de los aborígenes canarios: los guanches. Poco quedó de ellos tras la conquista de las islas en el siglo XV, pero en el Sirinoque de la isla de La Palma se dejan sentir sus ritos mágicos. Hipnóticos y tribales, resultan los bailes locales, los cuales se asemejan a las danzas bereberes del Magreb. ¿Trazos comunes? La cabeza agachada como si se rezase, acompañada del ritmo percutivo de los tambores y castañuelas.

     

    En el tango de El Hierro también hay ceremonias ocultas en las que descubrimos el pito herreño, una flauta travesera que acompaña a esta danza. Consiste en que el varón seduzca mediante el baile a una dama al más puro estilo de Valentina la de Sabinosa. Sabio e imprescindible personaje de la cultura popular. Matrona, curandera y cantante de la isla, que se empeñó en dar a conocer esta maravilla por cada rincón que pisó. Gracias a ella se conserva la pureza y el misterio de la música herreña. Decía que las costumbres de los viejos no deben abandonarse. Para ella lo antiguo era lo más valioso. También famosa por su Arrorró, variante de la nana clásica con la que todo canario se ha dormido y que tiene tantas formas como pueblos hay.

     

    Uno por siete. Esta es una de las características más destacables de la música canaria, ya que cada trazo sonoro encuentra una variante distinta por cada isla del archipiélago. Tenerife, Gran Canaria, La Palma, El Hierro, Fuerteventura, Lanzarote y Gomera, cada una deja ver la identidad y personalidad que imprime a los temas de la música local.

     

    Ahora veamos la forma en que los primitivos sonidos percusionistas guanches se fueron mimetizando con otros géneros musicales de la península. Siendo para los musicólogos uno de los pocos casos de sincretización musical que existe, esto es fundirse dos estilos sin perderse el uno en el otro. Un bonito caso de conciliación entre culturas. En este caso solo musical, ya hemos dicho que la conquista no fue pacífica precisamente.

     

    En la Isa canaria, quizá el canto más conocido, el humor y la socarronería de los isleños aparecen sin que nadie sepa su orígen puntual. Divertida y parrandera, como la define la letra de una de sus tantas canciones. No hay tenderete (fiesta popular con música y baile) que no la incluya. Esta relacionada con las jotas peninsulares, las cuales llegaron con la conquista, pero hay quien cuenta que está emparentada con el pericón argentino, el corrido mexicano y las danzas chilenas. Es toda alegría con su dosis de picante incluida.

     

    Más antiguas dicen que son las Folías, del siglo XVI, todo lo contrario a las Isas en cuanto a expresión. En ella hay tristeza, sentimentalismo y mucha profundidad. No es raro que se dé por hecho su origen en el fado portugués. Se baila separado, con expresión casi trágica. Tiene un fondo de bolero mallorquín y su baile es lento y señorial. Y de la sentida folía y el fandango andaluz, concretamente de Málaga y Huelva, surgen, se cree que en siglo XVII, las Malagueñas.

     

    De semejante mezcla obtenemos una melodía de fondo digno y aires trágicos, al más puro estilo del sur español, que al fundirse con el sentir canario se ha ido dulcificando con el tiempo hasta resultar melancólica y llegar donde no llega otro cantar. Sus letras hablan del amor y de las madres, cuando no de los dos juntos, por lo que hay un respeto inmenso que envuelve el aire cuando se escucha una Malagueña. Imposible resulta escuchar una de ellas y no sentir ya congeladas las manecillas del reloj.

     

    Las alegres Seguidillas aparecen con influencias castellano-manchegas, extremeñas y andaluzas, "ahí es ná". En ellas se anima al público a dar palmas. Pegadizas y simpáticas, la más conocida es la de la cunita, que se solía cantar el 24 de diciembre dedicada al niño Jesús.

     

    Por otra parte, se cuenta también con un canto de nombre evocador: Aires de Lima. De origen portugués como la Folía, se popularizó en el campo, en donde era común para entretenerse mientras se faenaba. Empezaba con letras cariñosas terminando las coplas con un tonillo más ofensivo, ordinario y burlón "picando" al contario, lo que se dice "tirarse puntas". Esto en la isla de La Palma, porque en Gran Canaria son más tristes y lentos.

     

    Tras esta primera simbiosis musico-cultural, pone pie en las islas el sonido caribeño traído por los emigrantes canarios de vuelta a casa. No nos falta de nada: habaneras, décimas, puntos cubanos, boleros... El Caribe se quedaría para siempre en Canarias con toda su expresión cultural. Era lógico pues son demasiadas las similitudes a pesar de la distancia: el talante alegre y despreocupado, aunado a la capacidad de disfrute de la vida que brinda la cercanía y frescura del mar, así como el sol.

     

    Para no dejar insípido el panorama musical, tomemos en cuenta también el paso de comerciantes genoveses, judíos, flamencos, británicos y centroeuropeos. Y así en la segunda mitad del siglo XIX aparecen nada menos que las Polcas y las Mazurcas. Las primeras, las adopta el pueblo de llano, la gente del campo. Para ellos resultaban asequibles y popularizables por su trascendencia en el tiempo. Las segundas, practicamente instrumentales, llegan a tal calidad como piezas de concierto por su forma y melodía que casi se asemejan a los mismísimos valses.

     

    También vale la pena hacer hincapié en dos conceptos autóctonos de encuentros musicales que cuentan con una buena dosis de misticismo. Unos son los llamados Bailes de Taifas, que se organizan con la excusa de celebrar y reunirse para cantar, bailar y que se siguen disfrutando hoy en dia. Y otros los Ranchos de Ánimas que han llegado hasta nuestros dias en algunos pueblos y en el que un grupo, generalmente de hombres, va cantando y pidiendo dinero para los enfermos terminales o por el alma del ya fallecido. Tradiciones centenarias y misteriosas en las que la noche, las leyendas, la música y la luz del fuego lo son todo.

     

    En este pequeño maratón de sonidos hacen falta dos conceptos muy especiales, los cuales son instrumentos y no cantos. Como se diría allí "son más canarios que el gofio". Uno es el Timple, esa guitarrilla pequeña de sonido agudo, muy claro, y raíz en el laúd del barroco europeo que se empieza a fabricar a mitad del XIX. El otro es el Tajaraste, especie de pandero-tambor achatado, legado directo de los guanches. El primero, no puede faltar en las parrandas, acompañado de tambores, guitarras, laúdes, bandurrias y acordeones. Se llegaron a tocar violines en su momento pero hoy en día es muy raro verlos. En cuanto al Tajaraste se usa en Tenerife y en La Palma, mayormente.

     

    Por último decir que en estos tiempos difíciles para mantener las costumbres ancestrales, hay que dar las gracias a dos grupos imprescindibles que han despertado el interés del gran público por la música tradicional. Son Los Gofiones de Gran Canaria y Los Sabandeños de Tenerife. Comenzaron en la década de los 70 dando paso a otras formaciones más nuevas, eso sí, casi todas masculinas. Esperemos que esta tendencia cambie poco a poco.

