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La música típica de los esquimales se basa en la percusión y un estilo vocal llamado katajjaq, o canto de garganta inuit. Los esquimales se dividen en dos grupos principales: los inuit, habitantes de la tundra ártica del norte de Alaska, Canadá y Groenlandia, y los yupik, habitantes del sur de Alaska y de la península siberiana de Chukchi. Estos pueblos no poseían originalmente una palabra específica para lo que se conocía como música en el resto del mundo. Era un concepto ausente en su cultura. La palabra más similar, nipi, abarcaba música, declamación y ruido. 
El mugam azerbaiyano es uno de los géneros musicales más representativos de esa nación del Cáucaso. Posee influencias persas, armenias, georgianas, árabes y turcas, siendo similar al maqam iraquí, el radif iraní y el makam turco. El mugam forma parte del Disco de oro de las Voyager, una placa de gramófono que acompaña a las sondas espaciales Voyager, lanzadas en 1977 y que tardarán 40 mil años en alcanzar las proximidades de la estrella más cercana a nuestro sistema solar. 
También conocidos como Mevleví, los Derviches Giróvagos representan una de las manifestaciones culturales turcas más conocidas en el mundo. Según la tradición, su popular danza, llamada Sema, que consiste en que cada discípulo gire individualmente sobre su propio eje, funge como canal para lograr un éxtasis místico, al ritmo de cantos, tambores, instrumentos de viento y cuerda.
El Ca Tru, también conocido como Hát ả đào o Hát nói, es un género musical tradicional vietnamita protagonizado por vocalistas femeninas, cuyos orígenes se encuentran al norte del país. Melancólico, hipnotizante y misterioso, sus melodías han complementado ceremonias religiosas y también amenizado en antiguas cortes reales. Actualmente es considerado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
Existe una tradición en las islas Banks, ubicadas en la provincia de Torba, en el extremo norte de la remota nación insular de Vanuatu, que consiste en hacer música con el agua de los ríos y el mar. Se trata de una manifestación cultural meramente femenina, que consiste en chapotear rítmicamente tras sumergirse hasta la cintura.
Sister Rosetta Tharpe fue esencialmente una intérprete de música gospel, un género de lírica espiritual y carácter festivo. No obstante, esta guitarrista, compositora y cantante coqueteó constantemente con el blues y el rock and roll, convirtiéndose en una influencia trascendental para este último ritmo. No en vano muchas de sus primeras estrellas, como Chuck Berry y Elvis Presley, le dedicaron los más cariñosos y efusivos elogios. 
Logró la fama a los 63 años tras una turbulenta vida de nómada, estableciéndose como uno de los referentes principales del soul moderno. «Pasaron 62 años para que alguien me encontrara», diría a alguna vez, «pero le doy gracias a Dios. Muchos nunca lo logran». Esta es la historia de Charles Bradley, el astro fugaz del soul.
La rumba congoleña representa el retorno a África de ritmos autóctonos llevados al mar Caribe por la fuerza. Géneros que cambiaron mientras estuvieron fuera, en América, que se convirtieron en son y cha cha chá, para luego regresar y dar vida a una música innovadora que haría de banda sonora a la independencia del Congo. 
El primer mandatario de Haití Michel Martelly fue músico antes que político, fue conocido como el “Presidente del Compas” antes que de la nación. Lo de “compas” nada tenía que ver con la medida rítmica, sino que hacía referencia a un popular género musical del mismo nombre, también conocido como kompa o konpa. Su historia comienza en las tarimas de las discotecas de Puerto Príncipe hasta llegar a las de los mítines presidenciales.
Melómano obsesivo, viajero incansable, productor, folclorista, archivista, etnomusicólogo, escritor, intérprete, activista social, historiador oral y cineasta son algunas de las palabras que definen al norteamericano Alan Lomax, quizás el recolector de músicas del mundo y folk más importante del siglo XX.
De orígenes caribeños, aunque germinada en Nueva York, la salsa es uno de los géneros latinoamericanos más populares de todos los tiempos. Heredera del son, el danzón y la rumba, su historia es una de encuentro y fusión de culturas, de unión sonora entre Europa, África y América. La historia de la salsa es, por lo tanto, la del Caribe y sus pueblos.
Pareciera muy aventurado afirmar que antes de que Peter Gabriel y compañía crearan WOMAD y Real World Records el acceso a la música proveniente de otras latitudes era muy limitada, pero al recordar los logros de estos dos proyectos y lo que han significado para muchos músicos internacionales es difícil negar la considerable deuda que el mundo tiene con éstos ingleses quienes hicieron todo para que occidente tuviera más acceso a los sonidos de otras culturas.
En el año de 1964 por primera vez un músico de jazz se postuló para las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Se trata de Dizzy Gillespie: virtuoso trompetista, co-autor del género bebop y cómico humanista.
Ya saben lo que se dice: el disco está muriendo. Quizá, quizá no. Pero no cabe duda de que aunque desaparezca del mercado, su influencia en la construcción del cómo entendemos la música ha de perdurar. Tomando como pretexto el machacón debate de la “fidelidad”, los invito a cuestionar cómo se relacionan con la música, qué entienden por ella. 
Ahora que ha pasado el furor del centésimo aniversario de su nacimiento; ahora que los cronopios-por-un-día han vuelto a su naturaleza de famas o de esperanzas; ahora, pues, que a nadie le importa un rábano su vida y obra, me detengo a recomendarles un disco que nos permiten ver una ínfima parte de la personalidad del Cronopio Mayor, Julio Cortázar. 
¿Qué pasaría si en un mismo recipiente vertimos samba, forró y rock psicodélico? ¿Qué ocurriría si a la mezcla agregamos represión cultural y resquebrajamientos de la identidad latina? ¿Qué sucedería, finalmente, si la mezcla fuese lanzada en el aire de cambios sociales que se respiró en los sesenta? Surgiría, por supuesto, una joya única: el disco Os Mutantes, con el que la banda homónima sacudiría su tiempo… y los posteriores. 
En esta ocasión nos adentramos en un mundo azaroso e inestable con el fin de comprender mejor cómo funciona la novedad en el ámbito musical y por qué a pesar de su atractivo resulta en ocasiones nada más que un desencanto, en el mejor de los casos, pues en el peor escenario tiende a sepultar las manifestaciones anteriores. 
Es un hecho, correr está de moda y cada vez es más común encontrar publicaciones en redes sociales en las que alguno de nuestros amigos presume la cantidad de kilómetros que ha corrido, las fotos de la última carrera que finalizó y el estado de ánimo tan maravilloso que tiene a partir de que empezó este hábito. 
Mal entendida por muchos años, la sinestesia ha sido tachada de patología mental, cuando no desvarío o fabulación mítica. Hoy, por el contrario, no sólo se le considera una facultad común a todos los hombres, sino que además pareciera ser el origen de la cultura tal como la conocemos.
El reggae es una de las vertientes sonoras más conocidas de la música de Jamaica. Pero existen otras raíces y otras líneas musicales que explican el gran legado histórico y cultural que se atesora en esa isla caribeña. El mento y el ska son dos productos del contacto intercultural de tantos pueblos y tantas generaciones en ese lugar del mundo. 

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