Aprendiendo a morir
By Alfredo • Jul 31st, 2008 • Category: Filosofía Musical, MÚSICA: PENSAMIENTO Y REFLEXIÓN"Más que buenos principios prefiero mejores finales"
Anonimo
Se dice que Dios ha puesto la eternidad en el corazón del hombre. Sin profundizar en las creencias de cada quien, algo verdaderamente innegable es que a nadie le agrada la idea de un final.
Es un destino al que a cierta edad ni siquiera tenemos conciencia de que exista. Con el paso de los años y el conocimiento de su existencia aun es para nuestra mente un puerto lejano, después nos hacemos a la idea de que en verdad llegara y empezamos a imaginarlo pero siempre con el mayor de los optimismos, donde solo nos visualizamos llenos de éxito y el fracaso no es una posibilidad.
Apenas si nos damos cuenta que en las acciones de nuestro presente en realidad pintamos la forma a ese irremediable arribo, la manera en que nos alcanzarí¡ dicho destino. Y entonces es tan humano sentir miedo cuando se asoma ante nuestra mirada el barranco al que nos condujo el camino de la vida, que instintivamente nos da por echar la mirada hacia atrí¡s y ver con nostalgia que el tramo que en un principio nos parecía tan largo en realidad lo hemos recorrido a la velocidad de un suspiro. Nuestra vida entera pasa ante nuestros ojos en una fracción de segundo.
La música es un fiel reflejo de lo que somos como seres humanos y nuestra manera de ver el futuro. Es imprescindible que en cualquier cultura y género musical se hable del destino, de la muerte o de ese amor eterno que sobrevive a cualquier final. El tema va tan ligado a la música como el poeta a las letras.
La música nos enseña a vivir y a morir
Desde la famosa Marcha Fúnebre de Chopin hasta la canción mí¡s escondida que aborde el tema, la música ha servido para desahogo personal de cada individuo. Lo conocido y desconocido, los sueños, los temores y hasta las alegrías que provoca la muerte en los seres humanos se plasman fielmente en las letras y notas musicales que hasta nuestros tiempos el hombre a producido. Dato curioso es que en el feto el primer sentido que se desarrolla es el oído y cuando muere una persona, el oído es el último sentido en perderse. En pocas palabras, percibimos música antes de nacer y percibimos música después de morir. Somos música.
El oído interno estí¡ totalmente desarrollado a partir de la mitad del embarazo y el feto puede percibir los latidos del corazón de su madre, los ruidos intestinales durante la digestión y el paso de la sangre a través del cordón umbilical. De hecho, se sabe que dentro del útero se produce un continuo sonido rítmico, similar al del agua fluyendo, mezclado con el ruido del aire que pasa por los pulmones de la madre y el latir del corazón materno.
Tal como la música le enseña al feto a vivir desde el útero, también posee la capacidad de enseñarle al hombre a morir, a superar la tristeza y la inminencia de la muerte pues como reza el dicho ‘también de dolor se canta’ . Los sonidos constituyen pues un circulo en la existencia del ser humano común, presentes en su principio, durante su estancia y presentes en su final.
La muerte ha sido una constante inspiración para diversos músicos y poetas dando pie a extraordinarias obras, uno de los casos mas conocidos y aplaudidos de la historia nos remonta a los Estudios Abbey Road el domingo 2 de marzo de 1973. En dicha fecha se produciría un acto irrepetible en la voz de la inigualable e insuperable Clare Torry. La anécdota que se esconde tras la realización de la legendaria canción ‘The Great Gig In The Sky’ supone todo un icono de la cultura musical del mundo, un hecho insólito y por demí¡s curioso. A Clare Torry se le daría como única instrucción que se concentrara y pensara en la muerte. El resultado lo conocemos todos, grabación y queda, no había mas que agregar o corregir:
Direktlink zum Video auf Youtube
Mas allí¡ del bien y del mal, de los misterios que la muerte encierra para el hombre, de ella se genera arte, cual rico yacimiento minero el hombre ha sabido extraer de las profundidades de la muerte hermosos diamantes artísticos, joyas irrepetibles que reflejan nuestros conocimientos como sociedad humana y que tratan de convencernos de que aunque es un invitado no deseado tarde o temprano tocara a nuestra puerta y nos guste o no tenemos que prepararnos para recibirlo de la mejor manera posible.
Que la música siga pues enseñí¡ndole al embrión a nacer, enseñí¡ndole a la humanidad a vivir en paz y enseñí¡ndole al hombre a morir.
Alfredo is
Email this author | All posts by Alfredo





Por lo tanto, para mí lo erótico tiene que ser siempre feo, lo estético siempre divino y la muerte hermosa” Salvador Dalí.