     

    Finalmente no queda más que invitarlos a sumergirse en la riqueza, variedad y alegría que brinda el vasto mar musical en el que habitan las siete Islas Canarias.

     

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  • Soy músico y éste es mi oficio

    La gama de ángulos desde los que puede ser apreciada la música resulta tan variada como individuos habitamos la tierra, o tan compleja como combinaciones armónicas y rítmicas existan en la imaginación.

     

    En efecto, hay muchas formas de estudiarla, disfrutarla y comprenderla, pero hay una que logra ir más allá de la pasión, la técnica, el feelin´, el disfrute o el sufrimiento, y esta es: asumir la música como un oficio. Ya sea como interpretes o compositores, músicos de estudio o de escenario, quienes han decidido ganarse la vida por medio de las artes sonoras conocen mucho más sobre los efectos sentimentales que una canción puede transmitir. Quienes no hemos elegido ese camino disfrutamos de un tema o de una canción, o simplemente de un género, momentáneamente, casi como el efecto de un estimulante (entra, surte efecto y pasa). Nosotros apreciamos la música como una fotografía, mientras que los auténticos músicos, quienes hacen carrera día con día, ellos la viven como una película cuyo final aún sigue en suspenso.

     

    “Es un matrimonio”, dicen algunos. “Dormir con el enemigo”, opinan otros. Y el resto coincide en que no es una forma de vida, sino “la forma en que tú decides vivir tu vida”.

     

    Amigos, damas, caballeros, instrumentistas, melómanos, curiosos y demás, a continuación presentamos el testimonio de algunos personajes que asumieron la responsabilidad de ganarse la vida con su instrumento, y ahora comparten con nosotros esa lectura, esa otra óptica, sobre el verdadero significado de haber elegido a la música como jefe, compañera de vida, amiga y enemiga a la vez, y sobre todo, el haberla definido como un trazo distintivo y determinante de su genética. Ellos no conocen la gloria de las ventas millonarias en las listas más afamadas de la industria musical a nivel internacional, y menos han impuesto modas musicales, tampoco aparecen en los escaparates o en las vitrinas de tiendas de música, o en camisetas que porta la juventud al asistir a foros multitudinarios. Ellos simplemente están detrás de todo eso, viven la música desde el punto de vista que no le atrae a nadie. La gozan después de haberla sufrido y la sufren nuevamente después de haberla aprendido a gozar.

     

    Ricardo “la lágrima” Boschetti

     

    MHC: Ricardo, cuéntanos un poco sobre ti y sobre tu perspectiva musical

    RB: Hola, pues, me dicen la lágrima porque desde pequeño aprendí a sentir la música muy dentro de mi ser, y al interpretar un tema mis viejos decían que le sacaba una lágrima a cada nota que tocaba en la guitarra. Éramos pobres en mi familia, vamos, gente de barrio, un lugar en donde la gente se gana la vida aprendiendo un oficio, zapateros, cocineros, mecánicos, carpinteros y los que cometíamos el imperdonable pecado de soñar con un mundo mejor elegíamos el oficio musical. Comencé tocando la guitarra en el instituto, ahí aprendí lo básico sobre armonía. Después me junté con una panda de tangueros, y fueron precisamente ellos los que me enseñaron más que temas, teoría o notas, me enseñaron cómo vivir como lo hace un músico de oficio.

     

    MHC: Si pudieras definir el concepto de música, ¿cómo sería?

    RB: Un matrimonio. Tal cual. A la música la elegís como lo haces con una pareja. Siempre te deslumbra lo atractivo, lo sensible, lo nervioso y lo lindo, pero lo difícil viene cuando hay que sacar lustre a las piedras. Si la música te deja millones de dólares al cabo de 5 años de carrera entonces resulta que amas loca y perdidamente a la música y a cualquier deidad que la puso en tu camino, pero cuando llegas a casa con los pies destrozados, el estómago vacío, después de horas de no dormir y en la puerta están todos los recibos por pagar, entiendes que la música la tienes que disfrutar desde otra óptica.

     

    MHC: ¿Cómo aprendes a disfrutar la música, entonces?

    RB: No todo es tan trágico o tan malo. Es verdad que cuando no sos un rockstar o un artista de fama internacional la vida musical es mucho más difícil, pero también tiene su atractivo, también remunera y no sólo monetariamente. Es muy distinto cuando tocas un tema por placer o cuando lo haces completamente inspirado, que cuando alguien te lo pide en un bar o en un recital. Pero uno crece con los temas, no tocas un tema igual veinte años antes o veinte años después, y tampoco lo disfrutas igual. Creces con él, lo amas, lo odias y lo vuelves a amar. Y ahí es cuando aprendes a vivir de y con la música, como lo haces con una pareja, en donde aprendes a disfrutar los momentos buenos, pero aprendes también a sortear los obstáculos de la vida.

     

    Flor González González, la “Dolly”

     

    MHC: saliste de Cuba para radicar en México interpretando música tradicional de tu país y haciendo arreglos para distintos artistas. Con tanta versatilidad musical y cultural, ¿cómo defines tu vida en relación a la música?

    FGG: Mira, yo nací y desde entonces mi madre cuenta que yo al escucharla cantar sonreía e intentaba imitarla. No sé si nací con la música dentro o si recién nacida la música me dio la bienvenida al mundo, pero lo que sí sé es que es la única forma en la que puedo concebir el mundo. No podría dedicarme a otra cosa, porque no sé hacer nada más, fui a la escuela de música en La Habana y lo demás lo aprendí con los amigos de la familia que venían de Santiago. A los 9 estaba yo en un coro y era lo único que quería yo hacer.

     

    Es difícil vivir de la música porque subes al escenario y estás en la cima del mundo, bajas y te regresas a la realidad. Necesitas tener a la música como prioridad en tu vida para subirte siempre con una sonrisa al escenario, independientemente de lo que suceda en tu vida personal, si no lo entiendes así, te puedes quebrar allá arriba (en el escenario) y eso no le puede suceder a un profesional.

     

    MHC: ¿cómo interpretas un tema alegre cuando estás triste y viceversa?

    FGG: ¡Ahí está el arte del interprete, querido! Hay quien dice que es más fácil cuando no es una canción propia, porque entonces puedes fingir, puedes interpretar algo que te llega, pero que no ha salido de ti. Pero la verdad es que depende de cada quien. Hay canciones que te llegan tanto o más que si tú las hubieras escrito. Hay canciones que han crecido conmigo, que las canto desde mucho antes de saber el significado de las letras. Por ejemplo, ¿qué pasa cuando ves a un niño pequeñito cantando una canción de desamor o de traición y comienza a llorar? La siente, le llega, lo toca, como si fuera él el protagonista, y no lo es. Ni siquiera conoce el significado de muchas palabras, pero hay algo en la musicalidad y en la forma de cantar que le pega.

     

    Interpretar una canción no te hace ajeno a ella, al contrario, te acerca más, te une, porque aprendes a vivir con ella, a cantarla y a sentirla. Si, “la tierra es de quien la trabaja”, entonces las canciones deberían ser de quien las canta. No legalmente, porque no eres el compositor, pero si la haces tuya en el escenario por medio de tu interpretación, entonces la sientes como tuya.

     

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    ¿Cómo se vive de la música?, ¿es bueno vivir de ella?, ¿es malo vivir de ella?, ¿hasta dónde es un tema tuyo? La respuesta a estas interrogantes resulta muy personal. No existen juicios generalizados para afirmar o negar las bondades del arte de elegir a la música como un oficio. Las dos fuentes anteriores nos mostraron, de forma muy breve, su opinión sobre el día a día de quienes viven de la música sin ser famosos. Muchas veces la realidad muestra algo distinto a lo que aparece en los medios de comunicación sobre la vida de las celebridades. ¿Tienen ellos el éxito y el reconocimiento que merecen? Eso no lo podemos saber con exactitud, ya que cada quien habla desde su experiencia. Pero curiosamente todos muestran una cierta afinidad con el tema de la responsabilidad, es decir, el compromiso que se hace con uno mismo al decidir que la música será el camino a seguir en la vida.

     

    Un músico es músico porque vive de la música y vive como músico, no es como alguien de otro oficio que cierra la cortina y un nuevo día llegará. Los músicos están constantemente en contacto con los sentimientos, al estudiar, al practicar, al subir al escenario, al bajar de él, al planear, al intentar desconectarse, etc… Y eso no es fácil, ya que eligieron un oficio que los obliga a estar en constante contacto con el lado blando del corazón.

     

    Los argumentos planteados por los personajes de esta falsa entrevista son la recopilación de lo descrito y opinado por muchos músicos de oficio en México, España y Argentina. Son lecturas y ópticas de gente que vive la cotidianeidad con su instrumento, compartiendo cada gloria y cada pena. Gente que tiene que tragarse los sentimientos por seguir creando este oficio. Nuestro más sincero respeto a quienes forjan una cultura musical popular en cada rincón de los países de habla hispana.

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  • Wilson Simonal, Alegría Alegría!!

    ¿Qué sería de nosotros sin el aporte de la música brasileña a la humanidad? Sin duda alguna, Brasil ha visto nacer una infinidad de artistas que han dejado huella en la historia de la música mundial. Este mes hemos escogido a un músico brasileño, que si bien no es el más conocido, quizás sí sea el más polémico. Wilson Simonal fue uno de los cantantes brasileños más populares de los años sesenta, pero un hecho lamentable lo marcó para siempre y lo alejó de la fama y popularidad que alguna vez alcanzó. Entre sus discos, seleccionamos “Alegría, Alegría!!!”, el primero de una serie de cuatro discos, editado en 1967 bajo el sello Odeón. En este momento, Simonal se encontraba en la cima de su carrera y estaba desarrollando un estilo propio que lo diferenciaría de sus demás contemporáneos (ocupados en la concepción del movimiento Tropicália). Así, el disco tiene un estilo que el propio autor llamó “Pilantragem” (una traducción literal podría ser piratería), una mezcla de Brasil con lo que en esos momentos se escuchaba en todo el continente: jazz, soul, samba, pop y una pisca de boogaloo. Aquí la historia.

     

    Wilson Simonal nació en un suburbio de Río de Janeiro en 1939. Empezó a cantar cuando hacía su servicio militar. Bajo la dirección de Carlos Imperial, productor y actor, aparecía esporádicamente en televisión y en bares nocturnos de la ciudad, incluyendo aquella famosa calle Beco de Garrafas (zona de la ciudad donde se dice nació el bossa nova). Su estilo, técnica y gracia lo convirtieron rápidamente en uno de los cantantes favoritos de la época, comparado no sólo con los mejores artistas del país sino con aquellas estrellas americanas que empezaban a “invadir” la cultura brasileña. Buscando diferenciarse de los demás, nuestro artista trató siempre de innovar y encontrar un estilo propio que le permitiera aprovechar su talento y gracia al máximo. Desde sus primeros discos, combinó la samba con el soul americano, pero no tuvo un éxito comercial significativo. Después intentaría mezclar la esencia del bossa nova con el pop, añadiendo arreglos orquestales al estilo de las bandas de jazz. Desde ahí, empezó a trabajar en un género que lo llevarían a dominar los primeros lugares de las listas de popularidad durante el final de los años sesenta: el pilantragem. Este estilo era una combinación de soul, jazz y samba, con algunos tintes de boogaloo, ritmo que también se estaba gestando por aquellos años en la región latinoamericana. Todo esto era combinado con mucha gracia, risas y alegría en una música fácil de digerir y de escuchar para la gran mayoría de la población brasileña. A partir de 1966, su imagen llegaría a todos los rincones del país después de convertirse en el primer presentador negro en conducir un programa de televisión transmitido en cadena nacional. El “Show en Si…monal” lo catapultaría a la fama y se ganaría el corazón de la gente, dado su gran carisma y su talento como showman. Un año después publicaría el disco “Alegria, Alegria!!!” el cual incluía uno de los primeros éxitos que le daría la vuelta al mundo: “Nem Vem Que Não Tem. Como se mencionó anteriormente, en este disco se imprimió el sonido distintivo del Pilantragem, una música alegre, con ritmo festivo y mucha alegría. En todo el disco, la música de una batería, piano, bajo, guitarra y la voz inconfundible de Simonal era acompañada por aplausos al compás del ritmo, risas y exclamaciones de felicidad por aquí y por allá. Tuvo tanto éxito que formó un proyecto paralelo llamado A Turma Da Pilantragem. Varios discos siguieron y con ellos fue acuñando diversos éxitos que lo convirtieron en uno de los favoritos tanto del público como de la prensa. Su fama era tal que viajó con la selección de Brasil al Mundial de Futbol de 1970, acompañando a su gran amigo Pelé. En pocas palabras, gozaba de fama y fortuna, lo que lo llevó a vivir una vida con lujos, excesos y extravagancia.

     

    Parecía que todo era miel sobre hojuelas para la vida de este cantor. Sin embargo, hay que recordar que por aquellos años, el país vivía tiempos turbios e inciertos con la llegada de los militares al poder en 1964. Toda expresión cultural era controlada por temor a que cualquier manifestación artística se desaliñara de las restricciones de la dictadura militar. De hecho, se dice que las autoridades militares no veían con muy buenos ojos la presencia de una persona de color en la televisión nacional, pero la fama y aprobación que Simonal tenía en los corazones de los brasileños lo protegieron de alguna u otra manera. Pese a esto, ocurrió un evento desafortunado que marcaría para siempre la carrera de este artista.

     

    En 1972, Wilson culpó a su contador, Rafael Vivani, por robo y desfalco. Este le había dicho que estaba económicamente quebrado, ya que ni la venta de todos sus discos ni la fama le alcanzaban para pagar su extravagante modo de vida. El cantante decidió contratar un par de militares con la intención de obligar a su contador a decir la verdad. Fue torturado durante varios días y obligado a firmar un documento donde aceptaba las acusaciones de Simonal. Al poco tiempo, Vivani acusó públicamente a Wilson lo demandó por extorsión. En el juicio, los militares declararon que el músico era un informante de la policía, contratado para espiar a sus compañeros del medio. Fue un escándalo mayúsculo del cual se habló durante semanas, incluso años. Ante los ojos de la opinión pública, Wilson Simonal había sido un traidor y decayó de su gusto hasta el final de sus días. Nunca se pudo demostrar que el cantante no fue colaborador del régimen militar, por lo que su carrera y popularidad se desplomaron.

     

    Aunque Simonal siguió sacando discos, con el paso del tiempo era cada vez más evidente su decadencia y desagrado del público. Murió de cirrosis en el año 2000. Hasta la fecha, es un caso que sigue dando de qué hablar y causa polémica. Algunos dicen que Simonal cayó en la trampa de su inocencia aunada al gran ego que tenía por gozar de tanta fama y poder. Se creyó intocable y jamás pensó que las cosas se le fueran a revertir de esa manera. Otros dicen que el régimen aprovechó la ocasión para quemarlo y dejaron que el tema se expandiera en la prensa durante varias semanas. Lo que es un hecho es que ese evento lo marcó para siempre. Se han escrito varios libros e incluso se hizo un documental al respecto, donde se recopilan todos los hechos ocurridos en este oscuro suceso. Después de su muerte, su familia se ha dedicado a limpiar el nombre de Wilson Simonal. En 2002, lograron abrir un proceso para averiguar sobre las supuestas colaboraciones del cantante con el régimen militar. En este se encontró que no había registros ni ninguna evidencia en los archivos militares que demostraran que Simonal había sido colaborador de los militares. Una vez finalizado el proceso, Wilson Simonal fue moralmente rehabilitado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos en un juicio simbólico. Con esto, la familia logró limpiar la imagen de este gran cantante. Independientemente de todo, su música debe tener un lugar importante en la historia cultural de Brasil, por el gran aporte que hizo a la cultura brasileña durante sus años de gloria.

     

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  • Boney Fields y Tonky de la Peña: Sonidos con experiencia

    En este caso no se abarcará el tema desde la perspectiva hacia una banda o hacia un proyecto. Esta vez la entrevista se ha hecho a dos figuras quienes han tenido una vida activa dentro del mundo de la músicas afroamericanas. Por lo que lo valorable de su música, más que ser la historia de un proyecto que viene de algunos años para acá, es sobretodo de un bagaje de experiencias que se han acumulado durante toda una vida, compartiendo escenario con los mas grandes y teniendo caminos sinuosos tal y como ha sido y sigue y seguira siendo dentro de la vida de los músicos verdaderos.

     

    Historias como estas hacen resaltar a la vista cómo se ha ido difundiendo por el mundo la música afroamericana y como se funde y se mezcla con otras músicas. Sin embargo por la trayectoria que comparten, el punto de divergencia y la esencia, se puede decir que esta es la historia de una música afroamericana muy pura a pesar de lo determinante que ha sido la forma de romper con la fronteras y manejarse como peces en el agua de la música afroamericana internacional.

     

    Boney Fields

     

    Siendo breve, la historia de Boney Fields empieza cuando era joven por los 70s y visitaba los clubs de blues donde tocaban en esa época iconos como Buddy Guy, Albert King o el armonicista Junior Wells en su natal y legendaria Chicago. Legendaria por ser cuna e importante ciudad de la evolución del blues, por ser casa de las disqueras mas importantes de la época y por ser una ciudad que tuvo una migración bastante notoria por allá de los años 20s y 30s llamada la Gran migración, donde la mayor parte venía de poblados aledaños al delta del sur, como la acendencia de Fields.

     

    Boney comienza a tocar profesionalmente en Chicago al principio de los 80s pero decide transladarse a Los Angeles en el 83 para tocar con Smokey Wilson y Albert Collins. Un año depués regresa a Chicago con the James Cotton Blues Band donde empieza a tener talla por esos años logrando hasta tocar con sus ídolos de adolecente. Ya estando consolidado como artista comienza a tener viajes entre Chicago y el sur donde entre esas épocas logra hacer colaboraciones con Buddy Guy, AV Reed, Eddie Clearwater, compartiendo estudios de grabación como de television con Maceo Parker, George Clinton y Bootsy Collings.

     

    Después de una gira por Estados Unidos Boney Fields se traslada a París para comenzar The Bone’s Proyect (su proyecto), empezando una nueva vida en el nuevo continente, trayendo blues con denominación de origen.

     

    Tonky de la peña

     

    Hablar de Tonky de la Peña es hablar de uno de los mayores responsables del crecimiento del blues en su estado mas puro en España. Como una gran cantidad de músicos actuales, él fue influenciado de adolecente por aquella ola británica sesentera que a su vez parte en gran medida del blues. Sin embargo por España en esos años solo llegaba lo mas popular. Tonky decide adentrarse más, e incursionar mas a fondo dentro de las raíces del género.

     

    Es de notarse la pulcritud con la que Tonky trata la guitarra, al escucharlo en vivo es de notarse el dominio que tiene del instrumento lo cual se puede decir de pocos. Y esto no es en vano ya que a pesar de ser un músico español el ha estado tocando y viviendo en puntos estratégicos, como por ejemplo su colaboración con Jerry Lee Lewis, estar de gira con Mick Taylor y hasta compartir escenario con el baterista de Hendrix, Buddy Miles, en el festival Bejar.

     

    A pesar de entrar en circuitos de altura como el circuito de Chicago y de Texas jameando entre la crema de estos. Siempre ha manifestado una humildad y un compromiso con la música y ha inspirado a músicos de generaciones nuevas dentro de España. Tonky a llegado a ser considerado por muchos medios de peso como el padre del blues de Madrid y puede ser que hasta de España.

     

    ENTREVISTA A BONEY

     

    ACIDCONGA: ¿Cómo ves el panorama afro en España?

    BONEY FIELDS: El sentimiento del blues es internacional, recorre el mundo y llega a todos los lugares. Europa es un continente donde la música siempre ha estado muy presente. ¿Sabes? Hay muchos músicos buenos dentro de Europa en estos estilos, tanto en Francia, como España, evidentemente Inglaterra, pero también en otros países como Suiza, donde nunca ha habido música negra. Siempre hay espacio para el blues.

     

    AC: ¿El blues sólo existe en inglés?

    BF: El blues vivirá siempre, donde sea, nadie olvidará el blues. El blues en español y en España es duro, un reto, especialmente para los artistas saliendo de este circuito. Tonky, por ejemplo, es una leyenda, lo hace desde los 70, es uno de los fundadores del blues aunque no suela hacerlo en castellano. Abrió un campo a gente como tú, mucha gente, jóvenes músicos, muchos que ni habían nacido cuando el empezó. Antes, los músicos de fuera sólo venían a los festivales, gracias a gente como él existen estos bares como en el que estamos ahora. Sería muy difícil que yo estuviera aquí hoy si en España no se sintiera el blues como se siente.

     

    AC: ¿Cuál fue la razón para venir a Europa?

    BF: Vine porque mi familia es muy grande. Tengo 6 hermanas y 3 hermanos en Chicago. Con tanta gente no puedes quedarte ahí, tienes que irte. Especialmente si eres músico. Vivo mejor ahora, todo el mundo en América a mi edad está gordo. De alguna manera en Europa me mantengo en forma (entre risas).

     

    AC: ¿A quién admira Boney Fields?

    BF: Sólo hay uno a quien admiro, que realmente me impresionó, Lucky Peterson, un gran artista, un gran amigo, nadie hace blues como él. Yo intento seguir con lo que el me enseñó. Artistas enormes como, Albert King o Jimmy Smith, todos ellos eran genios, pero ninguno me llegó tanto como Lucky. Para mi es el más grande.

     

    AC: ¿Porqué decidiste tocar la trompeta?

    BF: Buena pregunta, empecé muy joven, con 9 años. Con la banda del colegio. Había muchos baterías, yo quería ser batería antes que nada. Mi profesor me dijo - “hay demasiados baterías, necesitamos trompetistas”. Si quería estar en la escuela tenía que tocar la trompeta, así que me puse a ello. Lo odiaba al principio, pero un día viendo a Louis Amstrong en la televisión me di cuenta de que la trompeta no estaba tan mal, me impactó realmente. Ahí me di cuenta de que quería ser músico.

     

    AC: ¿Crees que en 50 años seguiremos fijándonos en Louis Amstrong, Muddy Waters, o tendremos nuevos íconos?

    BF: Quien sabe, ojalá dentro de 50 años mires atrás y me veas a mí (risas) pero siempre ha habido música de Amstrong. Él fue de los primeros, y eso siempre será así.

     

    AC: ¿Con que proyecto has estado más cerca del sonido que buscas?

    BF: Bueno, es difícil decir uno, ya sabes. Tengo cuatro discos. Los músicos siempre decimos lo mismo, cada disco intentamos sonar mejor. Hacerlo mejor. Haces el primero, luego el segundo, así debe ser. Por lo tanto, mi cuarto disco es sin ninguna duda el mejor. Y el quinto sin duda, será mucho mejor.

     

    AC: ¿Tienes pensado cómo será el quinto?

    BF: Ahora mismo estoy grabando un disco de Gospel, con una gran cantante, Jean Carpenter. Lo estoy produciendo y haciendo arreglos. Es un reto hacer algo diferente, apartarte del jazz y del blues y hacer algo así, es realmente interesante. 25 voces que tienes que ordenar, más las secciones. Queda mucho trabajo, pero es ilusionante.

     

    AC: ¿Cual dirías que es tu concierto preferido?

    BF: (suspiro) Tengo muchos, no sabría decirte ahora mismo.. he ido a tantos lugares, países. Hoy. No se lo digas a nadie, pero si me pregunta otro periodista mañana, le diré que mañana.

     

    ENTREVISTA A TONKY

     

    ACIDCONGA: ¿De donde viene el traer a artistas de fuera?

    TONKY DE LA PEÑA: Es una costumbre que viene de lejos, todos los contactos que he ido ganando en mis viajes. Es impresionante lo abiertos que son los músicos que traigo. Están siempre dispuestos a experimentar, es algo increíble. La finalidad es aprender de los maestros. Este aprendizaje no tiene límite, y la mejor manera de ponerlo en práctica es tocar con ellos. Todos podemos aportar algo al blues. Es la lección de cada día. El blues es así, abierto a compartir, una máxima. Vale con mirar la historia del Mississippi, aquellos que un día eran cabeza de cartel, eran acompañantes al día siguiente. Sin batallas de egos. Es una lección muy sabia que he aprendido y que he tenido la suerte de disfrutar.

     

    AC: ¿Cuándo ‘te tocó’ blues ?

    TP: Llegué al blues a raíz de escuchar a grupos inspirados por la música negra. Empecé con los Beatles y los Rolling, como todos los chavales de mi edad. Luego llegaron grupos como Ten Years After, Hendrix que también se inspiraron en el blues. Ellos nos abrieron el mundo de los maestros negros. Vi claro que me motivaba y estaba a gusto. Esta línea me marcó de joven, aunque como todos, he tocado otros palos, pero siempre he sido ‘el del blues’ en las bandas en las que he tocado.

     

    AC: ¿Echando la vista atrás, cambiarías algo?

    TP: Básicamente no. Siempre se puede mejorar, pero he hecho lo que he querido. Me gusta tocar cada noche en un club, hacerlo mi modo de vida, viajar, ir a los festivales. Siempre cabe algo que podrías haber hecho mejor, pero realmente creo que he conseguido lo que siempre había soñado.

     

    AC: ¿Hay futuro de blues en España?

    TP: Lo hay porque existe un público razonablemente grande que se sustenta porque hay muchos fieles. A quien le gusta el blues no le gusta un tema como a quien le puede gustar lo que suena en la radio. El que se enamora del blues no es fan de “una canción” lo sigue, mima su gusto yendo a festivales, comprando discos. La situación es bastante pareja con el resto del mundo, estamos por debajo de la línea comercial, pero estamos. No se si será a este nivel o a otro, pero sin duda el blues tiene futuro.

     

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  • Entrevista a Cosmosoul

    Nuevamente podemos ser testigos de como Madrid se esta convirtiendo en una meca de la música. Es un punto de encuentro, ideal para muchos músicos ya que es un destino que llama por su diversidad cultural dando paso a mezclas culturales aterrizadas en lenguajes globales como el Jazz y todos sus vástagos. Interesante la escencia que esta aportando esta ciudad a estas músicas contemporaneas. La palabra cosmopolita dice mucho, ya no es necesario pensar en Nueva York o Paris, tan sencillo como hablar de una banda de 5 integrantes oriundos de 5 paises distintos: Cosmosoul.

     

    Bien dice el dicho que si lo bueno es sencillo es doblemente bueno, este es el caso de una de las mejores bandas de Soul de España. Cosmosoul es hablar sobretodo de fineza, de elegancia. Cosmosoul es uno de estos grupos en los que se cuida cada detalle, cada sonido es un ingrediente precindible hacienda de este plato un verdadero festín, muy facil de digerir y sobretodo de disfrutar. Como ejemplo la deliciosas guitarras del argentino Abel Calzetta que a pesar de ser un maestro del instrumento y a sabiendas de lo estridente que puede ser su instrumento, este utiliza técnicas y timbres para no solapar la armonía del grupo agregando los detalles precisos y manteniendose al margen de la textura que reflejan.

     

    Hablemos de la aterciopelada voz de la portuguesa Alana Sinkëy pieza fundamental de este ensamble. Ella nos hace recordar aquellos timbres de voz como los de una Eryka Badu o bien de una Alice Russell. Una voz sencilla pero, diría yo, perfecta. Una voz afable de sumo carácter cual expresa tranquilidad y deleite. Y ni hablar de Sergio Salvi aquel que nos garatiza con sus teclados una gran calidad y riqueza, ofreciéndonos una gama muy amplia de arreglos dando bastante identidad a la banda. Por otro lado el ya tan afamado baterista nigeriano Akin Onasanya que a la par del español Manuel Pablo “Manu” Sanz y su bajo crean la debida osamenta de grooves y cadencias que difícil es quedarse estático y no sentir el compás.

     

    Blues, funk, soul con sus pertinentes improvisaciones. Temas como “Nature Boy”, “So Special” y “Sunny Days” hasta el cantado en portugués “É voçê”, son una muestra de la calidad que nos ofrecen. Una banda que ya figura y es bastante conocida dentro de la escena. Distinguida por su delicadeza y perfecta para irla a ver un domingo tranquilo a la sala Barco de Madrid donde se presentan cada semana, altamente recomendable.

     

    ACIDCONGA: ¿Cómo se conocieron y decidieron crear este proyecto (cuanto llevan etc)? COSMOSOUL: Nos conocimos en la Asociación Cultural tres peces, "El Local". Abel y Manu venían tocando desde hace tiempo y tenían la idea de armar un nuevo proyecto con una cantante, ahi coincidimos en un concierto con Alana y enseguida armamos el proyecto con amigos en comun, Sergio y Akin. En un comienzo nos juntamos para hacer versiones , pero la cosa se dio tan natural que empezamos a componer. Hace aproximadamente un año y medio de esto.

     

    AC: ¿Cuáles son sus influencias o inspiración?

    CS: Nuestra influencia mas fuerte es la música afroamericana, soul, R&B ,funk......también cada uno aporta tintes y matices de su cultura y de su background musical a la hora de decidir que versiones hacer y sobre todo a la hora de componer, consideramos bastante importante el que seamos de diferentes paises, esto le da un toque mágico , de ahí también la decisión de bautizar con el nombre de Cosmosoul al proyecto.

     

    AC:¿Cómo los está recibiendo el público?

    CS: La verdad nos sorprende la respuesta del público, al no ser un estilo muy popular en España, estamos recibiendo muchísimo apoyo y la gente se siente identificada con el proyecto, esto es el mejor combustible que tenemos para seguir creciendo y para poder seguir haciendo cosas.

     

    AC:¿Creen al igual que nosotros que Madrid es una cuna importante y que es una ciudad donde se están gestionando proyectos de talla internacional?

    CS: No. Sí creemos que en Madrid tanto como en toda España, hay músicos y proyectos de gran calidad que podrían llegar a ser internacionales, pero lamentablemente no reciben el apoyo suficiente de las instituciones y de la industria musical.

     

    AC:¿Cuentan con disco o algún tipo de material para disfrutarlos en nuestros hogares?

    CS: Estamos a punto de empezar a grabar lo que será nuestro primer disco, en el mes de julio.....el disco contara con diez temas nuestros y será grabado en los estudios Reno de Madrid, luego la mezcla y el master se hará en Nueva York. Esperamos estar presentándolo en Madrid y en toda España a partir del mes de octubre. Por otro lado estaremos realizando también el rodaje de nuestro video promocional con el tema `Sunny Days´.

     

    AC:¿Qué opinan sobre las remezclas (remixes) estarían dispuestos a experimentar con esto?

    CS: Sí, es una manera de darle continuidad y poder experimentar con nuevas visiones, lo bueno del proyecto es que estamos abiertos a buscar y crear diversas formas y desde ya esta es una opción de las mas importantes.

     

    Seguiremos tocando todos los domingos en la sala Barco y en las salas del circuito de Madrid, empezaremos a hacer gira con la presentación del disco en festivales y garitos de toda España apartir de octubre.

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  • El Rey del Rock & Roll es Negro

    El proceso de la conectividad social interna en paises que cuentan con una eficiente infraestructura en comunicaciones afecta en gran medida a la homogeneización cultural a modo de nacionalismo.

     

    El mejor ejemplo es el de la cultura popular predominante como la ha sido la estadounidense después de la segunda revolución industrial. El desarollo social de esta gigantesca nación es el producto de una mezcla multicultural colonialista europea donde a paso del tiempo se infligió como una sola, generando la nación americana.

     

    Esa identidad patriótica se vio fuertemente arraigada a un etnocentrismo que hasta la fecha sigue predominando. La hegemonía blanca, y la esclavitud fueron factores clave de esta nación para abrir brecha a una subcultura de gran valor antopológico y cultural como la es la afroamericana. A pesar de ser abolida la esclavitud en los estados al norte de Marland en 1830 y en todo Estados Unidos, en 1865 depues de la Guerra Civil, el costumbrismo siguió en pie. El pensamiento racista no habí a sido absuelto del todo y sobretodo en el sur, el afroamericano seguía teniendo un trato inferior.

     

    Musicalmente hablando los negros no tenían permitido el batir de tambores, tuvieron que recurrir a la percusión mediante las palmas de las manos y el batir de los pies para disfrutar de sus fiestas y su música caracterí stica. Poco a poco fueron adoptando la instrumentaria propia del lugar como los instrumentos de cuerda para ir desechando las quijadas, los berinbaos y los intrumentos percutivos como las calabazas resecas rellenas de piedrecitas. Las primeras manifestaciones musicales afroamericanas eran una mezcla de ritmos e instrumentos asociadas a la esclavitud, por lo tanto interpretadas como canciones de trabajo y de diversión colectiva. Empezaba a darse la improvisación, una caracterí stica que contraponí a su música a la música compuesta por los blancos.

     

    A pesar de que los intérpretes utilizaban instrumentos europeos, el gusto afroamericano por diversificar las melodías y remodelar los ritmos supuso la base de la que surgirí an después muchos de los más grandes intérpretes. Por ahí de 1920 aproximadamente supone el florecimiento de la música negra adoptando una nueva forma musical propia en América: el Jazz y el Blues.

     

     

    Ahora bien, hablemos del inicio del rock. Como dice Eric Clapton: “El más importante músico de Blues que haya vivido\", Robert Johnson, también catalogado como \"el abuelo de Rock n´Roll\" por demas grandes figuras, es sin duda el inicio de este género transgresor de costumbres y de estilos. Su locución, la originalidad de tocar la guitarra y lo mas importante su carácter, hicieron de este individuo un parteaguas de la música por ahí de los años treinta. Realmente yo no le atribuirí a a este señor la responsabilidad de haber creado el Rock & Roll como género musical, pero si como actitud y forma de vida, entendamoslo simple y sencillamente como el que hizo despertar al rock.

     

     

    Teniendo esto como base, adentremonos ahora al Chicago de los 50 donde fue fundada la discográfica Chess Records a manos de los hermanos Leonard y Phil Chess. Esta casa representa simbólicamente el principal cimiento del Rhythm & Blues y es teórica y prácticamente la casa de los verdaderos padres y reyes del Rock & Roll. Muddy Waters caracteristico por su inovador slide y por su estilo de blues pesado para la época; a la par con Chuck Berry que con solo oir canciones como: Roll over Beethoven, Maybelene, o Johnny B. Goode y por la manera de hacer vibrar a la juventud sin importar el color de piel. Músicos pertenecientes a esta casa. Todavia no hablo de Little Richard o Fats Domino pero yo creo que con estos dos individuos es suficiente para saber quienes son los verdaderos reyes del Rock n´Roll.

     

     

     

    El Rhythm & Blues y el Rock & Roll eran en escencia lo mismo, lo que hacia que existiesen estos dos términos era el disociar la música blanca de la negra y abrir un camino para los músicos blancos y tener otra proyeccion mediática, tal como sucede con Elvis Presley o Bill Haley. Quienes, como decía en un principio se les atribuye como los reyes del rock erroneamente, simplemente porque el bailar la música de blancos era menos marginal. Era mediados de los cincuenta donde los primeros lugares de las listas Bilboard estaban en constante disputa. La música negra ya no solo era entretenimiento para aquellos Music Halls, sino era un paso mas de integración de la sociedad afroamericana y mostraba nuevamente el éxito de ésta en aquella guerra racial y de imprudencia costumbrista.

     

    Pues para estos años el Rock n´roll ya era un patrimonio nacional. Debido a su gran popularidad comenzaba a darse aquel fenómeno que todos conocemos: el Mainstream, la corriente principal (cultura Pop). Los medios masivos como la radio y la televisión eran los encargados de este fenómeno y especialmente la televisión era aquello que seguía manteniendo la hegemonía y el predominio blanco. Gracias a esto Elvis Presley tuvo todas las de ganar para ser considerado el rey, pero gracias al revisionismo musical podemos entender a fondo la conveniencia de los de arriba para situar a un blanco como el ícono de algo que ha tenido tanta tracendencia como el Rock.

     

    Sus movimientos de cadera pelvicos y su cara bonita hacian de Elvis un sex symbol, y esto con la ayuda de los medios como el show de Ed Sulivan lo convirtieron en el mas popular. Como podí a ser posible ser í dolo de un negro en aquellos años, pues Elvis fue la solucion para todos los que querí an ser parte de un movimiento de rebeldí a, repito, sin ser considerados marginados.

     

     

    Pero eso no es todo, existe otro señor quien antecede a todo esto conocido como Fats Domino (afroamericano) a quien se le atribuyen grabaciones de Rock & Roll tal como The Fat Man, compuesta e interpretada por él y grabada en 1949, un éxito. La primera grabacion de Elvis Presley fue That´s all right (Mama) en 1954 y no fue compuesta por él sino por Arthur Crudup. Y que me dicen de Little Richard (negro y homosexual, todavia mas trabas) quien tras ganar un concurso comienza a hacer grabaciones para RCA Records desde 1951. Personaje que compuso la controvertida Tutti-Frutti la cual su productor cambió la letra por considerarla un exceso: de “Tutti Frutti, good, booty / If it don’t fit, don’t force it / You can grease it, make it easy” (“Tutti Frutti, buen culito / Si no entra, no lo fuerces / puedes engrasarlo, para facilitarlo“) a “Tutti frutti, all rooty, a-wop-bop-a-loon-bop-a-boom-bam-boom“.

     

     

    Posteriormente Elvis Presley fue aún mas afamado tras sus films en Hollybood, cosa que lo situaron aún mas alto. Pero, quienes son realmente los reyes del Rock & Roll. Es cuestion de ir hacia atras y contemplar la historia y observar el contexto sociológico donde se desarolla esta facinante crónica. Conflictos raciales, poder mediático, intereses de la sociedad acomodada Americana; la verdad siempre saldrá a relusir y si existe un rey del Rock & Roll este debería tener la piel obscura.

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  • ¿World Music?

     

    La world music expresa uno de los ideales más elogiables del siglo XX. Su cálido aliento de tierras latinoamericanas, africanas u orientales, supone el triunfo de la globalización, de la comunión de culturas en un mundo cosmopolita que todo lo trastoca, lo mastica y se lo come. De Ravi Shakar a Lila Downs, y de Oumou Sangaré a los Taraf de Haidouks, se extiende un universo de ritmos y armonías que refleja la aspiración por sazonar a través de los sonidos ancestrales, ese mundo que tras la revolución industrial, parecía tender a una insípida homogeneidad.

     

    Los orígenes del género se remiten a mediados del siglo XX y empatan con los inicios ideológicos del multiculturalismo, cuando el pesimismo cultural que las guerras mundiales, la pobreza y la opresión generaron al interior de Occidente y el capitalismo, creyó ver una luz al final del túnel volteando la mirada hacia los excluidos de la historia, hacia los otros cultural- mente distintos. Fue entonces que nuevas esperanzas en una renovación cultural global, fruto de la revalorización e incorporación de las diversas culturas, se gestó. La world music fue abrazada como una clara manifestación de que avanzábamos hacia una verdadera aldea global, hacia un ambiente democrático liberal donde personas de distintas culturas pueden convivir libre- mente en un mismo espacio, incorporando su modo de ser y convivir al lifestyle de las grandes ciudades genéricas que brotan, como hongos, por todo el planeta. .

     

    ¿Cómo no voy a pensar que el hermanamiento de las culturas es posible si un sin- número de manifestaciones musicales que podrían entrar en el saco de la “Música del mundo”, me lo han mostrado?, ¿Cómo no voy a creer que una armonización de la diversidad es posible, si he descubierto un verdadero cosmos de emocionantes ritmos y sonoridades con Zakir Hussain, o experimentado la auténtica unión del corazón africano en el encuentro entre Salif Keita y Cesária Évora; si la disquera Putumayo me ha transportado del Cairo a Casablanca bañando de sol y arena mi espíritu, o lo ha refrescado en las playas de Río de Janeiro? 

     

    Para uno que disfruta de los sonidos diferentes y que es presa de la fascinación por lo exótico propia de Occidente, como es mi caso, es difícil echarse para atrás y mirar a la world music desde una justa distancia crítica que permita observar que no todo es miel sobre hojuelas en el género. Aunque en muchos de nosotros ha despertado un genuino interés por acercarnos y valorar otras culturas extrañas a la propia, me parece necesario también darle vueltas en la cabeza a la world music para advertir las ganancias y pérdidas que ocurren en su interior. .

     

    Todo cabe en un jarrito...

     

    La forma en que clasificamos y delimitamos nuestras realidades a menudo responde a nuestros intereses y valores. Al entrar a una tienda de discos y pararse enfrente de los estantes que reposan bajo el letrero “world music”, una mezcolanza de artistas y estilos se tiende ante nuestros ojos: lo mismo nos podemos topar con un disco purista de ragas que es un verdadero testimonio etnomusicológico de la cultura india, que con una poderosa fusión de tambores africanos a ritmo de drum&bass. Aunque pudiera haber un cierto grado de especialización en las clasificaciones, otros letrerillos que subdividen los estantes con categorias regionales como latina o medio oriente, la heterogeneidad de músicas que habitan dichas regiones es de nuevo enca- sillada en un paquete de supuestos géne- ros locales representativos o fusiones dige- ribles para los oídos del “gran público”. 

     

    No se trata de abogar aquí por más estan- tes y letreros en las tiendas –físicas o virtuales–, que den cuenta de la inmensa diversidad musical de las culturas del planeta, sino de plantear el modo en que se ha ten- dido a valorar tal diversidad a partir de la etiqueta comercial de “world music”. Pues si los esfuerzos de los pueblos por hacerse un rinconcito en los parnasos de Occidente han ido a parar en una misma bolsa, hecha a la medida para satisfacer la curiosidad y el gusto por lo exótico del consumidor contemporáneo, creo que no se ha ganado demasiado y el precio que se ha pagado ha sido muy alto. 

     

    Al multiculturalismo se le reprocha el haberse vuelto un agente más de la lógica capitalista, esta acusación tiene muchas aristas como el hecho de que su discurso terminó favoreciendo la conversión del patrimonio cultural de diversas culturas en mercancías folclóricas o artículos de mu- seo, o la transformación de pueblos ente- ros en esclavos del turismo, y la world music –en muchos casos– bien podría ser otra de esas expresiones en que la multiplicidad de culturas ha salido raspada. .

    Dice mi abuela que “Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar” y el abultado género protagonista de este artículo es prueba de ello. Sólo que para que la música de las culturas tenga cabida en el recipiente de la world music, es necesario que atraviese por el implacable embudo del mercado, aquel cuyas reglas no responden a las cosmovisiones de los pueblos o los intereses de los músicos autóctonos, ni al dictamen estético del crítico especializado, o siquiera al diagnóstico científico de etnomusicólogo o antropólogo. Lo que se le pide a la música del mundo para entrar en la dinámica de la oferta y la demanda, de los costos y la eficacia comercial donde el empresario manda, es que sea capaz de satisfacer el gusto del consumidor, mantener un rating, pasar la prueba del sondeo de mercado, ofrecer al público un producto musical que satisfaga su demanda por algo exuberante y pintoresco, sin salir de los formatos que la industria pueda manejar con fines publicitarios y mercantiles.

     

    Por lo general, lo que se nos presenta como world music es una versión anestesiada de la música de un determinado pueblo, el re- ducto cultural que alcanzó a pasar por el embudo. Las estrellas del género son los músicos que pudieron desprender de sus contextos tradicionales la música de sus pueblos para incorporarla en el beat de las grandes metrópolis, artistas que lograron hacer el peregrinaje a tierras occidentales haciendo a un lado el fondo que vio nacer el batir de sus tambores, dejando atrás el abono cultural que fertilizó su canto, para quedarse sólo con la fachada, con la fusión de sus peculiares sonoridades en la moda y el entretenimiento. Tan sólo piénsese en la trayectoria de músicos como el ya mencionado Ravi Shankar, Wu Man o Nusrat Fateh Ali Khan, que siendo gigantes de la música propia de sus pueblos, se convirtieron en astros de la world music a partir de sus colaboraciones con renombrados artistas occidentales, y no por su impactante repertorio tradicional. 

     

    Hace un par de números en ACIDCONGA, Ángel Montaña nos presentó un artículo sobre el son jarocho y el fandango, complementado con una entrevista a Los fandangueros del Sur. Lo que allí se entiende muy bien es que la música es también el entramado cultural que le rodea y sustenta, pues como dice Eduardo Castellanos, integrante del grupo, a propósito del vínculo que une al son jarocho con el fandango: “habría que enfatizar que esa música (el son jarocho) nace ahí, o sea, esa música tiene su razón de ser en el fandango. (...) el fandango es la fiesta y el son jarocho la música de esta fiesta.” A partir de este testimonio podemos ver entonces que cuando escuchamos algunas fusiones de son jarocho salpimentando alguna rola de rock o la banda sonora de cierta película, solamente nos que- damos con un pedazo de aquella expresión cultural, se nos escapa precisamente lo que está en riesgo de desaparecer de la música de los diversos pueblos bajo el criterio de lo comercial, el suelo cultural que se rehúsa a ser reconvertido. 

     

    De tu arte a mi arte... 

     

    Hay en México otro dicho popular y un tanto cuanto vulgar que dice: “de tu arte a mi arte, prefiero mi arte” y pareciera que hacia donde quiero ir con la crítica aquí vertida, es hacia la afirmación romántica de que es preciso conservar la “pureza” de los géneros locales, o mantener intacta la “identidad” de las culturas, rechazando el arte “pervertido” por el mundo moderno. 

     

    Sin embargo, también pienso que sería absurdo decir que la música en tanto fenómeno estético, no se ha visto enormemente beneficiada con la fusión de estilos, o que su capacidad de expresión no se ha expandido con las posibilidades brindadas por el entrecruce de ritmos y armonías que la world music ha propiciado. Así, me parece que está en juego el cómo evitar que las versiones estandarizadas y homogeneizantes que la lógica del capital nos ofrece como música del mundo, sea la que reine, cómo lograr que el género sea un verdadero espacio donde se exprese la diversidad, cómo mejorar las formas en que el capital simbólico inmerso en la música de los pueblos sea gestionado de una manera más democrática e igualitaria, burlando la dictadura del mercado. 

     

    En otras palabras, pienso que debemos transitar también en música, de un multiculturalismo que en el reconocimiento de la diversidad cultural sólo ha conseguido que las transferencias culturales se produzcan de manera unívoca, a un concepto de interculturalismo que persiga la interrelación de las culturas desde un principio de igualdad e integración multívoca. Para ello, en el campo de la música la tarea debe ser ardua por todos los frentes. 

     

    Por el lado de los oyentes, creo que se debería trabajar en la formación de públicos capaces de abrir su actitud de escucha y experimentación a la diversidad de músicas. El artista podría asumir la responsabilidad cultural que se deriva de la conciencia de que hacer una fusión, no sólo implica apropiarse y mezclar determinado ritmo, estructura o estilo musical, sino que también implica hacer una fusión de horizontes simbólicos, de formas particulares y diferentes de experimentar y expresar el mundo. Y ambos, productores y músicos, creo que podrían trabajar en modificar los formatos tradicionales en que los proyectos musicales llegan a los oídos del gran público, darle una oportunidad a otras posibilidades de experiencias escénicas y escuchas que acerquen a la gente al patrimonio cultural que rodea los diferentes tipos de música... no lo sé, quizás –para recurrir al ejemplo ya mencionado del son jarocho–, no hacer sólo un festival tradicional de música veracruzana sino un auténtico fandango. 

     

    Posiblemente quien lea esto me pueda tildar de ingenuo o anacrónico ante el desvanecimiento de conceptos como identidad o diversidad cultural, pero creo que hoy, cuando conceptos como indignación y resistencia parecen adquirir un sentido renovado, vale la pena también apostar por buscar nuevos caminos para esa altísima expresión transcultural del espíritu humano, que es la música.

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